¿Vampiros? ¿Piratas? – sueños -ensueños

La publicidad nos controla, nos engañan nos hace consumir aquello no necesitamos. Documental sobre la publici dad y el consumismo en la salud, en las marcas, en los centros comerciales, con el crédito. Voces críticas como las de Yayo Herrero o Ramón Fernández Durán. Un tercio de los gastos de la Coca Cola son de publicidad.

 

http://www.ivoox.com/publicidad-nos-controla-audios-mp3_rf_1948095_1.html

Romper la mezcla del rayo directo y separarle del reflejo, tal es la obra del iniciado.

Por medio de esta luz los visionarios estáticos se ponen en comunicación con todos los mundos,como sucedía con frecuencia a Emmanuel Swedenborg, quien, sin embargo, no era más queimperfectamente lucido, puesto que no discernía los reflejos de los rayos y mezclaba, a menudo,ensueños a sus más admirables sueños

ADVERTENCIA: de antemano ya sabemos que la gente no se va a tomar el titulo de buena manera, por lo cual insito a las personas a investigar a fondo el tema. …

Es el alma universal de la batalla de los ángeles, y lo mismo alimenta las llamas delinfierno que el rayo de San Miguel. Podría compararse con un caballo de una naturaleza análoga alaque se atribuye al camaleón, y que refleja siempre la armadura de su jinete


La ministra sueca para la Unión Europea, Birgitta Ohlsson, del Partido Popular Liberal, defiende la imposición de sanciones a Hungría, ya que en su opinión, el país no va en la dirección liberal, que es lo que deben hacer los países europeos, según dijo.
El parlamento de Hungría votó recientemente a favor de cambiar la Constitución del país en una dirección más conservadora. Esto no gustó a la ministra Birgitta Ohlsson, quien instó al uso de “herramientas dentro de la UE para castigar a las naciones que se atrevan a trabajar por libre”.
Después de una reunión con su homólogo húngaro, Enikö Györi, relató a la agencia TT que “nunca pensé que habría que tener ese tipo de discusión en la Europa del 2013, donde un país desafía punto tras otro los puntos fundamentales de la UE”.
A pesar de ello, cuatro cancilleres de la UE diseñaron una carta exigiendo que la UE castigue a aquellos países que no cumplen con “los valores de la Unión”. Una de las opciones que se barajan es retirarles el apoyo financiero.
Birgitta Ohlsson ya había escrito una columna en el periódico Expressen, bajo el título: “Abolición de Suecia”, donde defendió la abolición de todas las naciones y la implantación de un gobierno mundial que controlara a sus ciudadanos a través de la fuerza de una policía mundial:
“Es hora de que nosotros llamemos a los ciudadanos del mundo para el federalismo mundial, tener una visión de un mundo más justo, a través de una búsqueda de la unión global con un gobierno mundial federal. Todos los países deben ceder parte de su soberanía nacional. A través de un orden jurídico mundial entre los pueblos, podemos resolver esto pacíficamente. El equipo Mundial será aprobado por un parlamento elegido democráticamente y se fijará a través de una policía mundial”.
Estos son algunos de los “horribles” puntos que el Parlamento húngaro votó:
– Una familia se define por la Constitución como “un matrimonio entre un hombre y una mujer” con o sin hijos.
– Los estudiantes universitarios con becas deben comprometerse a residir y trabajar algún tiempo en Hungría después de la graduación.
– Las personas sin hogar deben tener garantizado las plazas para un albergue, mientras que lo prohibido será dormir en la calle.
– Las comunidades religiosas deben ser aprobadas por el Parlamento, y no será necesario explicar porqué se rechazan.
El primer ministro danés, Helle Thorning-Schmidt, sin embargo, es menos radical en sus opiniones sobre Hungría.
“Creo que es importante que los países de la UE no basen sus creencias a partir de artículos en prensa. Hemos pedido a la Comisión Europea que analice aquellas cosas en las que podemos habernos equivocado”.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, dice estar abierto al debate: “Vamos a hablar de los problemas que ellos ven. Si encuentra los puntos específicos en nuestras enmiendas que no les gustan, hablaremos de ello. En nuestra opinión, hacemos las cosas de una manera europea. Los problemas surgen cuando las personas nos acusan antes de comprobar los hechos”.
Y añadió: “Hemos hablando de estos cambios constitucionales abiertamente en Budapest durante varios meses. En este período no hay una sola organización internacional que haya tenido objeciones. El Consejo de Europa, la Comisión Europea, todos ellos la han observado durante tres meses. Entonces, de repente, tres días antes de la votación, se produce el primer signo de que alguien tiene objeciones. Un día antes de la votación recibo una llamada de teléfono desde Bruselas que me anima a cancelar el referéndum. Suena absurdo, ¿no es así?”, se pregunta Orbán.

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Alain Soral.- ¿Qué es el mundialismo? ¿Qué es lo políticamente correcto

El hechizo por corrientes es una cosa muy común, como ya lo hemos hecho advertir; se siente unoimpulsado por la muchedumbre en lo moral como en lo físico. Pero lo que vamos a hacer constar más particularmente en este capítulo es el poder casi absoluto de la voluntad humana sobre ladeterminación de sus actos y la influencia de toda demostración exterior de una voluntad sobre lascosas hasta externas. ——–
/explotan-2-bombas-en-la-maraton-de-boston/

Alain Soral.- ¿Qué es el mundialismo? ¿Qué es lo políticamente correcto? Empecemos por el mundialismo.
El mundialismo no es la mundialización. La mundialización es un proceso ineludible de intercambios materiales debido al progreso técnico. No podemos oponernos a eso y tampoco es deseable hacerlo. El rechazo del la mundialización no es el deseo de una vuelta atrás civilizacional, el rechazo al progreso. Lo que está en tela de juicio es el mundialismo.
El mundialismo es un proyecto ideológico, una suerte de religión laica que trabaja para imponer un gobierno mundial y para la disolución de todas las naciones del planeta en una única humanidad. Todo ello bajo el pretexto de la paz universal, ya que la diversidad de naciones y pueblos es considerada como la causa de las guerras que ensangrientan el planeta desde el alba de la humanidad.
Este proceso ha estado lógicamente muy presente después de la 1ª Guerra Mundial, a través de la Sociedad de Naciones. Conoció un retroceso con la subida de los peligros que llevaron a la 2ª Guerra Mundial. Volvió con fuerza sobre los escombros de la Sociedad de Naciones después de 1945, con la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Declaración que no hay que confundir con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que concebía esos derechos en el marco concreto de una nación enraizada en un historia y una cultura: la nación francesa, en nombre de un modelo de civilizacional: el universalismo francés. Una civilización con un destino planetario, alternativo a la vez al islam de la umma y al liberalismo anglosajón.
Tenemos, pues, en oposición a las naciones y los pueblos considerados intrínsecamente belicosos, dos sistemas ideológicos surgidos de la 2ª Guerra Mundial: el socialismo ruso, hoy fenecido, y el capitalismo norteamericano, el gran vencedor, hasta ahora, de la Guerra Fría.
El mundialismo actual es hoy doble. Es a la vez un proyecto ideológico desviado de las Luces: un proyecto en que la paz universal, la humanidad reconciliada por la razón de Kant, que supuestamente iba a superar el oscurantismo de la escolástica que había desembocado en las guerras de religión en Europa, finalmente ha producido el obscurantismo de los Derechos Humanos.
Oscurantismo de los Derechos Humanos: o sea la prohibición, bajo acusación de blasfemia y de herejía, de utilizar a partir de ahora la Razón para criticar las fechorías concretas de este proceso totalitario sobre la humanidad concreta. Un mundialismo que es también, al mismo tiempo, la pendiente ineludible de la sociedad mercantil: ésta ha pasado de la libre empresa del empresario libre al capitalismo financiero orwelliano, en donde cada hombre es reducido al papel de asalariado y consumidor esclavo por lo que se denomina en el marxismo la “ley de concentración del capital impuesto por la baja tendencial de la tasa de provecho”.
Tenemos aquí la convergencia de dos procesos unificadores: uno ideológico, pensado: los Derechos Humanos universales, y el otro, económico, impuesto: la mercantilización integral bajo la religión del provecho. Dos procesos que se fundamentan hoy en un mismo proyecto, el del gobierno mundial bajo la égida del capitalismo anglosajón, en nombre de los abstractos Derechos Humanos.
Resumiendo: los derechos Humanos son hoy el catecismo de la disolución de los pueblos y las naciones con raíces, al servicio de la abstracción generalizada del capitalismo financiero mundializado, con vista a su dominación mundial e integral. O sea: dominación sobre nuestras carteras y nuestras almas.
Lo políticamente incorrecto
¿Qué es lo políticamente correcto? Lo políticamente correcto, es todo lo que acepta someterse, consciente o inconscientemente, al catecismo de los Derechos Humanos. Lo políticamente correcto es todo lo que resiste y se opone al catecismo de los Derechos Humanos. El “derecho-humanismo” no tiene nada que ver con los derechos reales de los hombres reales, ligados a su cultura local, a su nación, a su historia. El “derecho-humanismo” es el brazo armado ideológico del mundialismo, la palabrería que acompaña todo control, toda represión, todo aplastamiento de cualquier movimiento de resistencia al mundialismo económico e ideológico, ya sea militar, político o cultural. Es en nombre de los Derechos Humanos, que lleva aparejado, claro está, el derecho de “ingerencia humanitaria”, que se ha bombardeado a la pequeña nación serbia, por haber resistido en nombre de su cultura y de su historia, al rodillo compresor mundialista bajo mando norteamericano. Es en nombre de la ideología totaliatria y belicosa de los Derechos Humanos que se pisotea los derechos reales de los hombres reales. Ya se trate de serbios o de libios, iraquíes o sirios…
Pero también es en nombre de los Derechos Humanos que se destruyen, en el interior de las naciones y los pueblos, las solidaridades sociales tradicionales contra el capitalismo mundialista, al sustituir los logros sociales, en primer lugar los de los trabajadores y de las clases medias, por los derechos comunitarios de las minorías supuestamente oprimidas (en realidad minorías actuantes): derechos de los homosexuales, derechos de las mujeres, derechos de los jóvenes, derechos de los negros…, que son otros tantos segmentos de mercado al servicio del mundialismo ideológico y mercantil.
Toda resistencia a esta sumisión es considerada un crimen contra la Humanidad. Los serbios son los enemigos de la Humanidad, cuando en realidad tratan de preservar su modo de vida y su independencia. Si nos negamos a considerar a los homosexuales como una categoría social (los homosexuales no se limitan a un lobby gay autoproclamado y la sodomía no es más que una actividad de ocio privado), somos unos criminales. Y así sucesivamente… En resumen: todo rechazo a someterse a la estafa de estos supuestos Derechos Humanos, que consisten en realidad en someter a los hombres a la dominación mundialista mercantil, ¡es considerada por ese mismo poder otros tantos crímenes contra la Humanidad!
Estas sentencias de “crimen contra la Humanidad” permite en la práctica expulsar a quien es acusado de ello de la propia humanidad, rebajado al nivel de infrahombre sin derecho a gozar de esos famosos Derechos Humanos: pueblos alemán y japonés después de la 2ª Guerra Mundial, serbios, sirios, mañana tal vez iraníes, militantes y simpatizantes de partidos identitarios en Europa hoy… A los que se resisten a someterse, a los que quieren seguir su propio camino, se los expulsa de la humanidad, se los envilece y se los machaca…Todo ello en nombre de los más altos valores que en el mundo son: la Democracia, los Derechos Humanos, la Paz, la Concordia…
Aceptar la corrección política equivale aceptar la impotencia política y someterse a la dictadura de los Derechos Humanos y al chantaje del crimen contra la Humanidad y encontrarse en definitiva desnudo y desarmado frente a la ideología mundialista. El eslogan que resume mejor todo esto y que nos repiten sin cesar es el famoso “¡Nunca más eso!”, que no significa otra cosa que: “¡El mundialismo o Auschwitz!”, y para los recalcitrantes la no menos famosa reductio ad Hitlerum.
Para resumir: lo políticamente incorrecto no es para nada un inútil juego de provocaciones. Es en realidad, aunque no siempre se comprenda, la doctrina de resistencia al mundialismo. Es una doctrina de insumisión sin la cual la crítica limitada al mundialismo es insuficiente y hasta incoherente, como es incoherente lo políticamente incorrecto que no hace la critica de a la doctrina liberal.
Luego, no solamente el pensamiento políticamente incorrecto no debe ser abandonado, sino reforzado. La izquierda, que dominaba antaño la escena con el marxismo, ha abandonado todo pensamiento, y se ha entregado al oscurantismo de los Derechos Humanos. En este tiempo presente en que ya nadie piensa ni en la izquierda ni en la derecha (ya que la derecha se conforma con hacer negocios), los nacionales, los identitarios, los patriotas, somos los únicos verdaderos y eficientes críticos del Sistema, y debemos ocupar el sitio desertado de las ideas y convertirnos en este desierto en los amos del pensamiento del mañana y encarnar el genio de las patrias europeas que no han de morir.
 

No estarnos ya a Dios graciasen los tiempos de los inquisidores y de las hogueras?

No estarnos ya a Dios graciasen los tiempos de los inquisidores y de las hogueras?

; ya no se asesina a los sabios, por denuncia dealgunos fanáticos alienados o por la de algunas mujeres histéricas. .


¿Libertad de prensa? Lo llaman democracia y no lo es!!!

El borrador de Código Procesal Penal, que una comisión de expertos elaboró para cambiar la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882, recoge tales limitaciones para los medios de comunicación que supone una mordaza contra la prensa. Los ‘expertos’ parecen partir de la falsa idea de que la corrupción no existe si no se da a conocer y, por tanto, imponen limitaciones al derecho a la información: no sólo cuando hay secreto de sumario, como hasta ahora, sino cuando lo dictaminen el juez y el fiscal. Es decir, que con ese Código, los casos Gürtel o Bárcenas no podrían ser conocidos por la sociedad como lo son ahora.
Las limitaciones al derecho a y de la información están recogidas en el Libro II (“Disposiciones generales sobre las actuaciones procesales y la mediación penal), Título III sobre “Publicidad de las actuaciones”, y a las mismas se les ha dedicado los artículos 129 a 134 de lo que tendría que se la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal.
La comisión redactora de ese borrador encargado por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, justifica las limitaciones -tremendas- que impone a los medios de comunicación, alegando en su “Exposición de motivos” que en el régimen de la publicidad de los casos judiciales “se ha entendido necesario establecer prohibiciones de revelación que resulten indispensables para asegurar el éxito de la investigación, la imparcialidad del Tribunal, el respeto por la presunción de inocencia, el honor y especialmente la intimidad de la víctima”.
En concreto, esa motivación quiere decir que si ese Código Procesal que estudia Ruiz-Gallardón estuviera ya en vigor, los ciudadanos no podrían conocer ningún tipo de dato de los casos de supuesta corrupción política como el ‘caso Gürtel’ o el ‘caso Bárcenas’, y que si alguien filtraba algún tipo de documento, el filtrado iría directamente a la cárcel y el periodista debería pagar una multa de impresión.
El resultado es que el Gobierno habría conseguido ‘eliminar la corrupción’, pero no luchando contra el corrupto hasta su desaparición, sino callando la voz a los medios de comunicación: ‘corrupción que no se publicita, corrupción que no existe’, parece que pensaron los redactores del tal borrador de reforma de la LECRIM.

Las ‘excepciones’ a la publicidad en los casos judiciales.
Como no podía ser de otra manera, el borrador de Código Procesal Penal establece en su artículo 129 el “Principio de general de publicidad”, es decir, que el juicio oral será en audiencia pública, pero en su artículo 130 impone algunas importantes excepciones.
Al igual que hasta ahora, se señala que el juicio oral podrá celebrarse a puerta cerrada “cuando ello sea necesario para la protección del orden público o de la seguridad nacional en una sociedad democrática, o cuando los intereses de los menores o la protección de la vida privada de las partes y de otros derechos y libertades lo exijan”, pero introduce una coletilla muy peligrosa: “o, en fin, en la medida en la que el tribunal lo considere estrictamente necesario, cuando por la concurrencia de circunstancias especiales la publicidad pudiera perjudicar a los intereses de la justicia”.
Eso quiere decir que en casos, por ejemplo, de gran corrupción política, o en otros similares, el tribunal puede decidir que se celebre a puerta cerrada, dejando sin información real de lo que ocurre al conjunto de la sociedad.
Presencia de los medios de comunicación.
La presencia de los medios de comunicación en el juicio oral estaba regulada en el Artículo 131, señalando que “podrán captar y difundir imágenes generales de la sala al inicio de la audiencia pública”, pero establece que el Tribunal podrá autorizar, previa audiencia de las partes, la retransmisión al público de la imagen y del sonido del juicio oral cuando concurran en la causa especiales circunstancias de las que se derive la preponderancia del interés público en la publicidad general del juicio frente a otros intereses en conflicto.
Es decir, que la audiencia ya no es tan pública, porque deja al Tribunal el criterio de si se emite el juicio por televisión o no. En casos de corrupción política, la respuesta sería previsiblemente que no.
En todo caso, el borrador obliga a que la señal difundida “habrá de ser institucional”, es decir con el tiro de cámara, etcétera que fije el Tribunal y sin recursos accesorios. Además, el borrador establece que “el Magistrado del Tribunal unipersonal o el Presidente del Tribunal tendrán el control permanente de la señal cuya desconexión podrán ordenar cuando concurran razones que lo aconsejen”. Es decir, que con sólo apretar un botón, el juez se convierte en censor cuando el apetezca.
Prohibiciones al derecho de y a la información.
Las mayores medidas atentatorias contra la libertad de expresión están contenidas, sin embargo, en los artículos 132 y siguientes. El primero de los artículos ya establece que “excepcionalmente el órgano de enjuiciamiento, cuando fuese necesario para preservar alguna de las finalidades previstas en el artículo 130.1, podrá requerir al encausado, a testigos, a los profesionales o a cualquier tercero para que se abstenga de revelar fuera del proceso el contenido de las declaraciones o cualesquiera datos o informaciones sobre los hechos enjuiciados”.
Es el primer varapalo a la libertad de expresión: jueces y fiscales podrán promover el ‘secretismo’ en las actuaciones, incluso no mediando el ‘secreto de sumario’. Es decir, que ahora mismo, con este borrador y si el juez quiere, no se podría publicar ningún documento o información sobre Luis Bárcenas o sobre el ex ministro de Fomento, José Blanco.
En su punto dos se materializa la amenaza contra los medios de comunicación: “El Tribunal de Garantías podrá adoptar igual decisión a instancia del Ministerio Fiscal finalizada la fase de investigación y hasta la apertura del juicio oral. La prohibición será ratificada o alzada por el órgano de enjuiciamiento en el momento en que conozca de las actuaciones”.
Y en su apartado tres se es más directo: “Durante la fase de investigación el Fiscal podrá requerir al encausado, testigos, peritos profesionales, o a cualquier tercero que haya tenido acceso a la información que convenga mantener reservada, que se abstengan de revelar fuera del proceso el contenido de las declaraciones o cualesquiera datos o informaciones sobre los hechos investigados de los que hubiere tenido conocimiento”.
En el caso de que tal mandato se incumpliera, el punto 4 lo aclara todo: “Si se difundiere públicamente por cualquier medio información sobre el proceso, con vulneración del secreto de las actuaciones o en su caso de los deberes de sigilo y reserva previstos en este Título, el Tribunal de oficio o instancia del Ministerio Fiscal podrá acordar, previa ponderación de los intereses en conflicto el cese de la difusión, siempre que esta pudiere comprometer gravemente el derecho a un proceso justo o los derechos fundamentales de los afectados”.
Es decir, que si alguien publica algo que el juez o el fiscal quieren que no se conozca, se prohibirá a tal medio seguir con la publicación, y si no lo hace se tendrá que atener a las consecuencias, las cuales vienen establecidas en el punto 5 de este artículo 132: “La comunicación a los afectados por las órdenes dictadas al amparo de este precepto irá acompañada de la advertencia de incurrir en eventuales responsabilidades penales en caso de incumplimiento”. Es decir, la cárcel, sin eufemismos.
Información sobre procesos en curso.
Un solo artículo, el 134, les basta a los redactores del borrador de Código Procesal Penal para quitarse a los medios de comunicación de en medio: la Fiscalía General del Estado podrá informar a los medios sobre el curso de una investigación “siempre que ello no ponga en peligro su éxito y el asunto sea de interés público, salvo en el caso de que la causa haya sido declarada secreta”.
Pero, además, se establece que “podrá proporcionar información a los medios sobre la marcha del proceso cuando la fase de investigación haya finalizado y la causa tenga trascendencia para la opinión pública, siempre y cuando no exista riesgo de perjudicar alguno de los valores mencionados en el Artículo 130.1″. Mientras tanto, absoluta mordaza.
Es cierto que el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha dicho que los periodistas no irán a la cárcel, sino sólo los que filtran los documentos o actuaciones, aunque los periodistas serán multados -proceso por lo civil-, y también ha dicho que se trata sólo de un borrador y que habrá cambios. Pero es que a Gallardón ya nadie le cree.

F: Alerta digital

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Por lo demás, que se entienda bien que nosotros hacemos estudios curiosos y no una propaganda insensata, imposible. Aquellosque osen llamamos magos, nade tienen que temer de tal ejemplo y es más que probable que nolleguen a ser ni siquiera brujos