su propia visión terrorífica de la sociedad como “Un mundo feliz

En otros tiempos se decía: la Naturaleza tiene horror al vacío; es preciso decir: la naturaleza estáenamorada del vacío; si así no fuera la física, sería la más absurda de las ficciones.

El vulgo toma habitualmente en todas las cosas, la sombra por la realidad. Vuelva la espalda a la luzy se contempla en la oscuridad que él mismo proyecta.

. Lo que se opera en el cuerpo del planeta se repite en nosotros. Hay en nosotros tres mundosanálogos y jerárquicos como en la Naturaleza.El hombre es el microcosmos o pequeño mundo, y según el dogma de las analogías, todo lo queestá en el gran mundo se repite en el pequeño. Hay pues en nosotros tres centros de atracción y de proyección fluidica; el cerebro, el corazón o el epigastrio, y el órgano genital1.Cada uno de estos órganos es único y doble, es decir, que en ellos se halla la idea del temario. Cadauno de esos órganos atrae por un lado y repele por el otro.Por medio de estos aparatos, nos ponemos en comunicación con el fluido universal transmitido anosotros por el sistema nervioso. También esos tres centros son el asiento de la triple operaciónmagnética, como explicaremos en otra parte.

En octubre de 1949, pocos meses después de la publicación de George Orwell, “1984″, este recibió una fascinante carta de su compañero escritor Aldous Huxley (quien, 17 años antes, había publicado su propia visión terrorífica de la sociedad como “Un mundo feliz”). Lo que empieza siendo una carta de alabanza, pronto se convierte en una breve comparación de las dos novelas, y su explicación de por qué Huxley prefiere la suya por ser una predicción más realista.

Wrightwood, Cal.
Octubre 21, 1949
Estimado Sr. Orwell:
Fue muy amable de su parte pedirle a su editorial que me enviaran una copia de su libro. Llegó cuando estaba a la mitad de una obra maestra que requiere mucha lectura y consulta de referencias y, puesto que la debilidad visual me obliga a racionar mi lectura, tuve que esperar un buen tiempo antes de poder embarcarme en 1984.
Coincidiendo con todos los críticos que han escrito sobre esto no necesito decirle, una vez más, cuán bueno y profundamente importante es el libro. ¿Puedo, en cambio, hablar sobre el asunto de que trata el libro: la revolución definitiva? El último dejo de filosofía de una revolución definitiva—la revolución que trasciende la política y la economía y que busca una subversión total de la psicología y la fisiología del individuo— se encuentra en el Marqués de Sade, que se consideraba a sí mismo heredero y culmen de Robespierre y Babeuf. La filosofía de la minoría dominante en 1984 es un sadismo llevado a sus conclusiones lógicas más allá del sexo y la negación del sexo. Incluso si en la realidad parece dudoso que la política de “la bota en la cara” pueda mantenerse indefinidamente. Mi opinión es que la oligarquía dominante encontrará formas menos arduas y derrochadoras de gobernar y satisfacer su sed de poder y que estas maneras se asemejarán a aquellas que describí en Un mundo feliz. Recientemente tuve la oportunidad de revisar la historia del magnetismo animal y del hipnotismo y quedé muy impresionado por la forma en que, durante siglo y medio, el mundo se rehusó a tomar en serio los descubrimientos de Mesmer, Braid, Esdaile y otros.
En parte por el materialismo y en parte por la respetabilidad prevalecientes, los filósofos y los científicos del siglo XIX no estaban dispuestos a investigar los hechos más extraños de la psicología de hombres prácticos como políticos, soldados y policías, para aplicarlos luego en el ámbito gubernamental. Gracias a la ignorancia supina de nuestros padres, el advenimiento de la revolución final se ha retrasado por cinco o seis generaciones. Otro accidente afortunado fue la impericia de Freud para hipnotizar y el consecuente desprestigio del hipnotismo. Esto retrasó la aplicación general del hipnotismo en la psiquiatría por al menos cuarenta años. Pero ahora el psicoanálisis se combina con la hipnosis y la hipnosis se ha vuelto fácil e indefinidamente desplegable gracias al uso de barbitúricos, que inducen un estado hipnótico y de sugestión incluso en los sujetos más recalcitrantes.
Pienso que en la próxima generación los amos del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narco-hipnosis son más eficientes, como instrumentos de gobierno, que los toletes y las cárceles, y que el anhelo de poder puede satisfacerse tan justa y completamente lo mismo sugiriendo a la gente que ame su servidumbre como flagelándolos y golpeándolos hasta la obediencia. En otras palabras, siento que la pesadilla de 1984 está destinada a encajar en la pesadilla de un mundo mucho más parecido a lo que imaginé en Un mundo feliz. El cambio sobrevendrá como resultado de una sentida necesidad por incrementar la eficiencia. En el ínterin, claro, tal vez ocurra una guerra atómica y biológica de grandes proporciones —en cuyo caso deberíamos tener pesadillas de otro tipo y apenas imaginables.
Gracias otra vez por el libro.
Suyo sinceramente,
Aldous Huxley
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