al sabbat diabólico de los nigromantes

En cuanto al sabbat diabólico de los nigromantes, era una falsificación del de los magos, y unaasamblea de malhechores, que explotaba a los idiotas y a los locos. Se practicaban en ella ritoshorribles y se componían abominables mixturas. Los brujos y las brujas, hacían en ella su policía,informándose los unos a los otros para sostener mutuamente su reputación de profecía y deadivinación, porque los adivinos eran entonces generalmente consultados y ejercían una profesiónlucrativa y poderosa. Estas asambleas de brujas y brujos no podían tener y no tenían ritos regulares;todo dependía del capricho de los jefes y del vértigo de los asambleístas

¿Alguien entiende algo?

Lo que contaban los que habían podido asistir a ellas, servía de tipo a todas las pesadillas de lossonadores, y es una mezcla de realidades imposibles y de ensueños demoníacos, descendientes delas extravagantes historias del sabbat que figuran en los procedimientos de magia y en los libros deSpranger, Delancre, Delrio y Bodin.

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Un nuevo escándalo de pedofilia sacude a la curia romana luego de abrirse una investigación contra un ex carabinero que supuestamente organizó una red de explotación sexual infantil para ofrecerla a clérigos.

El denunciante, el ex sacerdote Patrizio Poggi, afirma que como mínimo nueve prelados católicos, entre ellos el secretario de un obispo, “compraban los servicios” de menores por 150-500 euros cada visita. Supuestamente, los encuentros se realizaban en las iglesias del norte de Roma.
Según el diario italiano ‘Corriere della Sera’, la Fiscalía de Roma ha abierto la investigación, pero los prelados acusados todavía no han sido interrogados y solamente han hablado tres personas que oficialmente no tienen vínculos con la Iglesia católica.
El propio Poggi asegura que decidió denunciar los hechos por “ser consciente de los incidentes graves que ponen en peligro la integridad y las normas canónicas”. Según las declaraciones de Poggi, los organizadores de la red reclutaban a niños y jóvenes “con los ojos bellos” en las calles, piscinas públicas y agencias de modelos.
Además de la red de explotación sexual, el ex carabinero acusado también estaba “involucrado en el comercio ilegal de hostias consagradas, adquiridas por miembros de sectas satánicas”, asegura Poggi.
Mientras tanto, los medios italianos no confían mucho en sus palabras, ya que en 1999 fue condenado por violar a dos adolescentes de 14 y 15 años en su iglesia de Santo Felipe Neri en el norte de Roma. Tras cumplir su condena, el sacerdote intentó volver al Vaticano, pero le fue denegado el reingreso.
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la influencia magnética de un círculo delibertinos

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Cada uno de nosotros está atraído hacia un círculo de relaciones, que en su mundo y del que sufre lainfluencia. Jean-Jacques Rousseau, ese legislador de la revolución francesa, ese hombre en quien lanación más espiritual del mundo acepta como la encamación de la razón humana, fue arrastrado a lamás triste acción de su vida, al abandono de sus hijos, por la influencia magnética de un círculo delibertinos y por una corriente mágica de mesa de hotel

.Lo refiere sencilla e ingenuamente en susConfesiones,y es un hecho en que nadie ha reparado. Sonlos grandes círculos los que forman los grandes hombres y recíprocamente. No hay en ellos geniosincomprendidos; hay sí, hombresexcéntricosy la palabra parece haber sido inventada por unadepto.
El hombre excéntrico en genio, es aquel que trata de formarse un circulo luchando contra lafuerza de atracción central de las cadenas y de las corrientes establecidas.

Su destino es ser vencido en lucha o triunfar. ¿Cuál es la doble condición del éxito es semejantecaso? Un punto central de fijeza y una acción circular perseverante de iniciativa. El hombre degenio es aquel que ha descubierto una ley real y que, por consecuencia, posee una fuerza invenciblede acción y de dirección.

Puede morir en la obra; pero lo que ha querido se cumple a pesar de sumuerte; porque la muerte es una verdadera asunción para el genio. Cuando yo me eleve de la tierra -decía el más grande de los iniciadores— yo lo arrastraré todo tras de mí.La ley de las corrientes magnéticas es la del movimiento mismo de la luz astral. Este movimiento essiempre doble y se multiplica en sentido contrario. Una grande acción prepara siempre una reacciónigual y el secreto de los grandes éxitos está todo él en la presciencia de las reacciones.

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El nuevo escándalo está servido. Alberto Nuñez Feijoo, el flamante presidente de la autonomía gallega, ha sido relacionado con el mundo del narcotráfico, paradójicamente, en su época de dirigente del Insalud. Quien debía velar por la salud pública se iba de vacaciones con uno de los más peligrosos narcotraficantes de las Rias Bajas.
Quizá la relación no pasó de ser amistosa, pero en política, carrera que ya estaba desarrollando el “ilustre” gallego, hay que mantener una vida impoluta. No puede existir separación entre la vida pública y privada. La hipocresía de los populares es tan grande, que este escándalo ha sido despachado con una simple nota de prensa del presidente gallego.
Las familias de tantos jóvenes que murieron por la droga en los ochenta y noventa en Galicia, claman contra esta sinvergonzonería, que ilustra la España actual: políticos de primera fila codeándose con capos de la mafia, diputados canarios del PSOE cerrando negocios oscuros en casas de citas y ministros de industria despachando asuntos ilegales en gasolineras de carretera.
Esta es la casta política española, la que amaña leyes electorales para frenar la alternativa de otras vías políticas. Este es el sistema político que tanto progre y conservador defiende a capa y espada: un régimen corrupto, en el que miembros de la casa Borbón tienen cuentas en Suiza, en el que la política premia a las redes clientelares que ellos mismos sostienen con dinero de todos los españoles, un régimen que catiga al honrado trabajador y ensalza, sin embargo, la zafiedad política, el delito y la chabacanería.
Los españoles necesitan políticos limpios, trabajadores y comprometidos. Los españoles necesitan a Falange Española de las JONS.

por .

23f – alianza aticos bajos

En el programa de hoy D. Antonio compara el intento de Golpe de Estado del 23F con el 21 de Junio de la Revolu ción Francesa. Condujo Adrián Perales

Reproducimos la información que publica elconfidencial.com, en la que se pone en evidencia la absoluta falta de libertad de expresión en España. Los bancos y las empresas monopolísticas son utilizadas por el Gobierno para doblegar a los medios de comunicación. El PP es una mafia, el Gobierno es una mafia, el sistema es una mafia. La información se titula “El Gobierno invoca la mediación de Santander, Caixa y Telefónica para evitar la guerra con Prisa”:

El Gobierno ha decidido poner pie en pared con el Grupo Prisa tras la publicación por parte de su buque insignia, el diario El País, de los presuntos papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas. Y cuenta con la intercesión de unos aliados de privilegio. Según aseguran a El Confidencial fuentes próximas al Ejecutivo, este ha invocado la mediación ante Juan Luis Cebrián del Banco Santander, la Caixa y Telefónica, entidades que ya han pactado su entrada en el capital de la firma de los Polanco en el año 2014. Todo con el fin de que el periódico y el grupo, que atraviesa desde hace años serias dificultades económicas, entren en razón y apacigüen el nivel de sus críticas.
Eso sí, se trata de amagar sin dar. El arte de la guerra desaconseja las batallas que no están ganadas de antemano y en el Ejecutivo quieren ser prudentes con lo que podría suponer un pleito de insospechadas consecuencias contra el imperio mediático de Prisa. “Un grupo quebrado ha emprendido un ataque directo contra el presidente Rajoy”, arreciaba la semana pasada un destacado componente del Consejo de Ministros. Pero, paradójicamente, es la situación financiera de los editores de El País la que sirve de argumento para forzar un acuerdo de no agresión mutua que desactive la “cólera informativa” de un medio tradicionalmente hostil a los postulados ideológicos del Partido Popular.
La acrisolada independencia de El País es inversamente proporcional a las necesidades de financiación de su casa matriz, cuya supervivencia depende ahora de tres de los poderes fácticos más influyentes en la vida política y económica de España. Emilio Botín, Isidro Fainé y César Alierta han cerrado filas para ayudar a Cebrián en una operación de rescate destinada a lo que dentro del sector de la comunicación se conoce como “salvar al soldado Prisa”. Corría junio de 2012 y la banca, después de años de refinanciaciones imposibles, canjeaba 334 millones de deuda por capital. Telefónica completaba el salvamento a la compañía fundada por Jesús Polanco al comprometerse a comprar 100 millones en bonos. Los acuerdos tendrán efecto en el capital el año próximo.
El Gobierno no fue ajeno al esfuerzo de las multinacionales españolas. Ni que decir tiene que la intervención de la triple entente cordial fue propiciada con el beneplácito del Ejecutivo representado por la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la principal interesada en evitar ahora una guerra en canal contra el Grupo Prisa. Ahora, la estrategia de Moncloa no es otra que aprovechar las exquisitas relaciones del Banco Santander, la Caixa y Telefónica para que intercedan como ‘hombres buenos’ y persuadan a Juan Luis Cebrián de la irresponsabilidad que implica un conflicto con el Gobierno en los actuales momentos de España y de El País.
Sin contar con que las tres entidades en liza dependen de la regulación y del BOE. Y todos ellas tienen razones para echar una mano. Al Santander, que gozaba de notable feeling con el Gobierno Zapatero, no le vendrá mal aproximarse al más esquivo Rajoy y abrirse del todo las puertas de Moncloa. Por su parte, la Caixa tiene razones para agradecer una reforma financiera que le situó en clara posición compradora, al punto de que Luis de Guindos llegó a promover la adquisición de Bankia por parte de la firma catalana. Finalmente, los lazos Gobierno-Telefónica precisan poca explicación. El propio Alierta preside el Consejo Empresarial para la Competividad, uno de los nexos del Ejecutivo con las grandes empresas.
Rajoy, al margen de los editoriales
No es casualidad que la principal cabecera del viejo imperio de Prisa entrara como una apisonadora para convertir el caso Bárcenas en la tumba política de Rajoy, pero que, de momento, se haya abstenido de invocar en sus editoriales la dimisión del presidente. Una posición que no ha dejado de provocar la consiguiente decepción del líder socialista de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. La actitud de El País resulta más sorprendente si cabe teniendo en cuenta que el periódico ha reclamado hasta en seis ocasiones, de momento, el cese de Cristóbal Montoro como ministro de Hacienda.
En medios del PSOE aseguran que “los tres tenores de Prisa”, en alusión a los eventuales futuros accionistas del grupo, no han debido de perder el tiempo para hacer entrar en razón a Cebrián. “A buen entendedor pocas palabras bastan”, añaden las citadas fuentes de Ferraz, convencidas del liderazgo ejercido por el presidente del grupo dentro de su periódico para frenar una ofensiva que, comparada con el arrebato inicial, empieza a deshacerse como un azucarillo en un vaso de agua.
Por otra parte, no es el único frente que tiene abierto el Ejecutivo en su aproximación mediática al affaire Bárcenas. Como publicó El Confidencial, el Gobierno se plantea reducir canales de TDT aprovechando una reciente sentencia del Supremo y en plena negociación del reparto del dividendo digital. Todo con el fin de ‘castigar’ a unas cadenas ‘poco colaboradoras’. Al menos así lo plantean abiertamente fuentes del propio Consejo de Ministros. “Hemos sido muy buenos hasta ahora, pero se ha acabado”, aseguran. Rajoy, por vocación ajeno al mundo de los medios de comunicación, amenaza con terminar de barro.

ESTA ES LA PRUEBA INCONTESTABLE DE QUE LA DEMOCRACIA TIENE DOS LEYES, Y NO UNA COMO NOS QUIEREN HACER CREER

Hoy, en el Informativo de Radio Libertad Constituyente, Don Antonio García-Trevijano comenta los temas de act ualidad empezando por el bloque de corrupción concerniente a Cataluña y más concretamente a la familia Pujol. En esta ocasión están mezclados con nombres como el ex-minitro Blanco o Javier de la Rosa. También se trata la red de famosos y empresarios en torno a la red de Gao Ping.

Seguimos con noticias nacionales que se ocupan de la cobertura sanitaria de los indocumentados en nuestro país. También se comenta el caso de un choque mortal entre una patrulla de la guardia civil y una patera. Los negocios del Santander también se analizan, en esta ocasión por la absorción de Banesto para crecer en España.

En el bloque internacional, se analiza el discurso del presidente de Italia Giorgio Napolitano y su reproche a los partidos políticos. Sigue con la polémica recurrente del uso de las armas en EEUU y la posición de Obama al respecto. Los títulos de crédito de los fabricantes de armas caen un 5%.

El programa ha sido conducido por Adrián Perales Pina y Javier Sellers con la colaboración técnica de Manuel Ramos.

... Es llevarme el dinero de Catalunya a Suiza

… Es que el dinero de los catalanes es para 300 familias

En esta página web encontraréis más pruebas del adoctrinamiento y el falseamiento de la historia por parte de los nacionalistas catalanes: ¡resulta que la Corona de Aragón era, en realidad, la Corona catalana!
¡Es tan flagrante que da risa!
También es de risa ver el cartel de Artur Mas para que le reelijan como presidente de la Generalitat, ahora que el diario El Mundo ha publicado algo que ya sabíamos hace años en Internet: que su familia ha evadido dinero a Suiza, junto a otros 500 prohombres del Estado, junto a políticos del PP, PSOE, etc. Esta información proviene del famoso CD con cuentas secretas en Suiza donado por un ex banquero… al que condenaron por revelación de secretos. Si recordáis, hace unas semanas, juzgaron a un periodista griego por revelar la lista de los evasores de capital de su país, en la que estaba la plana mayor de la clase política helena: igualito que la española… y la de demás países europeos. ESTA ES LA PRUEBA INCONTESTABLE DE QUE LA DEMOCRACIA TIENE DOS LEYES, Y NO UNA COMO NOS QUIEREN HACER CREER: para las personas como tú y como yo, el peso de la Ley cae inexorablemente, pero la casta política tiene inmunidad. Puede robar todo lo que quiera. [Confirmando todo esto en España se van a colocar unas tasas tan altas para recurrir ante los altos tribunales… que sólo podrán hacerlo los ricos. ¡Hasta el jefe del Tribunal Supremo reconoce que le hacen cumplir LEYES INJUSTAS!]
Todavía más interesante os resultará conocer que el padre de Jordi Pujol ya le enseñó a su hijo como evadir dinero, para más tarde fundar el ruinoso y fraudulento Banca Catalana junto al judío Tennembaum. Arruinar a miles de catalanes fue su excelente curriculum para llegar a dirigir Cataluña y con ese historial de corrupción se presenta como valedor del independentismo. Obviamente, su hijo Oriol aprendió bien cómo manejar “el dinero de la colectividad” para desviar el dinero de los catalanes hacia su partido en la fascinante corrupción del Palau de la Música. Sí, aquella excelsa trama que hizo reconocer al jefazo, Millet, que “Cataluña es gobernada por no más de 400 familias desde hace 150 años”.
La fascinación del nacionalismo catalán por el sionismo ha sido una constante y, de hecho, Israel fue el primer país que dijo que reconocería el estado catalán: Pujol enviaba a sus hijos a los kibutz israelíes.
¡Ah! Se me olvidaba: el portavoz del partido “izquierdista” catalán ERC, Oriol Junqueras, apoyó veladamente a Mas ante las acusaciones de corrupción, aunque previamente había denunciado la trama del caso Palau, como demuestra la entrevista que realicé hace semanas al diputado de ERC Marc Sanglas.
Para pensar, ¿verdad?

Blas Piñar: Mis recuerdos y contactos con… Horia Sima (XIX)

AGUIRRE APUÑALA RAJOY

Mis relaciones con Horia Sima, que fue vicepresidente del Gobierno rumano y sucesor de Cornelio Zella Codreanu en la presidencia del Movimiento legionario, fueron excelentes. Durante la segunda guerra mundial Horia Sima, con militantes de su partido, tuvo que exiliarse, perseguido por el general Antonescu, que contó –aunque parezca increíble- con el apoyo nazi. Se internó a los fugitivos en un campo de concentración y fueron liberados al iniciarse la ocupación de Rumanía por el ejército rojo, a fin de que pudieran integrarse en las filas de quienes aun combatían en el país para contener su ocupación total por los comunistas.
En la revista argentina “Memoria”, en mayo de de 1.994, Raúl Albornoz, manifestaba que Horia Sima, que buscó refugio en España, se había “vinculado, desde su fundación, con el movimiento “Fuerza Nueva” (y que) su líder don Blas Piñar, lo contó como un colaborador entusiasta y respetado”.
Y así fue. Horia Sima estuvo presente el 2 de mayo de 1.966 en el acto “que tuvo lugar en la sede de Fuerza Nueva Editorial, en un piso de la casa nº 17 de la calle de Velázquez (Madrid). La fecha del 2 de Mayo, por su significación histórica, fue la que elegimos para dar nacimiento a la editorial.
Terminado el acto, al que acudieron muchos amigos y accionistas, y bendecido el local por el P. Torres Pardo, que con sus padres estuvo en el Alcázar de Toledo, Horia Sima me dijo lo siguiente:
“Ahora, firmeza, firmeza como la roca en el mar que continúa erguida, sin que la conmueva ni asuste el oleaje en los días de tormenta, o el flujo que aspira a inundarla, o el reflujo que la deja sola. La vida me ha enseñado que lo que importa es permanecer, de manera que ni la afluencia masiva y entusiasta le seduzca y engañe, ni la envidia, ni la infidelidad, ni la deserción, le desmoralice”. Y he procurado seguir su consejo.
De palabra y por escrito, y juntos en muchas ocasiones, se puso de relieve nuestra amistad, afectiva y política. No puedo ser exhaustivo. Daré cuenta, sin embargo, de nuestra participación en el “Congreso de la Liga mundial anticomunista”, que se celebró en Asunción (Paraguay), del 23 al 27 de abril de 1.973.
No formábamos parte, como “Fuerza Nueva”, de la Liga, a la que si pertenecía la “Legión de San Miguel Arcángel”. Conseguí que me invitaran como observador; y asistí y pude comprobar que el presidente de la Liga, patrocinada por la China nacionalista, la de Taiwán, era masón, y el que había vetado mi viaje a Formosa, al que mi mujer y yo habíamos sido invitados por el gobierno de Taiwan, después de que, siendo ministro de Asuntos Exteriores Gregorio López Bravo, España reconocía a la China Comunista. Quería agradecerme el citado gobierno la postura, hecha pública, de mi protesta por la ruptura y por el reconocimiento que quebraban la política internacional de España.
Quiero transcribir también, el texto de las cartas que recibí de Horia Sima:
En una, de 28 de febrero de 1.967, escribía:
“Se habla mucho en Madrid de una posible entrada de Vd. en el Gobierno. Yo no puedo decir ni no, ni ya, pero mucho cuidado que no se pierda la perspectiva política del futuro. Usted debe preparar y orientar la nueva generación. Aquí está el peligro. Buenos administradores se pueden encontrar, pero muy raros son los jefes de una generación.
“La tarea de usted es de rehacer la unidad espiritual de las generaciones del 18 de Julio y de las nuevas. Sin no se rehace esta unidad, un grave cisma amenaza al pueblo español”.
En otra, de 8 de Noviembre de 1.971, me decía:
“Me ha escrito el camarada Costea, que ha asistido a los nuevos locales de inauguración de Fuerza Nueva, como Vd. ha elegido también la protección del Arcángel Miguel para una nueva agrupación. Me siento muy emocionado por esta hermandad en el espíritu ente nuestro movimiento y la renaciente fuerza española.
Un ejemplar muy raro de la Fuerza Nueva confiscado, enviado por un amigo de Madrid, me ha permitido conocer el discurso de Valencia, ¿Qué puedo decir?
Le considero como igual al discurso de José Antonio en el teatro de la Comedia. La misma fuerza oratoria, la misma claridad en los conceptos fundamentales y el mismo llamamiento místico a las profundidades del alma española, lo que es lo más esencial. Este es el lenguaje que entiende el pueblo, todo el pueblo, sea aldeanos, labradores, intelectuales o príncipes. Solamente la mística nacional–religiosa reúne en una unidad indefectible tanto a los viejos como a los jóvenes, a los pobres como a los ricos, a los hombres de todas las provincias españolas”.
En otra carta –la tercera- de 6 de octubre de 1.974, se expresaba de este modo:
“Mi querido amigo:
Veo que los acontecimientos se desarrollan de una manera muy rápida en Europa. También en España. Como no hemos llegado todavía a la cúspide del drama, Vd. debe ser muy atento, no solamente con un posible atentado, pero también tener en cuenta la posibilidad de su inmovilización política, antes de que empiece el final de la lucha. Después de la eliminación de la reserva estatal del país (Carrero Blanco), los enemigos quieren eliminar también la reserva espiritual del país, que representa VD. y sus colaboradores.
Un fuerte abrazo de su buen amigo”
El 13 de Septiembre de 1.970 se inauguró en el término municipal de Majadahonda (Madrid) el monumento –una cruz y un arco -que recuerda la muerte heroica de Ion Mota y Vasile Marín, dos voluntarios rumanos, que murieron heroicamente en una colina próxima al pueblo luchando por Rumania, por España y por la Cristiandad. Desde 13 de marzo de 1.971 se conmemoran esas muertes heroicas. Yo asisto y hablo; o un nieto mío, si no me es posible, acude y lee mi adhesión.
Para costear el recuerdo –cruz, arco y vallado- Horia Sima tuvo que pedir un préstamo, que le fue concedido, a la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, de Madrid. Me cupo el honor, con un destacado militante de Fuerza Nueva, de avalarlo.
Horia Sima dió varias conferencias en el Aula cultural de “Fuerza Nueva” y nuestra editorial publicó varios de sus libros. Recuerdo especialmente el que lleva por título “¿Qué es el comunismo?” Su lectura impresionó vivamente a Carrero Blanco. Mantuve con él una conversación. Me dijo que era conveniente difundirlo y hacerlo llagar, sobre todo a los centros de enseñanza. La edición fue de 14000 ejemplares.
Entre los numerosos libros de Horia Sima, que son magisterio escrito, por su documentación y su contenido doctrinal, destaco: “Histoire du Mouvement Legionaire” (Editorial Dacia. Rio de Janeiro 1.972). Su autor tuvo la amabilidad de regalarme uno de los ejemplares del mencionado libro con la siguiente dedicatoria: “Al amigo y camarada Blas Piñar López, como testimonio de afecto y admiración”.
Murió Horia Sima, en Alemania, el 25 de mayo de 1.993, en casa de un dirigente del Movimiento legionario, y en el curso de uno de tantos viajes, como hacía para mantener contacto personal con sus compatriotas exiliados. Supe, después, que tenía un marcapasos, y que éste dejó de funcionar mientras leía.
Un homenaje póstumo se celebró en la sede de Fuerza Nueva, el 21 de octubre de 1.993, en el que intervinimos Trajano Popescu, Luis Fernández Villamea y yo. Terminé mi discurso con estas palabras: “Horia Sima, camarada, amigo, maestro ¡Presente! Descanse en paz”.
Los restos mortales de Horia Sima descansaron al fin en su patria. Respondiendo a una Comisión rogatoria de la justicia Rumana, comparecimos, ante un juez de Madrid, José Luis Jerez y el que esto escribe, para dar testimonio de que esos restos mortales eran del que había sido presidente del Movimiento legionario.
Creo con toda sinceridad que hay mucho de bueno y común en el pensamiento político de José Antonio y Codreanu. Horia Sima, en su libro “Dos movimientos nacionales” (Ediciones Daca. Madrid 1.960), lo demuestra hasta la saciedad, y lo sintetiza en esta afirmación que hace referencia a ambos:
“El individuo, la Nación y la Iglesia forman un armazón espiritual completo e inseparable. Cualquier debilitamiento de una de estas realidades tiene como efecto el aflojamiento de las demás. El proceso de disgregación de una nación repercutirá también en el dominio de la fe, así como un Iglesia en declive alejaría al pueblo de sus deberes hacia la Patria”.
Por último, quiero dejar constancia de estas palabras de Horia Sima sobre nuestra Caudillo, después de la caída del telón de acero: “La visión de Franco, reconociendo al comunismo como enemigo hostil de la civilización, combatiéndolo en todo los campos, encontró su premio en la reciente independencia de los pueblos subyugados por aquél”.

Los Rothschild compran grandes cantidades de oro en China!

Intervención de Antonio García Trevijano, sobre la corrupción y la falta de democracia en España.
< br />En la tertulia del programa “Lágrimas en la lluvia” de Intereconomía, emitido el 20-01-2013.

Esto cada vez se acerca más a las crónicas de Benjamin Fulford, ¿verdad?
La noticia viene de Rusia Today. Todo indica que el cambio al patrón-oro se acerca.
PD: Hace unas horas hubo un terremoto con alerta de tsunami que afectó a las islas Salomon, en el Pacífico y otras islas, Nueva Caledonia, Nueva Guinea… y Fidji. Curiosamente, la información de Fulford del lunes mencionaba que los Rockefeller se habían marchado a las islas Fidji…

‘Los juegos del hambre’ – El FMI cree que ser longevo es «un riesgo» y sugiere bajar las pensiones

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Un jubilado griego sin dinero se suicidó el miércoles de un disparo en las afueras del Parlamento en Atenas, diciendo que se negaba a mendigar comida de la basura, tocando una fibra sensible a los habitantes de un país que están cargando con el peso de la crisis económica.

La película protagonizada por Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson y Liam Hemsworth promete barrer en la taquilla internacional, según comentan los expertos en cine. El reinado de la saga “Crepúsculo” se ve amenazado por esta adaptación de la novela de Suzanne Collins, que con su primera parte recaudaría entre 100 y 120 millones de dólares.

Las previsiones son muy halagüeñas, pero esta producción de Lionsgate lo merece. La primera entrega de la trilogía mezcla thriller, drama y ciencia ficción y está hecha a media para los adolescentes.

El argumento aborda la historia de Katniss Everdeen, una joven de 16 años que vive en un mundo postapocalíptico gobernado por un poderoso grupo llamado Capitolio. “Los juegos del hambre” es un evento anual televisado en el que los malvados oligarcas eligen a un niño y a una niña de cada uno de los doce distritos de este mundo imaginario para enfrentarse a un macabro juego en el que solo sobrevivirá uno.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com.es/2012/03/campana-institucional-para-prepararnos.html

Hasta hace tan sólo unos años las Cajas de Ahorro eran entidades solventes y arraigadas en su territorio. Cuando llegó la fiebre inmobiliaria, la mayoría de estas entidades no quiso perderse este bocado tan sabroso.
El final de este cuento es de sobra conocido: falta de liquidez, inyección de dinero público e intervención del Estado aderezado además por algunos escándalos como el de las indemnizaciones millonarias de algunos directivos de cajas.
Parte 1/2
hamlet :la orden de los franciscnos, esta si es una cruzada justa 

Parte 2/2

A-mor : sin muerte o sin miedo a la muerte

Conferencia dada por Fresia Castro, periodista científica, escritora de 2 Best Sellers y creadora del Método Cyclopea de activación interna de la glándula pineal en el 20 aniversario de la Técnica. En esta oportunidad entrega, mediante la práctica directa, la fórmula del origen que sella la recuperación de la herencia creadora del ser, para ser aplicada en este tiempo.
Texto fundacional de la Plataforma de las Clases Medias: “Manifiesto de las clases medias” (Ed. Rambla) Enrique de Diego.
Enrique de Diego dice en este libro : “La libertad es don innato, fundamento y emanación de la dignidad personal, y construcción , llena de meandros y de errores, hacia una meta inalcanzable, más allá del infinito, en un horizonte siempre abierto. Los logros en esa arriesgada construcción se deben a las clases medias. Los retrocesos a sus enemigos.”
“ Ha vivido el hombre una aventura común en el miedo, bajo la pulsión del instinto de estabilidad. Eso ha hecho que muchas sociedades se hayan anclado en el tiempo, temerosas ante desafíos y retos, atenazadas por la costumbre. Con frecuencia, los hombres han concebido su vida como destino dado, inscritas en la misma cuna las claves de su posición en la sociedad. Patricio y plebeyo, libre y esclavo, aristócrata y siervo. Sólo las clases medias se han rebelado contra ese fatalismo, acicateadas por un espíritu de frontera salido de las zonas más nobles e inquietas del espíritu humano. Lejos de cualquier inventado estado de la naturaleza, sublimación retórica del orden tribal, las clases medias han aflorado siempre en los aires abiertos de la ciudad. Durante siglos fueron artesanos sometidos a las castas guerrera y sacerdotal, expoliados por la corte. Algunos de entre ellos, más audaces, hicieron descubrimientos para mejorar su suerte y la de sus sociedades: la rueda, arados, y utensilios de labranza, norias y sistemas de regadío, naves para surcar los mares. Ninguna memoria ha quedado de ellos, aunque hicieron la vida más amable y próspera, permitiendo que la población aumentara. Tuvieron floración episódica en la Atenas de Pericles, en la que todos –salvo los esclavos- podían juzgar una política. En la Edad Media, con el desarrollo de las ciudades, entre los siglos XI y XIII, se organizaron en gremios. En aquellos lugares donde la vida era más peligrosa, donde el combate era más fiero, los reyes concedieron fueros más allá de la ideal sociedad estamental aristotélica. Se pusieron en marcha para soltarse de las cadenas de la servidumbre, y conquistar una vida mejor. Allí se sacudieron tutelas y se organizaron en milicias. Demostraron que cada hombre podía escribir su propio destino. Eligieron a sus representantes. El comercio amplió la libertad. Los cuatro puntos cardinales de las clases medias emergentes fueron: libertad, derecho, propiedad y comercio”.

los elegidos. El talmud – Evo Morales

hamlet : igual es igual y distinto es distinto

Fue a partir del 1600 cuando las formas embrionarias del capitalismo moderno surgidas en los albores del Renacimiento alcanzaron su desarrollo definitivo, primeramente en Holanda, y en Inglaterra después.
Los Países Bajos constituyeron, en efecto, el primer escenario en el que el nuevo modelo económico y la mentalidad empresarial se manifestaron plenamente, pero ya no sólo en unos cuantos enclaves localizados, sino en toda la extensión de una nación.

Fueron varios los factores que confluyeron en la eclosión del capitalismo holandés. Uno de ellos, de indudable relevancia, pero en modo alguno exclusivo, sería el asentamiento en aquel país de un notable contingente de inmigrantes sefarditas salidos de España a raíz del decreto de expulsión. De los aproximadamente 300.000 sefarditas que abandonaron España en las postrimerías del siglo XVI, la porción más importante se asentó en dominios otomanos, si bien hubo grupos numerosos que dirigieron sus pasos hacia Holanda, Inglaterra y las ciudades alemanas de Hamburgo y Frankfurt. Esta última localidad habría de ser con el tiempo la casa matriz de varias dinastías de financieros ashkenazim, tales como los Rothschild, los Warburg, los Mendelsohn y los Speyer.

No obstante, sería inexacto, por no decir falso, atribuir en exclusiva a los inmigrantes hebreos el espectacular desarrollo del mercantilismo holandés y, más tarde, del capitalismo británico. Si, como ya se apuntó, el Talmud era el único corpus ideológico que en los inicios del capitalismo renacentista se compaginaba plenamente con los postulados mercantiles de éste, no podría decirse lo mismo de la situación reinante en la Europa del XVII, en la que ya se había desarrollado por completo la mentalidad surgida de la Reforma protestante. Una mentalidad perfectamente identificada con el nuevo modelo socioeconómico, del que en realidad no fue sino una derivación. Sobre este particular, no hará falta extenderse aquí en excesivas explicaciones, por cuanto se trata de un tema perfectamente conocido. La máxima calvinista (compartida, salvo anecdóticas excepciones, por el protestantismo en su conjunto) en virtud de la cual “el éxito y los beneficios de toda empresa mercantil son la recompensa concedida por Dios a sus elegidos”, es sobradamente ilustrativa al respecto, y resume a la perfección la esencia del espíritu protestante, que convirtió la trascendencia religiosa en un asiento contable o, si se prefiere, en una ética para propietarios y tenderos.
Por lo demás, está suficientemente claro que en el escenario europeo posterior a la Reforma la Iglesia Romana era una institución vinculada a los intereses propios del régimen aristocrático y del orden señorial, mientras que las confesiones protestantes representaban las aspiraciones y mentalidad de la nueva clase emergente y del nuevo sistema socioeconómico. Aunque no por ello deja de ser cierto que, con el transcurso del tiempo, y una vez que el sistema burgués hubo logrado su consolidación política en toda la órbita occidental, la institución vaticana se fue adaptando plenamente a las coordenadas del nuevo modelo, haciendo gala con ello de su conocida versatilidad para acomodarse a las exigencias de los tiempos y a los imperativos del Poder.
Para comprender el desarrollo experimentado por la economía capitalista en los Países Bajos durante el siglo XVII, bastará significar la aparición por entonces de una serie de prácticas que, con el andar de los años, habrían de convertirse en rasgos característicos del capitalismo contemporáneo.
Uno de esos fenómenos fue la fiebre especulativa que se manifestó con inusitada intensidad en la Holanda del XVII, circunstancia de la que da buena prueba el espectacular tráfico económico que tuvo lugar en torno a un artículo tan simple como el tulipán. Esta planta, traída desde Adrianópolis al occidente europeo por el botánico Busbeck hacia mediados del siglo XVI, se convirtió durante el primer tercio del siglo XVII en un objeto de veneración para los ciudadanos holandeses. Fue una de esas extrañas modas, tan corrientes en la época actual, que prendió casi repentinamente, sin que se conozca con certeza la razón. El hecho es que, a partir de 1630, el esnobismo de los primeros momentos comenzó a adquirir tintes de pura y simple especulación. Cada día era mayor el número de personas deseosas de adquirir ejemplares de ese bulbo, aunque ya no por razones decorativas, sino con el propósito de venderlos a un precio superior, no tardando en desarrollarse en torno a los tulipanes un auténtico mercado bursátil en el cual participaban individuos de todas las condiciones sociales. Las Bolsas de las principales ciudades holandesas se convirtieron así en el escenario de transacciones en las que se pagaban miles de florines por ejemplares de tulipán que, convertidos ya en un valor abstracto, al modo de las acciones actuales, nadie había llegado a ver, ni el comprador, ni el vendedor, ni mucho menos el agente bursátil. La histeria especuladora fue en aumento, impulsada por el hecho de que, como en todo negocio de esa índole, el incremento injustificado y vertiginoso de la cotización hizo que, en un principio, todo el mundo obtuviera beneficios. Al punto que muchas personas llegaron al extremo de enajenar todos sus bienes para invertir el numerario así obtenido en tan lucrativo negocio. Claro que, al final, acabó ocurriendo lo inevitable en todo proceso de especulación montado en torno a un objeto carente de valor intrínseco, y cuya estimación resulta ser puramente ficticia. Al vertiginoso ascenso de los precios le sucedió una caída más vertiginosa aún, lo que supuso la bancarrota absoluta para centenares de familias.
El episodio referido no fue sino un claro antecedente de lo que poco después, ya en la Inglaterra del siglo XVIII, habría de desarrollarse plenamente bajo la fórmula del Mercado de Acciones o Bolsa de Valores. Una fórmula, sobra decirlo, de plena actualidad.
Otro fenómeno que se desarrolló también por aquellos años, y muy especialmente en Inglaterra a partir del último tercio del siglo XVII, fue la proliferación de los llamados proyectistas, una especie de antecesores de los actuales expertos en inversiones financieras. Una muestra evidente de la nitidez con la que ya por entonces comenzaron a perfilarse ciertos usos consagrados en la actualidad, nos la ofrece el testimonio de un testigo privilegiado de la época, el inglés Defoe. En su obra “An Essay on Projects”, el escritor británico definió de manera magistral a los proyectistas de entonces con palabras como éstas: “Hay personas demasiado astutas para convertirse en auténticos criminales en su desenfrenada carrera en pos del oro. Éstas se dedican a inventar ciertas formas oscuras de tretas y engañifas, un modo de robar tan reprobable como otro cualquiera, o incluso más, ya que bajo atractivos pretextos inducen a gentes honradas a soltar su dinero y ponerse de su parte, para desaparecer después tras la cortina de un refugio seguro, burlándose de las leyes y de la honradez”.
Las actividades de los proyectistas tuvieron su perfecta correspondencia en la especulación bursátil y en el llamado Mercado de Efectos, cuyas prácticas también nos dejaría descritas el citado autor en sus escritos: “Al principio estaba constituido por las transferencias simples y esporádicas de títulos y acciones. Pero debido a la industriosidad de los corredores de comercio, en cuyas manos se hallaba el negocio, éste se convirtió en un tráfico basado en las mayores intrigas, astucias y artimañas que jamás se dieron bajo la máscara de la honradez. Pues como los corredores tenían la sartén por el mango, convirtieron la Bolsa en una partida de juego; subían y bajaban los precios de las acciones a su antojo, y mientras tanto siempre contaban con vendedores y compradores dispuestos a confiarles su dinero, no obstante sus falaces promesas”.
Lógicamente, la consolidación del modelo económico capitalista que se operó durante los siglos XVII y XVIII dio paso al nacimiento de las primeras instituciones bancarias al estilo de las que se conocen hoy. Y no es que hasta ese momento no hubiesen existido profesionales del préstamo a gran escala. Lo que ocurre es que tales individuos, pese a su poderío económico, permanecieron supeditados a los avatares y decisiones del poder político, siendo así que su suerte dependía en gran medida de la del monarca al que se hallaban vinculados o de que éste les retirara su confianza. Pero, con el discurrir de la era moderna, los poderes económicos no sólo se fueron emancipando del dominio de la autoridad política, sino que acabaron por erigirse en los dueños y patrones de ésta.
En 1694, y a propuesta del escocés William Patterson (la rapacidad económica de los negociantes escoceses no tardaría en convertirse en algo proverbial), el Parlamento inglés autorizó la creación de una banca de emisión cuya razón social completa sería The Governor and Company of the Bank of England. El capital social del recién creado Banco de Inglaterra, que ascendía a 1.200.000 libras, fue suscrito en su totalidad por inversores privados, y si bien el acta de su fundación no otorgaba a esa entidad ningún monopolio, tres años después, en 1697, una nueva disposición parlamentaria le concedió en exclusiva el privilegio de emitir moneda. A esta prerrogativa se le irían añadiendo con el transcurso del tiempo algunas otras (Carta de 1892, Acta de 1928) que no harían sino consolidar el poder de dicha institución.
Por lo que a Francia se refiere, el escenario económico de aquel país estuvo presidido durante un tiempo por dos personajes. El primero, un financiero de origen israelita llamado Samuel Bernard, fue el banquero personal de Luis XIV y de toda la corte gala. Sus relaciones con los ministros del rey le proporcionaba, entre otras ventajas, una información de primera mano de la que el acaudalado Bernard extraía la oportuna rentabilidad. La fortuna y posición de este financiero llegaron a ser tales que las más destacadas familias de la aristocracia francesa se disputaron el privilegio de emparentar con su descendencia.
No obstante, los últimos años del reinado de Luis XIV se vieron afectado por una progresiva crisis económica, que se acentuó aún más a la muerte del rey Sol. Fue entonces cuando emergió al primer plano la figura del escocés John Law, propietario de la poderosa Compañía Comercial de Occidente y de una entidad bancaria que, en virtud de un edicto de agosto de 1717, pasó a convertirse en la Banca Real, con todas las prerrogativas que ello comportaba, entre otras la de emitir papel moneda. Posteriormente, la desaforada gestión del financiero escocés no tardó en conducir a un crecimiento desmesurado de la circulación fiduciaria, lo que acabaría desembocando en el absoluto descrédito de los billetes emitidos por dicha institución bancaria, prácticamente carentes al final de respaldo y de valor efectivos. En diciembre de 1720 la actividad de la Banca Real fue suspendida, restableciéndose nuevamente el pago exclusivo en numerario metálico.
Las catastróficas consecuencias de aquella experiencia marcaron durante un tiempo tanto a los poderes públicos franceses como a la mayor parte de la población. Habría que esperar al clima generado por la Revolución Francesa para que el recelo de antaño diera paso a un ambiente más propicio para el desenvolvimiento del Gran Capital.
Albert Matiez, uno de los escasos historiadores de la Revolución Francesa que se interesó por los aspectos económicos de la misma, aportó en su día una documentación precisa acerca del papel desempeñado en su gestación y desarrollo por diversos financieros. Figuran entre los más relevantes el banquero Jacques Necker, director general de Finanzas y primer ministro de Luis XVI, Etienne Delessert, fundador y propietario de la principal compañía aseguradora francesa, Prevoteau, destacado financiero, y Nicolás Cindre, agente de cambio. A esta relación podrían añadirse los nombres del banquero lionés Fulchiron y de su asociado Givet, así como el del financiero Boscary, presidente de la Caisse D’Escompte y titular de varios cargos políticos de primer orden durante el episodio revolucionario. Todo esto, claro está, sin mencionar la participación de otros patrocinadores foráneos, de los que se dará cuenta más adelante.
Igualmente explícitos son los testimonios de dos destacados protagonistas de aquel evento. El primero de ellos, el revolucionario republicano Rivarol, dejaría escrito en sus memorias que “una multitud de agiotistas y capitalistas decidieron la Revolución”. No menos elocuentes fueron las palabras pronunciadas en la Convención por el diputado y miembro del Comité de Salud Pública Joseph Cambon:”La gran Revolución ha golpeado a todo el mundo, excepto a los financieros”; palabras que, aun siendo certeras, constituyeron un alarde de cinismo por parte de quien las pronunció, un sicario del nuevo régimen capitalista.
Una vez agotado el período convencional, la situación resultaría todavía más favorable para los intereses de la oligarquía económica. Durante el Directorio, los financieros y hombres de negocios coparon los puestos clave del gobierno y de la Administración, lograron la derogación en la Asamblea de la ley de 17 Germinal del año II (apenas aplicada mientras estuvo en vigor), que ponía algunas trabas al desenvolvimiento de sus actividades y, finalmente, acapararon el lucrativo negocio de los suministros al Estado.
El golpe bonapartista del 19 Brumario de 1799 acabaría por consolidar los intereses plutocráticos. Tan solo dos meses después de que Napoleón fuera proclamado Primer Cónsul nació el Banco de Francia, institución a la que le fue concedida desde su creación el privilegio de recibir en cuenta corriente los fondos de la Hacienda Pública, a lo que se añadiría tres años después la facultad exclusiva de emitir papel moneda. Todo ello tratándose, claro está, de una entidad de carácter privado, cuyo presidente y administradores eran nombrados por los 200 accionistas mayoritarios de la misma.
Por lo demás, son sobradamente conocidas las estrechas relaciones que Napoleón Bonaparte mantuvo con la Alta Finanza, hasta el punto que, pese a existir un poso de mutua desconfianza, el autócrata corso jamás emprendía una campaña militar ni adoptaba una decisión política comprometida sin recabar el parecer de sus banqueros. No menos conocidos son los gigantescos beneficios que las guerras napoleónicas reportaron al entonces llamado Sindicato Financiero Internacional (Baring, Hope, Boyd, Parish, Bethmann, Rothschild), al que el historiador británico Mc Nair Wilson atribuyó la caída de Napoleón a raíz de las medidas adoptadas por éste (bloqueo comercial sobre Inglaterra) en contra de sus intereses.
Inmediatamente después del desmantelamiento del régimen bonapartista comenzó a perfilarse el protagonismo hegemónico de la casa Rothschild, que en el transcurso de unos cuantos años se situaría en una posición de privilegio en el ámbito financiero del continente europeo.
El fundador de dicha dinastía de banqueros fue Meyer Amschel Rothschild, nacido el año 1744 (1743, según algunos biógrafos) en la localidad alemana de Frankfurt. Tras un breve período de estudios en la escuela talmúdica de su ciudad natal, el joven Rothschild ingresó como empleado en una casa de cambio de Hannover regentada un correligionario suyo llamado Oppenheim, donde se iniciaría en los fundamentos del negocio bancario. Debido a sus excepcionales dotes para los asuntos financieros, no tardó en ocupar un puesto relevante en la Banca Oppenheim, lo que le iba a permitir relacionarse con su más adinerada clientela. Fue precisamente por ese conducto como un día entró en contacto con el general von Estorff, quien, impresionado por su agudeza y visión comercial, le introdujo en la corte del Landgrave de Hesse-Cassel , que a la sazón constituía por entonces una especie de establecimiento mercantil donde se trataban todo tipo de negocios.
Coincidiendo con aquel suceso, que marcaría el inicio de su vertiginosa ascensión, Meyer Amschel contrajo matrimonio en 1770 con una joven hebrea llamada Gutta Schapper, y se estableció en un inmueble de Frankfurt, futura sede de su imperio económico.
Uno de los más lucrativos negocios de aquella época lo constituía el aprovisionamiento de mercenarios para los ejércitos de las monarquías europeas. Y justamente, los mayores organizadores de ese tráfico eran el príncipe Federico II de Hesse-Cassel y su hijo Guillermo IX. Meyer Rothschild, asociado de éstos, se encargaba de reclutar, equipar y alojar a la tropa hasta su embarque, percibiendo a cambio un porcentaje por cada operación. Huelga comentar la importancia que adquirió ese comercio a raíz de las guerras desatadas en Europa como consecuencia de la Revolución Francesa, así como los dividendos que reportó a sus principales promotores. Con todo, ésta no fue más que una de las múltiples fuentes de ingresos de nuestro financiero, como muy bien señalaría su principal biógrafo y panegirista, el conde Corti: “Allí donde había algo en que ganar, ya fuera comisión o expedición, ya se tratase de ropas o de vinos, o bien de artículos para los cuales había sido establecida la libertad de comercio, allí estaba presente la casa Rothschild”. Otra de las especialidades de la casa, no mencionada por el citado cronista, fue el contrabando, actividad de la que dan repetida cuenta varios informes policiales elaborados en 1812 y dirigidos al ministro del Interior francés, el duque de Rovigo.
En 1810, plenamente consolidado ya su negocio, Meyer Amschel redacta y formaliza un contrato por medio del cual asocia a sus hijos varones a la sociedad, que pasa a denominarse a partir de ese momento Meyer Amschel Rothschild e Hijos. Dos años más tarde, el 19 de septiembre de 1812, moría el fundador de la dinastía, dejando en su testamento la propiedad exclusiva de todos sus negocios a sus cinco hijos, cada uno de los cuales recibió una quinta parte del capital social. El acta testamentaria excluía explícitamente de cualquier participación en la empresa a sus hijas, a los maridos de éstas y a sus descendientes, si bien establecía la entrega a cada una de ellas de una estimable suma económica.
Como ya se apuntara líneas atrás, fue a partir de ese instante, y en el marco del nuevo escenario europeo configurado por la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, cuando la casa Rothschild emprendió una progresión imparable que la llevaría en pocos años a situarse a la cabeza de la finanza europea. Aunque no el único, el factor que más decisivamente contribuyó a tan fulgurante escalada fue el hecho de que cada uno de los cinco herederos se estableciera en una capital europea, lo que habría de permitirles en lo sucesivo coordinar sus estrategias y disponer en todo momento de una visión completa y no limitada a un sólo país de la situación reinante en el viejo continente.
La rama francesa de la casa Rothschild, que estuvo comandada en un principio por Salomón, pasó en muy poco tiempo de figurar en los archivos policiales por sus prácticas contrabandísticas, al pleno reconocimiento de la corte real y de la alta sociedad. En 1823, Luis XVIII solicita y obtiene de la firma un empréstito de 400 millones de francos, y unos meses después Salomón Rothschild es condecorado con la Legión de Honor por sus valiosos servicios a la causa de la Restauración. A lo largo de los años 1830,1831 y 1832 se suceden otros tantos empréstitos de la banca Rothschild al gobierno francés.
A partir de 1836 la rama francesa de los Rothschild pasa a ser dirigida por otro de los hermanos, Jacob, más conocido bajo el nombre de James. Éste negocia en 1844 un nuevo préstamo al gobierno galo cuyo montante asciende a 200 millones de francos, y del que se derivaría un sonoro escándalo. A raíz de aquel asunto el ministro de Finanzas francés fue acusado públicamente de subordinar los interese de la nación a la banca Rotschild. Poco después, en 1845, se produce un nuevo escándalo, como consecuencia de la concesión a la casa Rothschild de los Ferrocarriles Franceses del Norte. Una publicación aparecida al hilo de aquel acontecimiento (“Guerre aux Fripons”) daba cuenta del modo en que numerosos miembros de las dos Cámaras Legislativas, varios jueces y los periodistas más influyentes de aquel país, habían sido obsequiados por el dadivoso James Rothschild con miles de acciones de su recién creada compañía ferroviaria.
Mientras tanto, la hostilidad de la opinión pública, clamorosa en un principio, iba cediendo progresivamente merced a la intensa propaganda desplegada por los diarios más influyentes, que se dedicaban a destacar las obras filantrópicas de la poderosa Banca. Muy pronto la filantropía habría de convertirse en un recurso habitual de numerosos imperios financieros, que desde hace tiempo vienen dedicando parte de sus ingentes beneficios a dicho capítulo, cuya utilidad no sólo se deriva de su impacto efectista sobre la población, sino fundamentalmente de las posibilidades que ese conducto ofrece para (a través de las Fundaciones) penetrar y controlar amplios sectores de la vida social.
En cuanto a los restantes miembros de la saga, Amschel regentaba el establecimiento bancario de Frankfurt, Karl dirigía el de Nápoles, y Salomón, que en un principio figuró al frente de la rama francesa, acabó instalándose definitivamente en Viena, donde muy pronto se hizo con la amistad personal de Metternich y con las simpatías de la corte imperial. Por si eso fuera poco, el influyente Gentz, brazo derecho del canciller austríaco, le mantenía puntualmente informado de los asuntos de Estado, percibiendo a cambio una sustanciosa asignación mensual. Sus relaciones con la curia romana eran también óptimas, y fruto de ellas fue un importante empréstito negociado con el Estado Vaticano.
Finalmente, el quinto de los vástagos, Natham, se instaló en Londres. De su posición en la sociedad británica puede decirse que fue tan sólida o incluso más que la de sus hermanos en los otros países europeos. De hecho, el salón de su hija mayor se convirtió en el lugar más frecuentado por la aristocracia británica y las oligarquías económicas, políticas y sociales de aquel país. Tampoco estará de más significar el papel desempeñado por Nathan Rothschild en el conflicto que enfrentó a carlistas e isabelinos por el trono español. Un papel tan decisivo como rentable para aquél, ya que su apoyo financiero a la causa isabelina le valió, entre otras prebendas, la explotación en exclusiva de las minas de Almadén. Y dado que el otro gran yacimiento europeo de mercurio, ubicado en Istria, había sido comprado tiempo atrás al Estado austríaco por su hermano Salomón, la casa Rothschild pudo así acaparar en régimen de monopolio el mercado europeo de ese mineral.

el secreto secretorum -Escrivá lleva el disimulo en la sangre, igual que sus consanguíneos los judíos, es un fariseo y un hipócrita que cree en el Talmud y sus enseñanzas más que en el Evangelio y su Buena Nueva.

Llegamos al secreto secretorum, a la clave más sigilosa de las guardadas en el silencio impenetrable de la Obra, a lo inefable y también a la verdad más absoluta que se debe esclarecer, descubrir, revelar. Son las raíces mosaicas del fundador del Opus Dei y su obra al servicio de Israel y sus finanzas.

No conviene olvidar el nombre exacto y en extenso de su propia creación y que por lo general queda, a pesar de ser el nombre oficial y registrado, en el ostracismo de la intencionada omisión. La denominación del Opus Dei es la de “Sociedad Sacer­dotal de la Santa Cruz y el Opus Dei” y ya en su propio nombre se cierra la llave de un misterio, cuyo enigma nos viene descifrado por el historiador judío Cecíl Roth que escribe en su conocida y divulgada obra Historia de los marranos lo siguiente: “en Bar­celona, donde si un marrano decía ‘Vamos hoy a la Iglesia de la Santa Cruz’ referíase a la sinagoga secreta llamada de ese modo”. Es una coincidencia sospechosa que el nombre es­cogido por Escrivá de Balaguer para su organización coincida exacta y crípticamente con el de la “sinagoga secreta” en el lenguaje a la usanza de los judíos.

Se puede ser consciente que hablar del tema judío, y sobre todo si se alude a él sin alabanza, es tema tabú. Hay que comenzar a llamar a las cosas por su nombre, decir que en la mente de Escrivá de Balaguer bullía un cerebro judío, que Escriba – que era su verdadero nombre de pila – era un criptojudío y que no es posible entender su obra ni interpretar la misma si no se relaciona con el fenómeno esencial de su judaísmo interior y exterior.

Escrivá lleva el disimulo en la sangre, igual que sus consanguíneos los judíos, es un fariseo y un hipócrita que cree en el Talmud y sus enseñanzas más que en el Evangelio y su Buena Nueva.
Escrivá va a utilizar a la Iglesia como instrumento para formar grupitos donde los cristianos no advertidos van a ser las víctimas de la maquinación.

En las biografías de Escrivá de Balaguer echamos en falta tres elementos esenciales de su nefasta personalidad; se disfrazan tres hechos básicos para entender al hombre y su Obra: que son que Escrivá es judío, que era un homosexual prácticamente y que creó el Opus Dei para servir a los fines del poder judaico oculto y siniestro, nunca para mayor Gloria de Dios y de su Iglesia. Escrivá se sirve de la Iglesia y no viceversa.

Ya desde el principio puede resultarnos sospechoso que Escrivá durante su vida cambie tantas veces de nombre, práctica usual entre los judíos. El documento indubitado y veraz de su apellido es el de Escriba, y así figura inscrito en el Registro. El apellido Escriba, si nos atenemos a su sentido etimológico, se deriva de la voz latina scriba, y que significaba “doctor e intérprete de la Ley entre los hebreos” según la primera y principal acepción del Diccionario de la Lengua Española.

En la ley mosaica “sofer”, la arcaica raíz hebrea que significa escribir, se usa para designar al escriba, varón – las mujeres están vedadas de ser estudiosas e intérpretes de la Ley – consagrado a la estricta observancia de la ley judía. A Esdrás se le llamaba “Escriba o doctor muy diestro en la ley de Moisés” (Esdrás VII, 6) que son instruidos en la palabra y las prescripciones impuestas por el Señor que pacta y se alía vincularmente con el pueblo de Israel. El escriba era, pues, el sacerdote.

Los escribas fueron muy influyentes en las cortes de Judá y de Israel, sobre todo durante el reinado de David y Salomón. En el Eclesiástico, capitulo XXXIX, se pondera su relevancia como depositarios de la sabiduría y de las profecías. En la época salomónica existen, incluso, escuelas que preparan para estos menesteres. En el Deuteronomio XVI, se asigna a los escribas también, funciones judiciales.
Los escribas, desde su cautiverio en Babilonia, serán los doctores de la Ley. Eran los sacerdotes-escribas. Su influencia les lleva a dominar bajo su tutela al pueblo que consideraba la profesión de escriba como “la más noble”, como celadores y hermeneutas de la Ley mosaica… Los escribas se agrupan y organizan en las sinagogas, dividiéndose en tendencias tales como los saduceos, los fariseos o los esenios.
Al principio los escribas de Israel seguían para su labor la tradición oral. Posteriormente recopilaron las máximas que difundían y hacían acatar en el Mischna. El primer y principal deber de los escribas era recoger celosamente la Ley judía. Así, el Talmud prescribe que “el que olvida el precepto, enseñado por el escriba, echa a perder su vida”.

Antes de llegar a ser escribas, pasaban por un aprendizaje. Eran Talmid, es decir, alumnos que en contacto con su maestro recepcionaban sus enseñanzas y a partir de los 40 años, si habían asimilado la materia, eran ordenados doctores (hakam). El escriba era la autoridad para dirimir cuestiones legislativas, religiosas y rituales. Ocupaba los puestos claves en el derecho, la administración y la enseñanza.
Sólo a los escribas les estaba permitido acceder al sanedrim. El partido fariseo del sanedrim estaba compuesto totalmente por escribas. Los escribas eran por antonomasia los portadores de una ciencia secreta: “la tradición esotérica”. La cábala era la ciencia hermética de los escribas que reservaban sus conocimientos. En Jerusalén, donde explicaban sus enseñanzas, el pueblo se sen­taba a sus pies, en señal de sometimiento. Esta reseña o clave interpretativa es la carga patronímica que lleva en su sangre y en sus genes José María Escriba.

El gentilicio de su apellido original Escriba equivale a rabino. Su procedencia la lleva en su propio nombre de familia. Si se llama escriba es porque sus antepasados, más o menos lejanos, próximos o remotos, eran “doctores e intérpretes de la ley entre los hebreos”, es decir rabinos. Cristo, en su Evangelio, habla del cariz y del talante, en muchos de sus pasajes, de los “escribas y fariseos”, quienes eran, como se comportaban, cuales eran sus sentimientos y cuan grande su doblez.

Escrivá de Balaguer era judío de sangre y de espíritu.
Su obra, la secta de la que es el líder carismático, está hecha a imagen y semejanza de las pequeñas e impenetrables
comunidades judaicas. El opus no deja de ser un ghetto, sus leyes y estatutos oscuros no traducidos y ocultos, su falta
de sinceridad con respecto a sus demás hermanos, los cristianos, a los que les niegan su pertenencia al clan, su ayuda mutua,
pero sólo entre ellos, su afán por el lucro y el dinero, el sentido monetarista que imprimen a sus vidas, la adoración al Becerro
de Oro, las palabras y contraseñas que usan, los testamentos a los que obligan y toda su parafernalia son la extrapolación de
las leyes del Kahal incrus­tadas en la Iglesia.

Escrivá se puede manifestar con apariencia cristiana, pero su trasfondo es judío. Tan judío como el oficio de su padre, mercader de telas, típico de las comunidades hebreas y marranas. La historia de la judería de Huesca nos ilustra de innumerables ejemplos al respecto. Entre las tiendas de la judería en 1238 había una famosa, la del sedero Abraim Aborrave. También se sabe que un tal Xalema Xuri era sedero y proveedor de la casa real. Ya en 1290 se tenía concedido a los miembros de la aljama de Huesca la facultad de tener tintorerías operatorias de trapos de Francia. También se tienen noticias del comercio judío en tejidos, habiendo destacado por su significación, aparte de los ya señalados, el trapero oscense Abrahim Alamaca, o los judíos Salomón Ablatorell y Mosse Abul­baca, traperos de Huesca como el padre de Escrivá, que en el año 1311 fueron sancionados y condenados al pago de 1500 sueldos e indemnizaciones por la compra de tejidos a sabiendas de que eran robados en la localidad de Sariñena por el también judío Caredin.
Tan arraigada y extendida estaba la vinculación de los judíos en Huesca y su territorio – lugar de donde procede y es oriundo Escrivá de Balaguer – al negocio y comercio de las telas, que en la capital existía hasta un barrio de los sederos dentro de la judería. Entre las actividades de los judíos en Huesca encontramos las de médicos, especieros, alabarderos, pelliceros, sederos, plateros, tintoreros, sastres, traperos, mercaderes y prestamistas. La familia de Escrivá se dedicaba a uno de los oficios habituales de los de su tribu, es decir, al negocio y comercio de las telas, y el padre, tras cometer una estafa colectiva en Barbastro a sus convecinos, no se quedó en el pueblo para hacer frente a sus obligaciones y respon­sabilidades, sino que huyó por la noche para consumar la estafa y no tener que pagar a sus acreedores.
Escriba es un descendiente de los rabinos de Huesca y su demarcación. En 1480 había en Huesca 9 rabinos que ejercían en la aljama, que es la voz preferida de los escribas para designar a la comunidad judía. Las aljamas se concentraban y ubicaban en el call o caller, término que deriva del hebreo kahal, comunidad o barrio donde se agrupaban los semitas.

En Barbastro existió un influyente núcleo judaico y tanto el rabinado como el degüelle eran oficios provistos por mandamiento real. Existió sinagoga y nos narra la historia que los judíos de Barbastro derribaron la antigua sinagoga de la localidad y cons­truyeron una nueva por lo grande de la comunidad mayor. El propio rey Alfonso III al tener noticia del levantamiento y construcción de la nueva sinagoga para albergar a más judíos en Barbastro, mandó, estando el rey en Ejea el 3 de octubre de 1287, reconocer la obra y ordenó que caso que fuera mayor que la sinagoga precedente, se procediera contra la aljama.
Un documento interesante y curioso en relación con los criptojudios de Barbastro lo hallamos en Konrad Eubaer que nos informa en su obra documentalmente cómo el papa Benedicto XIII, el 27 de abril de 1415, ordena el trueque de la sinagoga de Barbastro en una Iglesia por haberse convertido al cristianismo los judíos de su aljama. Barbastro era la quinta judería de Aragón en importancia y la aljama se situaba en los aledaños del castillo de la Zuda de la ciudad, junto a la muralla, donde Jaime I les concedió en abril de 1271 la autorización a la potente comunidad judía para abrir una puerta en la muralla, para que entraran por el acceso directamente desde el camino de Huesca, con una amplitud que pudieran transitar hombres y bestias cargadas. La aljama de Barbastro fue una de las denunciadas por usura, lo que dio motivo a abrir una investigación que acabó con la imposición del pago de 1000 sueldos en abril de 1298.

El fenómeno de las falsas conversiones de los judíos al cristianismo en la zona de Huesca comenzó ya desde el momento mismo de la conquista de Huesca por los aragoneses del rey Pedro I en 1096. Son célebres los casos del rabí Moisés Safardó, que recibió el bautismo en la catedral de Huesca en 1106 y tomó el nombre de Pedro Alfonso, que entró a formar parte del clero y escribió dos obras: La Disciplina clericalis y Diálogos contra los judíos. Convertido lo fue también el canónigo de la catedral, Pedro de Almería. El Obispo Vidal de Canellas nos da una pista de sus inclinaciones al legar en su testamento 300 sueldos a una tal Urraca, de raza judía. Notoria y sintomática fue la conversión en masa de la familia de Azach abin Longo o Abelongo. También lo eran los Santvicent o San Vicente igual que los Santángel, algunos de los cuales eran familias de Barbastro, los Alborit – Albás – Azacha, Avin, Salomón, Argelet…
Fueron 35 las juderías radicadas en el reino de Aragón, unas de realengo y otras sometidas al señorío eclesiástico o nobiliario.
Escrivá parece volver constantemente sus ojos hacia su pasado; su memoria histórica inmersa en el concepto judío le lleva a escribir su principal obra, Camino, como proverbios morales, como máximas, como sentencias cortas, adagios de contenido moral y muchas veces recriminatorio. Estas enseñanzas morales venidas en esas greguerías a veces ambiguas, a veces con dobles sentidos, a veces con diferencias interpretativas, eran muy usuales en la producción literaria de los conversos y criptojudíos y bien analizadas demuestran un trasfondo de espíritu hispano-hebreo. Con sus aforismos morales recrea la tradición conversa de los siglos XVI y XVII españoles, sobre todo de la literatura ascética redactada por conversos.
Si tuviéramos que buscar las fuentes o los precedentes de su obra Camino tendríamos que hacer alusión y obligada referencia a obras tales como La certeza del Camino – aquí incluso está reflejada la palabra camino – de Abraham Pereira, que también escribiera su Espejo de las vanidades del mundo; o las obras del converso Luis de Granada Guía de Pecadores e introducción al símbolo de la Fe; o el libro de Diego Estella Descripción de las vanidades del mundo, al polémico tratado del criptojudío Miguel de Molinos publicado con el título de Guía Espiritual. Todos ellos son modelos, estereotipos que de una u otra manera, han sido consultados, utilizados; algunas máximas copiadas y los pensamientos han sido plagiados cuando allá por 1934, en Cuenca, Escrivá redactaba sus Consideraciones Espirituales, que así se denominó en primera instancia el boceto y borrador, la edición Príncipe de lo que luego se popularizaría como el catecismo del”pueblo elegido” como se jactan los miembros del Opus Dei, bajo el nombre de Camino. Por supuesto, la inspiración y las consignas
tenían un contraste de autenticidad y buena línea en el Talmud, la fuente originaria y total de la inspiración de Escrivá.
Son los libros escritos a base de proverbios morales, de anatemas, de obras con un tamiz de instrucción y con una
orientación didáctica, donde las reglas y preceptos, las normas, eran la pista para saber que se trataba de un moralizante converso, un autor marrano, que utilizaba trucos semánticos consistentes en transcribir conceptos con sentimientos, ideas y creencias judaicas mediante el cambio del sentido y de intención de los términos, la significación de las palabras y empleando un lenguaje mezcla de piedad y caricatura, que en los dos mundos son idénticos como si de un fraude semántico se tratara.
En esa misma línea de pensamiento y de acción se encuentra la tan reiterada frase que tanto gustaba repetir a Escrivá: “somos el resto del pueblo de Israel. Somos lo que queda del pueblo de DIOS…”. La cita era tan de su gusto que ha sido recogida incluso en la obra novelada de Vicente García: “En nombre del Padre” cuando nos narra una pose de Escrivá relatándonos que “emerge el Padre, quien enderezándose levanta los brazos por encima de su cabeza y atronando con la voz exclama: ‘iSomos el pueblo de Israel, hijas mías! iSomos el pueblo de Israel!…’ Son una y otra vez las que se recrea con el mismo contexto: ‘somos los vestigios del pueblo de Israel”.
Su aparente humildad era tan falsa como él mismo. Una vez mientras oraba, decía en voz alta “aquí tienes a tu burrito sarnoso” a lo que de inmediato y desde lo alto recibió la respuesta del mismo Dios: “un borrico fue mi trono en Jerusalén”.
Tal era el perfil semítico de Escrivá que un sacerdote de Madrid, amigo del escritor Luis Carandell en una conversación sobre el Opus “aprovechó la oportunidad para hacer el chiste de que el Opus Dei estaba constituido ‘por un escriba y setenta mil fariseos’ y añadió la, españolísima pregunta de si monseñor no seria de origen judío”. Sobre este particular se pronunció el antropólogo Julio Caro Baroja no afirmando ni negando su procedencia, aunque si apuntillaba que cuál no era el mejor apellido para pasar camuflado.
Por ello no es de extrañar que en su informe al sínodo diocesano de 1985, el rector del seminario de la diócesis de La Rioja acusó al clero del Opus de “ir a la caza de las herejías” y proseguía diciendo: “…creen pertenecer a la raza de Melquisedec” alusión directa en sentido metafórico.
Su carácter de filiación divina, dé alianza y pacto con el mismísimo Dios, la experimentó el Fundador personalmente “…esta realidad un día de verano de 1931, en un tranvía de Madrid. Mientras se preguntaba cómo podría llevar a cabo la misión que Dios le había encomendado tres años antes, el 2 de octubre de 1928, tuvo una respuesta nítida – que quedó grabada a fuego en su alma – a través de unas palabras del Salmo II: “Tú eres mi hijo; hoy te he engendrado yo”. Con el alma inundada de gozo, empezó a repetir en voz alta, como un niño: “Abba, Pater, Abba, Pater! Abba! Abba!”.
Con razón Escrivá había sido denunciado ante el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería, por considerarse que en una España de efervescencia católica y profundo sentimiento cristiano “el Opus Dei era la rama judaica de la francmasonería” También el Santo Oficio, en el Vaticano, recibiría comunicaciones en tal sentido.
Una anécdota que inocentemente se cuenta en la biografía de Escrivá escrita por su principal alabardero nos refiere que
“cerca de Caracas, el 14 de febrero de 1975, se levantó un hombre joven, de barba poblada y amplia, que realzaba su jovialidad.
– Padre, yo soy hebreo…
El fundador del Opus le interrumpió: “Yo amo mucho a los hebreos, porque amo mucho a Jesucristo – ¡con locura! – que es hebreo. No digo era, sino es: lesus Chdstus, hier et odie, ipse et in secula. Jesucristo sigue viviendo, y es hebreo como tú. El segundo amor de mi vida es una hebrea, María Santísima, Madre de Jesucristo. De modo que te miro con cariño, sigue…”. Le brotaba su instinto judío que a veces no sabía o no podía refrenar, aunque adornaba su impronta con alusiones a Dios y su Santa Madre, para dejar la cosa más atenuada, que se comprendiera el mensaje sin descubrirse por entero.
Una de las personas que conoció la realidad íntima de Escrivá era su amigo el profesor Viktor E. Frankl, judío, especialista de psicología que ha dejado varios testimonios de sus encuentros con el fundador del Opus Dei, donde nos ha dejado constancia de su capacidad de adaptación y simulación, su metamorfosis, propia de los de su raza, remarcando “su asombrosa capacidad para sin­tonizar inmediatamente con su interlocutor. Vivía totalmente en el momento presente y se entregaba a él por completo”.
Tan rematadamente judío era Escrivá que no quiso, siguiendo la costumbre judía, que sus padres reposaran en cristiana sepul­tura en un cementerio católico, siguiendo así la tradición de los hebreos que se llevaban consigo los huesos de sus mayores si eran desenterrados. Escrivá no quiso que los restos mortales de sus progenitores yacieran en tierra bendita y por eso les enterró en la cripta de la casa del Opus en la madrileña calle de Diego de León, exhumación de dudosa legitimidad si nos atenemos a las normas y ordenanzas municipales sobre enterramientos que regían cuando los mismos fueran sepultados extramuros de los cementerios en una calle y en un lugar no aptos.
Otra tendencia que resalta como tradicional en muchos judíos es la de “buscar entronque con linajes aristocráticos”. Y la adquisición y el fraude del título de “Marqués de Peralta”, para el que Escrivá carecía en absoluto de legitimidad tanto de origen como de ejercicio, y sólo su instinto judaico, le arrastró a la feria de las vanidades terrestres, con la búsqueda, la pesquisa y la adjudicación de un título nobiliario para cuyo expediente debió acudir no sólo al engaño a sabiendas de que no tenía derecho alguno, sino hasta a la falsificación documental y a la prevaricación de cargos públicos en el Ministerio de Justicia Español afectos al Opus Dei.
También un claro indicio de poca fiabilidad, a la sazón muy utilizado por los judíos de todas las épocas, es el constante cambio de nombres para no ser reconocidos. Recordemos aquí que Mendizábal, el autor de la más famosa desamortización eclesiástica, ministro liberal discutido, que en realidad se llamaba Alvarez y Méndez y que, como recalca Caro Baroja “siguiendo la costumbre muy común entre los de su linaje, modificó su apelli­do”. El sistema de cambiarse de nombres y de localidad lo subraya al hablar del criptojudaísmo Blázquez Miguel, como una técnica usual y homologada entre los judíos.
Y hablando de tácticas y técnicas, de pautas de compor­tamiento, es significativa la conducta de Escrivá el 28 de marzo de 1975 cuando celebró sus bodas de oro sacerdotales en la in­timidad, según su norma de conducta habitual “ocultarse y desaparecer es lo mío” inmersión y ocultamiento arquetípico del criptojudío.
Según el historiador Pulgar los conversos de Aragón “eran muchos” y según el historiador judío Baer “habría unas seis mil familias judías en el reino de Aragón, lo que proporcionalmente suponía muchísimo”. El famoso Libro Verde de Aragón es un alegato documental y escalofriante sobre la contaminación y la falta de limpieza de sangre en una gran cantidad de familias de la nobleza aragonesa donde una gran parte de las clases privilegiadas tenían verdaderamente origen judío. Bernáldez, en su
Historia de los Reyes Católicos nos informa que “en cuanto podían adquirir honra, oficios reales, favores de reyes y señores, algunos se mezclaron con los hijos e hijas de caballeros cristianos viejos con sobra de riquezas” para luego llevar una vida doble y aprovechada.
Para los criptojudíos, como para Escrivá de Balaguer la ética se reducía, en definitiva, a hacer lo útil en término final en la jerarquía de valores.
Para Cobo Martínez, Josemaría Escrivá de Balaguer es uno de “los más cualificados y eficientes criados del judaísmo”. Sus servicios a la causa judía y los perjuicios que de su actuación se derivan en la Iglesia Católica le confieren el gran título de hijo predilecto de Israel.
De ahí su inclinación a la vida oculta y las llamadas constantes a la imitación, no al amor y a la caridad cristiana, sino “a los treinta años de vida oculta del Señor” con una obsesión por el acatamiento y la obediencia como corres­ponde a las exigencias de una religión, la hebrea, que se basa no en la fe, sino en las prescripciones de una ley sin concesiones donde, como decía Escrivá, “Obedecer siempre es ser mártir sin morir”. La obediencia ciega, sobre el amor y la verdad. Esa es la gran diferencia.
Como nos advierte D. Julio Caro Baroja “hay que tener mucho cuidado con los lobos sangrientos que pasan entre nosotros disimulados con las pieles de mentidas ovejas”.