opus-gayte-una batería de preguntas sobre la monarquía

Adrían leal entrevista a Manuel Galiana sobre su último libro de publicación inminente sobre Juan Carlos I. El escritor, responde a una batería de preguntas sobre la monarquía y el personaje en cuestión desde un punto de vista nacional patriota.

Dos afirmaciones hacen posible o necesarias dos negaciones correspondientes. El ser estásignificado, la nada no lo está. La afirmación, como Verbo, produce la afirmación como realizacióno encarnación del Verbo, y cada una de esas afirmaciones corresponde a la negación de sucontraria.

Nota: Debido a su extensión, el trabajo ha sido separado en dos partes.
Por Francisco Ortiz Lozano
Concejal de Falange Auténtica
FALSIFICACIONES Y CALUMNIAS
En mayo de 1997 escribí una carta al Director de la “Casa Museo Federico García Lorca, en réplica a unos folletos en cuyos dibujos aparecía el yugo y las flechas sobre la camisa de los asesinos del inmortal poeta. En ella le decía: “… Si para toda persona de buenos sentimientos, si para toda persona amante de la paz, la justicia y la verdad, si para toda persona que ama la poesía (y cuánto más lo que representa Lorca), entre las que quiero contarme, es un motivo de rabia y desazón el vil y absurdo asesinato de Federico, imagínese qué no será para la Falange auténtica, manipulada, tergiversada, prostituida, deformada; que, encima, tiene que sufrir la desdicha de verse injustamente señalada con dedo acusador de tan horrendo crimen… Los hermanos Rosales, y entre ellos el poeta Luís, representaban a la auténtica y escasísima Falange granadina de antes de la guerra… el único y frustrado salvavidas al que inútilmente intentó asirse Federico…
Manuel Hedilla, legítimo representante de la Falange, desde Salamanca, el 24 de diciembre de 1936, envió la siguiente circular a todos los núcleos falangistas de España: … Donde haya habido detenciones es necesario que os convirtáis vosotros en una garantía de los injustamente perseguidos. La doctrina de Falange es de amor y no de odio; de unión y no de desunión. Que nadie castigue o humille a quienes [hayan actuado] por hambre o desesperación… [1]
A Federico García Lorca lo mataron los que dieron el golpe contra la República en Granada. Luego, fuera de España, y también dentro, se identificó equivocadamente el régimen franquista con la Falange. Entre otras cosas porque sus símbolos, como la camisa azul y el yugo y las flechas, lo inundaran todo. Ahí está el origen de la confusión y el origen de la calumnia extendida como una mancha de petróleo: “A Lorca lo mataron los falangistas. La Falange, efectivamente, se puso del lado del Alzamiento, pero para ser barrida de la forma más completa con el Decreto del 19 de abril de 1937.
Con el tiempo y con la fuerza de las pruebas se demostró que la Falange no solamente no había sido la autora del crimen, sino todo lo contrario: la única que intentó todo lo humanamente posible por evitarlo y devolver la libertad al poeta [2] .
Sin embargo, durante el franquismo, la izquierda marxista, especialmente el Partido Comunista, al mismo tiempo que se apoderaba de la figura de Federico, continuó insistiendo en la falsa acusación. “El asesinato de García Lorca fue una total monstruosidad (como todos los asesinatos) y no tiene posible justificación (como ningún asesinato)… Cuando se produjo, todavía no existía estado ni siquiera gobierno en la zona nacional… Aquella vileza fue obra de un pequeño grupo de incontrolados, tolerada por la incompetencia del gobernador civil de Granada, en circunstancias de total aislamiento… La capitalización por el marxismo de la figura de García Lorca… cuando quienes le conocieron y gozaron de su amistad saben de sobra que Federico era ajeno a la política; que incluso había hecho constar más de una vez su irritación por ser usado con fines publicitarios (como cuando Izquierda Republicana le organizó un homenaje)… y sintiéndose plenamente identificado con el pueblo que, en Andalucía, sufría toda clase de abandonos, jamás hizo de ello bandera en favor de ningún partido… [3]
El poeta Luís Rosales, joven falangista granadino en 1936, además de amigo y discípulo de Federico, declaraba harto de tantas mentiras: “Lo mataron por una calumnia y ahí están los documentos… El Partido Comunista de España, desde hace cuarenta años, está sacando tajada de Federico García Lorca [4] . Desde la Transición, numerosas películas y telefilmes se han producido, a veces con más tópicos que rigurosidad histórica (salvo excepciones). Por ejemplo, en 1996, Andy García estrenó “Sangre de un poeta, en la que el actor José Coronado interpretaba al personaje Néstor González (falsa parodia de Luís Rosales). Demostrando ser un zoquete, declaró: “Hacer de uno de estos personajes tan repulsivos siempre resulta muy lucido; es un reto [5] .
Peor ridículo hizo el socialista madrileño Joaquín Leguina, por ignorante, cuando en 1998 se refirió, hablando de oídas, a “los matones de Falange como responsables del asesinato del poeta. Este malhumorado Leguina es el mismo rencoroso que llamó “mentirosos, traidores y tramposos a sus compañeros de partido seguidores de Borrell. El mismo mal perdedor al que despachó Alfonso Guerra con estas palabras: “Algunas personas que se pasan la vida argumentando que todo hay que renovarlo, aceptan muy mal que los renueven a ellos.
Paralelamente, Manuel Fernández-Montesinos García-Lorca, sobrino de Federico y secretario de la Fundación que lleva su nombre, declaraba que “Hay quien parece empeñado en empequeñecer la figura de Federico García Lorca. Y se refería a falsos tópicos de percibirlo desde la visión folclórica, gay y de izquierdas. Incluso en 2003, en un programa televisivo de Canal 2 Andalucía, protestaba por el empeño politizado en servirse de la búsqueda de su tumba con fines propagandísticos. Algo parecido decía el decano de los críticos literarios italianos, Carlo Bo, quien protestaba por tanta manipulación y confiaba en que a partir del Centenario de García Lorca entrara en declive “su falso mito como intelectual de izquierdas [6] .
Recientemente me ha producido indignación lo manifestado por Ian Gibson. Resulta intolerable -porque él es buen conocedor de la figura de José Antonio, de su buena relación con Federico y de la verdad sobre la muerte de éste- que, en su afán por criticar al Partido Popular, no haya dudado en soltar unas palabras llenas de bilis, consciente además de su falsedad, al referirse a un busto del año 1962 con la inscripción “Granada a José Antonio: “¿Cómo se explica que este monumento a José Antonio Primo de Rivera, uno de los mayores responsables de la contienda, se encuentre todavía delante de la Diputación…? ¿No representa su continuada presencia un insulto diario a las familias de los sacrificados…? [7]
LA VERDAD DE LA POESÁA DE FEDERICO GARCÁA LORCA
Para el Profesor Luís de Llera, de la Universidad de Génova, “el genio poético estaba encarnado en Federico, y la poesía era casi un producto natural de su ser. Todo lo que tocaba adquiría ritmo, musicalidad, embrujo… Gongorismo, vanguardismo y populismo se abrazaban en Lorca en una poética original y única… En Lorca se funden la poesía culta y la popular, la tradición y la modernidad, el localismo y la poesía universal… Su nombre ha servido de bandera a grupos y partidos muy alejados de los ideales humanos y políticos del gran poeta… No podemos confundir simpatías genéricas sobre la justicia social con la militancia concreta en el Frente Popular. Lorca participaba de ese fondo liberal común a la cultura española elitista de la época. Tenía tan poco en común con el Frente Popular como con los sublevados… Lorca participa de la libertad expresiva de la cultura secularizada y al mismo tiempo de la religiosidad tradicional, sobre todo en sus formas litúrgicas y populares [8] .
García Lorca es creyente. “En el Poema del Cante Jondo se da plenamente la exaltación de los temas de la liturgia y la devoción católicas, pero es “todo lo contrario de un deísta. Lo que ama de Dios es su milagrosa capacidad de hacerse tangible, lástico, concreto… [9] Esa religiosidad es básica en su poesía. Pero un motivo de sospecha para la izquierda atea, a pesar de que Federico prefiriera el campo de la justicia social, de su rechazo del fascismo, su crítica a la intolerancia anticuada y su colaboración con las campañas culturales de los republicanos de izquierda, cuyo vértice fue el teatro ambulante “La Barraca.
Giménez Caballero (quien luego fue falangista “a ratos), fundador de “La Gaceta Literaria y asiduo de Alberti y Lorca desde antes de la República, está considerado como principal figura del “vanguardismo, corriente también cultivada por dichos poetas. Ha dejado escrito: “Nuestra vuelta al orden lírico entre nosotros fue el descubrimiento de Góngora, que encerraba la clave revolucionaria de la metáfora… Y en ese sentido… tú fuiste, Federico, su suprema expresión, uniendo la poesía más popular y tradicional con la metáfora más inaudita… De ahí que aparecieras como el poeta ideal para José Antonio y para el falangismo de Luís Rosales… [10] Y estas palabras nos dan paso a una historia de ideales muy cercanos.
FEDERICO, EL POETA PREFERIDO DE JOSÉ ANTONIO.
Recién acabada la guerra (ya muertos Federico y José Antonio) nadie dentro del Estado franquista osaba hurgar en la herida del asesinato de García Lorca, de cuyo motivo el régimen franquista era lógicamente acusado. Pero todos los falangistas que trataron a José Antonio manifestaban públicamente que “Lorca había sido el poeta preferido de José Antonio y que éste lo consideraba el mejor cantor de la imaginada España nacionalsindicalista [11] . Luego, en los años 40 y 50, los casi únicos falangistas auténticos del régimen, los jóvenes del Frente de Juventudes, pasaban de boca en boca un secreto a voces: “Todos sabíamos la devoción de José Antonio por Lorca [12] . No en vano, los rudimentarios boletines del F.J. insistirían en la publicación de poemas de Federico, así como la revista “Consigna de la Sección Femenina de Falange, desde 1941. Precisamente Pilar Primo de Rivera, la hermana de José Antonio, dice en sus memorias que los poetas preferidos de su hermano eran los dos Machado, Alberti, Juan Ramón, Rubén Darío y Federico García Lorca [13] .
Y su primer biógrafo, además de amigo, Ximénez de Sandoval, habla de José Antonio como aspirante a escribir poesía, influenciado por sus poetas preferidos, en este orden: Alberti, Federico García Lorca, Pedro Salinas y Garcilaso de la Vega, con tres modelos líricos respectivos de los tres primeros poetas: “Marinero en tierra, “Canciones y “Víspera del gozo. Y añade que José Antonio, como poeta andaluz, prefería a Lorca antes que a Pemán (decir lo cual, en 1941, era “casi una blasfemia), y que seguía con interés el teatro lorquiano [14] .
La verdad es que Federico y José Antonio coincidían en no pocos conceptos ideológicos. Y si no, compárese la crítica joseantoniana del nacionalismo (“Pica nº 1) con esta declaración del propio García Lorca: “Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al español que sólo es español por serlo y nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta, por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos [15] .
LA BUENA RELACIÓN ENTRE AMBOS
El 27 de febrero de 1935 se reestrenó en el Coliseum madrileño “Bodas de Sangre, obra teatral de García Lorca. Los amigos José Antonio y Felipe Ximénez estaban entre el público. Y al final fueron al camarín de la actriz Lola Membrives con ánimo de conocer personalmente a Federico y saludarlo. Pero éste no apareció. Sin embargo, muy pocos días después el poeta y el fundador de Falange se conocieron, porque en los últimos días de febrero o en marzo ocurrió la siguiente anécdota. Federico y el poeta vasco Gabriel Celaya, comunista, se citaron, para después de cenar, en el cabaret “Casablanca. Cuando Celaya llegó lo vio acompañado de José Antonio, y Federico se lo presentó así: “Oye, ven aquí. Te voy  a presentar a José Antonio. Vas a ver que es un tío muy simpático. Y se saludaron. Después los tres pasaron juntos “una noche de whiskys [16] .
En abril de 1935 sería cuando las tertulias de “La Ballena Alegre lograba reunir a intelectuales falangistas e izquierdistas. Por un lado, José Antonio, Dionisio Ridruejo, Alfaro, Rubio, y, por otro, Celaya y algunos de los estudiantes de la Residencia. “Nos conocíamos todos y nos insultábamos, pero como un juego, sin hostilidad, como cosa de amigos, de intelectuales, de estudiantes: ¡Fascistas!, ¡Rojos! Y luego, juntos tomando una cerveza. Parece inverosímil, pero era así [17] .
El 21 de febrero de 1936 el falangista Felipe Ximénez de Sandoval estrenaba su obra “Hierro y orgullo en el teatro Lara. En el auditorio estaban José Antonio y Federico. Al terminar, José Antonio subió al escenario y Felipe mandó a un amigo a buscar a García Lorca, deseando el encuentro de ambos. El poeta mandó recado de que subiría. Pero, fuese por el clima político de las elecciones o por culpa de quien fuese, al final se tuvo que marchar José Antonio porque Federico no apareció [18] .
Al año siguiente Gabriel Celaya se iba a enterar de algo sorprendente. Según recoge en su diario, el 8 de marzo de 1936 fue a ver a Federico García Lorca al hotel Biarritz, de San Sebastián, donde se alojaba. (El día antes éste había pronunciado una conferencia sobre el “Romancero Gitano). Y en esta ocasión Celaya encontró a Federico acompañado del arquitecto José María Aizpurua, fundador de Falange en Guipúzcoa, “joven culto, amante de la poesía y el arte. Celaya, dado lo caldeado del clima político, estuvo tirante, negándose a saludar a Aizpurua cuando Lorca se lo presentó. Tras marcharse el falangista, Federico le recriminó a Celaya por haber provocado una situación tensa, y le dijo: “Aizpurua es un buen chico, que admira mis poemas. Es como José Antonio. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Solemos salir juntos en un taxi con las cortinillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo ni a mí me conviene que me vean con él [19] . Yo pienso que sería más bien Federico quien no querría que sus amistades socialistas y comunistas le recriminaran su amistad con José Antonio. Porque, para José Antonio, esa amistad no suponía problema alguno, ya que todos los intelectuales falangistas admiraban a Federico y conocían los deseos del propio José Antonio de que Lorca se acercara a la Falange.
Finalmente hay un testimonio sin pruebas de que existían unas cartas entre Federico y José Antonio. Una de las del poeta comenzaba así: “Mi gran amigo:. A principios de 1936, es decir en las fechas de las que hablamos, Falange le ofreció formalmente a Federico un puesto importante en la organización. Pero éste demoró su respuesta, como también hizo ante los demás partidos [20] .
Seis días después del encuentro entre Lorca, Celaya y Aizpurúa, José Antonio era detenido en Madrid. Fue acusado de varias faltas, por culpa de las cuales, y a pesar de ser absuelto de todas ellas, ya nunca volvería a salir de la cárcel, sino muerto.
AIRES DE GUERRA PARA UN CORAZÓN DE PAZ
Entre marzo y julio de 1936 se sucedieron huelgas, disturbios y atentados de un signo y otro. Y José Antonio, en la cárcel; primero en Madrid y luego en Alicante. Federico debía estar sufriendo al ver a España que se partía en dos mitades irreconciliables, cuando su afán era encontrar una síntesis unificadora y pacífica. Como se sabe, él siempre quiso estar al lado de los pobres, aunque su familia era la más rica de Fuente Vaqueros. En Madrid no vivía en la Residencia de Estudiantes, sino en un piso propio, en la calle Alcalá. Y sus sensibilidades artísticas le llevaban a volcarse más en relaciones con militantes o simpatizantes republicanos de izquierda. Sin embargo, además de los testimonios de que no tenía prejuicios con Falange, hay otros de que las izquierdas lo criticaron agriamente, y de que nunca quiso apuntarse a nada. “Nunca fue miembro de ningún partido político… [aunque] su cuñado, el socialista Manuel Fernández Montesinos, fue designado alcalde de Granada y Lorca estaba muy relacionado con toda la izquierda literaria [21] . “El poeta, por regla general, rehuía tomar parte en actos políticos, aunque estuvieran teñidos de referencias al arte…, incluso negándose a participar en un homenaje a escritores del Frente Popular francés [22] . A juicio de Villegas Astudillo, políticamente, García Lorca jamás estuvo adscrito a partido político alguno, pero siempre mostró una preocupación por los más desposeídos: campesinos y gitanos; los negros de Nueva York. Sus ideas serían socialistas y liberales. Siempre aparecía su nombre y firma para protestar contra los gobiernos dictatoriales del mundo. Compartía la posición de los intelectuales de España, o la protesta, que suscribe con otros escritores para denunciar a Estados Unidos por el maltrato con los independentistas puertorriqueños. “De ahí no pasaba. Y esto le permitía mantener vinculaciones y amigos, además de con republicanos, con algunos sectores de la Falange [23] .
En 1934 el boletín falangista “Fe hace un llamamiento exaltado al estudiante español y al grupo La Barraca de Lorca, por su “misión pedagógica. Y aunque hay un enfoque rechazable al final, no cabe duda que reconoce el mérito de la misma. De esa forma, Eduardo Ródenas, joven universitario falangista, disponía de una cierta formación musical, “reforzada por pertenecer a La Barraca, aquel estupendo teatro ambulante que dirigió Lorca [24] .
Pero el principal nexo de unión entre Federico García Lorca y la Falange lo constituía un joven poeta, casi discípulo suyo, que en el futuro alcanzaría sitio de honor en la Literatura española: el falangista Luís Rosales, amigos ambos en la común patria chica, Granada. Luís se matriculó en Filosofía y Letras y en Derecho en la Universidad de Granada. Aquí empezará a mostrar su vocación poética y entablará amistad con García Lorca, Joaquín Amigo y Álvarez Cienfuegos, al colaborar con todos ellos en la revista de poesía “El Gallo. En 1930, a sus 20 años, Luís Rosales llega a Madrid para continuar sus estudios de Filosofía y Letras. Dos años después publica sus primeros versos en la revista “Los cuatro vientos y en 1935 aparece su primer libro de poemas, “Abril, inspirado en la relación amorosa que mantuvo con una compañera de facultad. Todos estos años en el Madrid republicano estrecharon la amistad de Federico y Luís.
Los hermanos mayores, Miguel y Pepe Rosales, mientras tanto, se afiliaron a Falange en Granada. Y Luís empezó a ver con simpatía esta  organización. Por el mismo tiempo, universitarios falangistas madrileños, como Ródenas, Dionisio Porres y Rafael García Serrano admiraban a Federico, iban a oírle recitar su “Romancero Gitano o lo recibían en la universidad, cuando trajo a Pablo Neruda. Por allí andaba Luís Rosales, “ya famoso en la Facultad desde la publicación de su hermoso Abril [25] .
Debió ser en los violentos mayo o junio del 36 cuando Federico entregó un donativo para las vacías arcas de Falange, según testimonio de Liliana Ferlosio, esposa del escritor Rafael Sánchez Mazas (falangista de la primera hora) y madre del también poeta Rafael Sánchez Ferlosio. Y no sabemos a qué fecha se refiere Luís Rosales cuando testifica que Federico estaba ultimando un romance a los caídos de Falange, hoy desaparecido.
NUEVOS TESTIMONIOS
José María García de Tuñón Aza trae nuevos datos y opiniones sobre la relación entre Federico y José Antonio [26] . Felipe Ximénez de Sandoval recibió el encargo por parte de José Antonio de ponerle en contacto con él. Pero Federico “sintió temor por esta amistad. Ximénez declaró en 1967: “La última vez que hablé con él fue el 30 de junio de 1936. García Lorca se dirigía al teatro Español para asistir a un acto de homenaje al novelista ruso Máximo Gorki. Insistí otra vez.
Francisco García Lorca, hermano del poeta, en 1990, sabía de la “admiración que José Antonio sentía por Federico… “con quien trató de ponerse varias veces en contacto, a través de amigos comunes, sin que Federico accediese (“Federico y su mundo).
Y por último García de Tuñón trae el testimonio de un escritor, el falangista Agustín de Foxá, amigo de Lorca, publicado en el semanario “El Español en 1954. Foxá narra, sin ponerle fecha, su encuentro con Federico en el tren Bilbao-Madrid. Lorca regresaba de Bilbao, donde había pronunciado la conferencia “El ángel, la musa y el duende. Y Foxá cogió ese mismo tren en Burgos. El granadino le habla de lo exitosa de la conferencia, pasando ambos a una entretenida conversación. Y de repente, Federico saltó diciendo: “Tienes que presentarme a José Antonio. Quiero conocerlo.
Para mí sigue siendo determinante el contundente testimonio de Gabriel Celaya: José Antonio y Federico acabaron conociéndose y compartiendo tertulia. La explicación de la discreción de ambos en este tema, sobre todo, por parte de Federico, estaba clara: no quería líos ni críticas de parte de sus amigos izquierdistas.
GARCÁA LORCA DECIDE MARCHARSE A GRANADA
El día 12 de julio de 1936 Federico cenó en casa del poeta chileno Pablo Neruda, donde manifestó: “Me voy a Granada, porque allá trabajo. Hay visos de tormenta y me voy a mi casa, donde no me alcancen los rayos. Por su parte uno de los comensales le aconsejó: “Quédate aquí. En ningún lugar estarás más seguro que en Madrid. [27] Pero no hizo caso, sobre todo cuando al día siguiente, el 13, corrió la noticia de que había sido asesinado el diputado derechista José Calvo Sotelo. Por la tarde ya corrían rumores de que los autores del crimen eran guardias de asalto socialistas que actuaron por su cuenta. En el tren de la medianoche salió Federico para Granada. Así lo informa el diario “El Defensor de esta ciudad del día 15: “Don Federico García Lorca se encuentra desde ayer en Granada.
Pero no sólo Federico se despidió de sus amigos socialistas, sino también de su amigo falangista Edgar Neville: “Me voy, porque aquí me están implicando en la política, de la que no entiendo nada ni quiero saber nada. Yo soy amigo de todos y lo único que deseo es que todo el mundo trabaje y coma. Me voy a mi pueblo para apartarme de la lucha de banderías y de las salvajadas [28] . Son las palabras lógicas de quien ve atropellos por parte y parte.
Ahora cabe pensar si algunos marxistas de Madrid empezarían a mirar mal a Federico, que huía de compromisos con el Frente Popular, y de quien conocían sus amistades falangistas. Tampoco les harían mucha gracia los constantes temas católicos de su poesía. Esto parece deducirse de lo publicado por el periódico frentepopulista “El Heraldo de Madrid, del 18 de julio, es decir, cuando la prensa acababa de hacerse eco del levantamiento militar. Publicaron los izquierdistas una cruel caricatura de Federico vestido de Primera Comunión y un texto despectivo con la liturgia del Corpus bajo el título “García Lorca, Niño Mono, orgullo de Mamá ; palabras que parecen insinuar, de forma peyorativa, la orientación sexual del poeta [29] .
Al respecto de estos días, el prestigioso escritor Ramón Pérez de Ayala, republicano desengañado, llegó a acusar al poeta comunista Rafael Alberti de provocar la detención de su propio amigo Federico, pues estuvo recitando por una emisora de radio que se oía en Granada, versos injuriosos contra los militares alzados, atribuyéndolos falsamente a Lorca. Además, Isabel García Lorca telefoneó a Alberti pidiéndole que no se refiriera más a su hermano, pues podía peligrar su vida [30] . Pero Alberti insistió por radio en que una quinta columna, desde dentro de Granada, les informaba de la situación de los alzados [31] .
EL ALZAMIENTO EN GRANADA
En Granada, ciudad en la que triunfaron las derechas en las elecciones de febrero de 1936, el ambiente estaba bastante caldeado, pues el día 10 de marzo, milicianos de izquierdas arrasaron el local de Falange, incendiaron el diario “Ideal y quemaron tres iglesias [32] .
La sublevación comenzó el día 20 de julio y no concluyó hasta el 23. Las fuerzas militares granadinas, al mando de oficiales jóvenes y acompañadas de grupos civiles, incluidos falangistas, se enfrentaron a los republicanos, que carecían de armas. De inmediato los militares leales fueron sometidos por los alzados.
La represión al mes siguiente sería muy sangrienta. La acumulación de odio y miedo, la sensación de acorralamiento, por estar Granada completamente cercada de fuerzas del Frente Popular, y las noticias llegadas de Málaga sobre las matanzas que se estaban llevando a cabo contra los alzados, dieron impulso a la vorágine de terror y durísima represión por los elementos más sanguinarios. Efectivamente, desde Málaga llegarían noticias a los sublevados granadinos de las sacas efectuadas por milicianos del Frente Popular desde el día 11 de agosto, con el consiguiente asesinato de 19 militares y guardias civiles, y esto solamente hasta el día 16. Entre ellos, y a pesar de haberse rendido sin ocasionar ni una sola víctima, negándose a disparar sus cañones contra el Gobierno Civil para evitar muertes, el día 11 el capitán Huelin y el 12 el teniente Segalerva, fueron arrancados de la prisión, linchados y asesinados, cuando se hallaban a la espera de juicio. Esta represión izquierdista en Málaga fue mucho antes que la de los del Movimiento, aunque solamente esta última sea la que se recuerde en los libros y en la tele. En Málaga hubo 2.761 muertos en la represión izquierdista, a priori, y 3.864 muertos en la represión derechista, a posteriori. Entre los primeros, por ejemplo, el jefe provincial de Falange en Málaga, Domingo Lozano Molina, sin que hubiera participado ni en guerra, ni en lucha ni en represión alguna. Fue detenido en su casa y fusilado por los milicianos del Frente Popular, en agosto. [33] Quizás por todas estas cosas, en Granada, viejos testigos dirían: “Eran ellos o nosotros [34] .
Aislados de otros lugares en donde triunfó el Alzamiento, el cual ni siquiera tenía aún un jefe decidido a nivel nacional, asumió el poder en Granada, como gobernador civil, el comandante José Valdés Guzmán, recién ingresado en Falange, aunque no solamente no era falangista, sino que se jactaba en público de rechazar los principios del falangismo, imponiéndose e imponiendo a otros en los puestos de mando de dicha organización. Formó un grupo represivo a su alrededor, variopinto, no falangista ni en el fondo ni en el nombre, compuesto por el jefe de la Policía, Julio Romero Funes; Pablo Rodríguez, “un matón y asesino cruel y vengativo, más conocido por el apodo Italobalbo ; Ramón Ruiz Alonso, de la derechista CEDA, por la que fue diputado; “el Chato de la Plaza Nueva; “el Panadero; la “Escuadra Negra, constituida por un grupo heterogéneo de individuos, la mayoría jóvenes y procedentes de familias de elevados ingresos económicos de la ciudad… [35] ; y, por último, los “camisas nuevas de Falange (es decir los recién ingresados sin ideales, que querían arrimarse al calor de los vencedores).
La Falange anterior al 23 de julio, es decir anterior a los tejemanejes ultraderechistas de Valdés y anterior a las inscripciones masivas de gente de todo pelaje, era minoritaria: sólo unas decenas de afiliados. Pero también era la única fuerza con ideales, e idealista, entre los alzados de Granada. E inmediatamente, Valdés quiso dominarla. (En el caso granadino se ve con claridad lo que fue el triste sino de este partido a partir de la guerra.) Para ello Valdés impuso como jefe de milicias falangistas a alguien ajeno a la Falange: Manuel Rojas Feijespán, capitán de la republicana Guardia de Asalto. Rojas, en enero de 1933, había sido el responsable de la matanza de los anarquistas de Casas Viejas, los cuales iniciaron una revolución en su pueblo, matando a dos guardias de asalto en los enfrentamientos. Rojas siempre mantuvo que la orden de no hacer prisioneros vino directamente de Azaña, pero fue condenado a 21 años de prisión. [36] Es fácil comprender la mala fama de Falange si se considera que los auténticos falangistas, como los hermanos Rosales, salieron de Granada para luchar en el frente, cara a cara, mientras que en la ciudad y pueblos cercanos, en la retaguardia, a quienes se veía era a los falsos falangistas: un aluvión de dos mil afiliaciones nuevas realizadas en un alistamiento de apenas dos semanas y ante unos mandos que tampoco eran falangistas. Lo único que tenían de la Falange era la camisa azul, y con ella obedecían las órdenes de Rojas: detener a los sospechosos que se les señalaban. Además, la falsa Falange granadina actuaba aislada y todos los líderes nacionales falangistas ya estaban asesinados o detenidos: José Antonio, Ledesma, Onésimo, Ruiz de Alda, Raimundo…
En este ambiente, el falso falangista Valdés necesitaba motivos para domeñar las inquietudes sociales y humanitarias de los auténticos falangistas: los hermanos Rosales y, sobre todo, Patricio González de Canales. Éste tenía nombramiento directo de José Antonio y había acordado un pacto de no agresión con los anarquistas. Pero lo que enfureció a Valdés es que Patricio se negó a que los falangistas participaran en detenciones y ejecuciones. Cuando Valdés dio órdenes al respecto, Patricio las prohibió “terminantemente. Se produjo un enfrentamiento durísimo entre los dos, y luego entre Patricio y Ruiz Alonso, a resultas de la dura represión de éste. Además la antipatía de Ruiz Alonso venía de lejos; cuando intentó ingresar en Falange tiempo atrás, José Antonio se lo negó, apodándole “el sindicalista domesticado de la CEDA. Y precisamente habían sido los hermanos Rosales los que le transmitieron la negativa de José Antonio, por lo que las relaciones entre Ruiz Alonso y los Rosales eran de pura enemistad.
Fue tal la dureza del enfrentamiento de González de Canales contra Valdés y Ruiz Alonso, que éstos tomaron la decisión de reconvertir a Falange en una fuerza reaccionaria de choque. Para ello, el primer paso era deshacerse de González de Canales. Valdés, de acuerdo con Queipo de Llano, requirió una avioneta, que desde Sevilla llegó a Granada para llevarse al “díscolo prácticamente detenido. No se le permitiría volver a Granada. Ahora sólo quedaba el paso definitivo: un golpe contra los hermanos Rosales [37] . Patricio González, al año siguiente pasaría a la clandestinidad, como uno de los fundadores de la Falange Auténtica, fiel al condenado Hedilla.
LA FALANGE DEFENDIÓ A FEDERICO GARCÁA LORCA
La detención de Federico García Lorca “se debe a Ruiz Alonso, más por agredir a la familia Rosales que al poeta mismo. La decisión para fusilarlo la tomó José Valdés Guzmán… Esto afirma el prestigioso historiador inglés Hugh Thomas [38] .
Desde el día 14 de julio, “Federico García Lorca se había mantenido tranquilo en la Huerta de San Vicente, acompañado de sus padres, de su hermana Concha, un par de sobrinos y Angelina, una niñera… hasta que el 20 de julio su cuñado Manuel Fernández-Montesinos, Alcalde de la ciudad, fue detenido en las propias dependencias del Ayuntamiento y enviado a la cárcel. Los testimonios de esos días fueron recogidos en una entrevista realizada por Gibson a Angelina, en el año 1966, cuando tenía 80 años de edad, pero conservaba una mente lúcida envidiable. Recuerda la anciana, que cuando sobrevenían los bombardeos de los republicanos, Federico bajaba precipitadamente del piso superior de la casa y con su hermana Con-cha y ella se escondían bajo el piano familiar. [39]
El primer registro tuvo lugar el 5 de agosto. Lo protagonizó el capitán Manuel Rojas, dirigiendo un grupo de pseudofalangistas. Pero no buscaban a Federico, sino a un hermano de Gabriel, el casero. (Por eso, según Luís Rosales, Lorca le diría que Rojas no tenía nada contra él.) “No obstante allanaron toda la casa, azotaron a Gabriel. Maltrataron a la madre y al señorito Federico le dijeron allí dentro maricón; le dijeron de todo. Y lo tiraron también por la escalera y le pegaron. Yo estaba dentro, y le dijeron de todo. Al padre, no le hicieron nada. Fue al hijo. Así recuerda Angelina este episodio, testimonio que coincide con el sobrino, el hijo de Concha, Manuel, quien en ese entonces sólo tenía cuatro años de edad. Tal acontecimiento, que estremeció a los habitantes de la Huerta, protagonizados por individuos tan siniestros, de baja calaña como Enrique García Puertas, más conocido con el apodo de “El Marronero, quienes actuaban por su cuenta y contaban con autorización para matar, significó que Angelina se fuera con los tres sobrinos menores de Federico a residir a la huerta de San Enrique, propiedad de unos amigos… [40]
Es entonces cuando a Federico se le ocurre acudir a sus amigos falangistas para pedirles protección. Se dirige a Luís Rosales, entonces profesor universitario de Literatura a sus 26 años, pero que se disponía a partir hacia el frente como voluntario falangista. Luís, en cuanto recibe la llamada, acude presto a la Huerta de San Vicente y ambos planifican el traslado a su casa, que estaba situada en el centro de la ciudad. Los hermanos de Luís, Miguel y Pepe, y sus padres acogen con los brazos abiertos la petición de Federico. Lo esconden en un piso de la casa, separada escasamente unos trescientos metros del Gobierno Civil, que ocupa el comandante Valdés. Durante diez días, las noches que regresaba Luís del frente, subía a dialogar con su amigo. Y en cada bombardeo de los aviones republicanos, se refugiaban en la planta baja [41] .
Ian Gibson, ante los documentos originales descubiertos en 1979, que confirmaban toda la versión que durante más de cuarenta años venía asegurando Luís Rosales, declara: “Fascinante es la revelación de que el día 15 ya se habían iniciado los trámites para prenderlo, sin informar de ello a Rosales, presentándose en la Huerta de San Vicente una escuadra al mando de Díez Esteve, miembro de la pandilla que rodeaba a Valdés en el Gobierno Civil. Ahora es más evidente que nunca que la denuncia contra el poeta no emanó de la Falange granadina, sino de las gentes, cedistas en su mayoría, que asesoraban al gobernador civil [42] .
El día 16 de agosto se enteran de que en los muros del cementerio de Granada han fusilado a Manuel, el ex alcalde.
No cabe duda. Tras la “visita de la patrulla de Manuel Rojas, del día 5, y una vez informados Valdés y Ruiz Alonso de la presencia de Federico García Lorca, debió encendérseles una luz siniestra en la cabeza. Su fama de poeta amigo de comunistas, ¡y de falangistas!, y la emisión por la radio republicana de supuestos poemas suyos contra los sublevados, junto con el temor de que la guarnición de Granada, rodeada de territorio leal a la República, acabara fusilada como la de Málaga (a pesar de que se entregara con bandera blanca), les haría concebir la orden de detención. Aquí fue el chasco: el poeta no estaba en su casa de campo. Tardaron once días en saber el lugar de su escondite. Pero, cuando se enteraron, su alegría debió ser inmensa. ¡Se trataba de la casa de los Rosales! Ahora sí, a los auténticos falangistas les darían “su merecido.
DETENCIÓN DE FEDERICO
El mismo día 16 se producirá la detención. “Se enteraron del lugar donde se encontraba, por presión que le hicieron los esbirros de Valdés a los familiares que permanecían en la Huerta de San Vicente. Se les amedrentó, indicándoles que si no informaban del sitio en el cual se hallaba oculto, se llevarían detenido al padre. Concha, la hermana, no pudo soportar tal amenaza y les indicó el lugar donde se refugiaba Federico. [43]
Al enterarse de que a García Lorca lo protegían los Rosales en su casa, Valdés acudió a Ramón Ruiz Alonso. Valdés y Ruiz, entusiasmados por poder matar a dos pájaros de un mismo tiro, redactaron “de común acuerdo la orden de detención con estas acusaciones: “… rojo destacado, espía de Rusia, amigo de Fernando de los Ríos, miembro de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética y escritor que había criticado la España tradicional. Valdés se decía falangista, sin saber, por ejemplo, que la opinión del boletín de Falange, “Fe, nunca fue mala sobre el ministro socialista de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos.
Claramente, el gobernador civil José Valdés Guzmán, el que ordenaría la detención y el asesinato de Federico García Lorca, era uno de esos “fantasmones sobre los que profetizó el propio José Antonio:
“Casi todos los que cuentan con la Falange para tal género de empresas, la consideran no como un cuerpo total de doctrina… sino como un elemento auxiliar de choque, como una especie de fuerza de asalto, de milicia juvenil, destinada a desfilar el día de mañana ante los fantasmones encaramados en el poder. Más adelante José Antonio advierte del peligro de que se quiera convertir a Falange en una “comparsa para “reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora, orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules… No seremos ni vanguardia ni fuerza de choque ni inestimable auxiliar de ningún movimiento confusamente reaccionario.
El periodista norteamericano Jay Allen, poco tiempo después, el 3 de octubre de 1936, obtendría permiso de las autoridades republicanas para romper el aislamiento en que se hallaba José Antonio en la cárcel de Alicante. Y le dio a conocer que jóvenes de camisa azul realizaban tareas de represión en territorio rebelde. El líder falangista no quiso creerlo, negándolo dos veces. Pero ante la insistencia del periodista, contestó: “Yo espero y pienso que lo que usted dice no sea verdad. Pero no olvide usted que ellos no tienen líder después de mi encarcelamiento, y no olvide usted que también otras muchas personas eran empujadas a la violencia…
En Granada quienes llevaban camisas azules ni eran falangistas ni estaban dirigidos por José Antonio, sino por un personaje advenedizo como Valdés.
El portador de la orden de detención de Federico García Lorca fue el propio Ruiz Alonso, de las milicias de la CEDA, quien ni siquiera era neofalangista ni siquiera advenedizo del falso falangismo, para así “humillar a Falange y realzar a las milicias de la CEDA. [44] Llegó a casa de los Rosales con dos escuadras de esbirros armados, a los que dejó fuera. Los tres hermanos Rosales y el padre estaban ausentes. El cedista aseguró a la madre que todo era algo de rutina. Fue “tan melosa la actitud de Ruiz Alonso, que hasta el propio Federico se convenció de que nada le iba a ocurrir. [45] Sin embargo, la madre de los Rosales consigue entretener a Alonso hasta mandar recado para llamar a su hijo Miguel, que estaba en la sede (los otros, Pepe y Luís, se hallaban en el frente). Miguel llegó y según su testimonio preguntó a Ruiz que qué pasaba.
– Tengo orden de detener a Federico García Lorca.
– ¿Por qué?
– Porque ha hecho más daño con su pluma que otros con las armas. [46]
Miguel discutió fuertemente e intentó evitarlo por todos medios, pero no pudo hacer más. De esta manera, se lo llevaron al Gobierno Civil. Valdés no estaba allí. A Federico lo registraron y quedó detenido.
Por la noche regresaron del frente Pepe y Luís. E, indignados, acuden inmediatamente al Gobierno Civil para rescatar a su amigo. Pepe se enfrenta en una discusión muy violenta con Ruiz Alonso. Luego recrimina de manera igualmente violenta a Valdés, sin importarle que se halla ante la máxima autoridad del Alzamiento en Granada. Y consigue que le permitan ver al prisionero. Pepe Rosales le promete a un asustadísimo Federico que lo va a sacar de allí. Federico había hablado con su amigo Luís confesándole medio en serio y medio en broma: “He rezado y he prometido no fumar hasta la medianoche para que ganen los militares.
Al día siguiente, el 17, Pepe Rosales consiguió del gobernador militar, coronel Antonio Gómez Espinosa, una orden escrita de libertad para Federico García Lorca. Y se presenta ante Valdés con ella. Pero Valdés le contestó siniestramente: “Lo siento. García Lorca ya no está aquí. Se lo han llevado a Víznar de madrugada. Y ahora ya veremos qué hacemos con tu hermanito. Se refería a Luís, acusado de haber escondido al poeta. “Luís Rosales perdía un amigo y quedaba en un gran peligro por haber sido amigo fiel. Trataron de expulsarlo de Falange, y corrieron amenazas muy serias de poder ser fusilado él mismo. [47] Qué contradicción que un falso falangista expulse de Falange a un auténtico falangista.
Además, Valdés había mentido, porque Federico seguía allí. [48] Se sabe porque Angelina, la niñera, por disposición de la familia, le llevó al poeta la comida (que consistía en un termo de café y un cesto con una tortilla y tabaco) los días 17 y 18 de agosto. [49]
Durante muchos años Luís Rosales ha venido afirmando que, una vez detenido Federico, mandó a las distintas autoridades granadinas un documento en el cual justificaba la inocencia de Federico y por tanto la razón para intentar salvarlo en su casa. Por su parte, Valdés siempre negaría en el futuro que tuviera algo que ver con la muerte de García Lorca. Rosales siempre ha insistido en que, de localizarse los documentos, se vería claramente la verdad y que su actuación había sido limpia. Todo ello como réplica a la leyenda negra que se urdió a su figura. Pero el documento no aparecía. Desde 1983, “gracias a las investigaciones del periodista granadino Eduardo Molina Fajardo… podemos leer la declaración de Rosales. ¡Era verdad cuanto vino diciendo durante 47 años y era cierto que quien ordenó el asesinato fue Valdés! “No es difícil imaginar el impacto que haría sobre Valdés la lectura de este documento, puesto que quien ordenó la detención del poeta había sido él mismo. Tampoco cuesta trabajo imaginar que, en aquel momento, Valdés se sentiría dispuesto a ordenar el fusilamiento de Luís Rosales, ese falangista molesto que se atrevía impertinentemente a poner en tela de juicio las decisiones de la superioridad. [50]
Poco después, a principios de octubre de 1936, varios diarios republicanos de Madrid recogerían las declaraciones del presidente de la izquierdista FUE de Granada, que acababa de escapar de dicha ciudad. Según éste, Luís Rosales había estado en gravísimo peligro por haber acogido en su casa a García Lorca: “Estuvo a punto de ser fusilado, pero intervino un hermano suyo, falangista significado… La noticia era exacta. No cabe la menor duda de que, en aquellos dramáticos momentos, la vida de Luís Rosales peligraba. [51]
“Luís Rosales cargó para siempre con la pena de no haber podido salvar a su amigo. Incluso se llegó a acusarlo de instigar su asesinato… Por eso ahora los versos de Luís Rosales nos suenan tristes: Hay amores que duran algo menos que un beso,/ y besos que han durado algo más que una vida. [52]
EL ASESINATO DE FEDERICO
Cuando Angelina fue al tercer día a llevarle de comer a Federico, o sea el 19, le indicaron con respuestas evasivas y contradictorias que ya no se encontraba allí.  Por testigos circunstanciales se ha comprobado que el poeta fue trasladado la madrugada del 19 a la Colonia, una ex residencia de descanso para niños en época veraniega, convertida, en esa fecha, en lugar de reclusión. Refieren los testigos, que alrededor de las 2 de la madrugada el cura de Víznar, que asistía a los condenados con la confesión, se retiró porque le comunicaron que esa noche no habría ningún otro fusilamiento.
Sin embargo, alrededor de las 4 de la madrugada, “la luna se llevó definitivamente a Federico junto a dos banderilleros y un maestro. [53] Seguramente fue asesinado por la espalda, junto a unos olivos del llamado barranco de Víznar. [54]
Tiempo después, según Gibson, un tal Manuel Luna, uno de los criminales, escribió una carta a un tal Melchor Fernández con estas repugnantes palabras: “En Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron, en una mañana de agosto, al fusilamiento, en el cementerio, ante las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios… y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el Presidente de la Diputación roja, Virgilio Castilla; el ex gobernador rojo de Alicante, Vicente Almagro; el alcalde rojo de Granada, Montesinos… Hicimos una buena limpia… Algunos días después cogimos al canalla de García Lorca -el peor de todos- y lo fusilamos en la Vega, junto a una acequia. ¡Qué cara ponía! Alzaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas! [55]
El acta de defunción dice: “Don Federico García Lorca… falleció en el mes de agosto de 1936, a consecuencia de heridas producidas por hechos de guerra, siendo encontrado el cadáver el día 20 del mismo mes en la carretera de Víznar a Alfacar… La fórmula “heridas por hechos de guerra es la misma que se ordenó utilizar por las autoridades del Alzamiento en todos los registros civiles de España para los fusilados. Se trata de una generalización falsa, pues en el caso de Federico, éste no estaba luchando en hechos de guerra. En cuanto a los registros civiles de territorio leal, los miles de asesinados por elementos del bando republicano ni siquiera constan en los libros de defunciones.
La Junta de Andalucía ha editado la obra premiada “Conocer a Federico García Lorca, donde se dice que “Lorca no murió ni por accidente, ni por enemistades personales, ni por casualidad, como quisieron hacer ver escritores del régimen franquista…, sino “por su lucha contra el fascismo, sus pronunciamientos contra las injusticias sociales, sus críticas severas y brillantes contra la intransigencia de una España tradicional, sus simpatías por el Frente Popular y su colaboración con las campañas culturales que organizó la República… aunque no estuviera afiliado a ningún partido político… fue una víctima… de la implacable máquina de terror y exterminio puesta en marcha con la intención de suprimir a todos los enemigos del Movimiento. [56] Yo añadiría que, igualmente , también era una “máquina de terror y extermino la impuesta en el otro bando por las chekas frentepopulistas contra “todos los enemigos de la revolución y con las vistas puestas en implantar un estado soviético. Tal era el terrible trance a que se vio sometida España entre ambos fuegos.


[1] Bernardo Gil Mugarza: “España en llamas, 1936, Barcelona, 1968.
[2]Ian Gibson: “La represión nacionalista en Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca, París, 1971; “En busca de José Antonio, 1980; y “Aparece un documento inédito sobre Luís Rosales sobre la detención y asesinato de su amigo Lorca, “El País, 16 de enero de 1983. José Luís Vila San Juan: “Asesinato de García Lorca. Toda la verdad, Madrid, 1975. Ricardo de la Cierva: “La Historia se confiesa, Madrid, 1976. Armando Romero Cuesta: “Objetivo: matar a Franco, Madrid, 1977. Hugh Thomas: “La Guerra Civil Española, Madrid, 1979. Fernando Vizcaíno Casas: “Viva Franco, con perdón, Barcelona, 1980. Luís de Llera, “Mundo Cristiano, Febrero de 1998. Luís Hernández del Pozo: “Dos poetas andaluces, dos destinos, Madrid, 2003…
[3] Vizcaíno Casas, 1980.
[4] Ádem anterior.
[5] Revista “Diez Minutos, la cual incluía dos fotos del actor disfrazado de ultra matón enarbolando una pistola.
[6] José María García de Tuñón, boletín “Fe nº 17, 1998.
[7] Ian Gibson: “Granada a José Antonio, “El País, 25 de noviembre de 2003.
[8] Luís de Llera, 1998.
[9] Guillermo Díaz Plaja: “Federico García Lorca, 1954.
[10] Ernesto Giménez Caballero: “Retratos españoles (bastante parecidos), Barcelona, 1985.
[11] Ian Gibson, 1980.
[12] José Luís Alcocer: “Radiografía de un fraude, Barcelona, 1978.
[13] Pilar Primo de Rivera: Recuerdos de una vida, Madrid, 1983.
[14] Felipe Ximénez de Sandoval: “José Antonio (biografía apasionada), Madrid, 1941.
[15] Periódico frentepopulista “El Sol de Madrid, 10 de junio de 1936. Recogido en “Poesía siempre, de FE-JONS de Murcia, 1986.
[16] Ian Gibson, 1980: entrevista, recogida en magnetófono, con Gabriel Celaya el 8 de noviembre de 1979.
[17] Ádem anterior.
[18] Ximénez de Sandoval, 1941.
[19] Gabriel Celaya: “Un recuerdo de Federico García Lorca, Roma, 1966.
[20] Saint-Paulien: “Sur la vie et la mort de Federico García Lorca, Lausanne, 1964.
[21] Hugh Thomas,1979.
[22] César Vidal: “Checas de Madrid, Córdoba, 2003.
[23] Reinaldo Villegas Astudillo: “La muerte de Federico García Lorca, Granada , 2002.
[24] Rafael García Serrano: “La gran esperanza, Barcelona, 1983.
[25] Ádem anterior.
[26] José María García de Tuñón Aza: “El golfo de Ian Gibson y la altura de José María Castroviejo, en “Altar Mayor, junio de 2004.
[27] Villegas Astudillo, 2002.
[28] Edgar Neville, en ABC de 6 de noviembre de 1966.
[29] César Vidal, 2003, y Luís Hernández del Pozo, 2003.
[30] César Vidal, 2003.
[31] Hernández del Pozo, 2003.
[32] Ricardo de la Cierva, 1976.
[33] Antonio Nadal: “Guerra Civil en Málaga, Málaga, 1984. Juan A. Ramos Hitos: “Guerra Civil en Málaga 1936-1937, Málaga, 2003. “Caídos por Dios y por España en Málaga, Málaga, 1960. Y actas de la Causa 93/1936 instruida por la Autoridad Militar Republicana para depurar responsabilidades por los asesinatos sin juicio.
[34] Ádem anterior.
[35] Villegas Astudillo, 2002.
[36] Hugh Thomas, 1979.
[37] Romero Cuesta, 1977, y Ricardo de la Cierva, 1976.
[38] Hugh Thomas, 1979.
[39] Villegas Astudillo, 2002.
[40] Ádem anterior.
[41] Ádem anterior.
[42] Ian Gibson, 1983.
[43] Villegas Astudillo, 2002.
[44] Ricardo de la Cierva, 1976.
[45] Villegas Astudillo, 2002.
[46] Ricardo de la Cierva, 1976.
[47] Gerardo Lombardero: “Rosales, en diario “La Nueva España, de Oviedo, agosto 2004.
[48] Ricardo de la Cierva, 1976.
[49] Villegas Astudillo, 2002.
[50] Ian Gibson, 1983.
[51] Ian Gibson, 1983.
[52] Gerardo Lombardero, 2004.
[53] Villegas Astudillo, 2002.
[54] Ricardo de la Cierva, 1976.
[55] Ian Gibson, 2003. Señala como fuente un catálogo de la exposición sobre Lorca en Granada, 1998. Puede que el documento sea auténtico y, en todo caso, el crimen fue monstruoso. Sin embargo a mí me extraña la excelente redacción (incluidos guiones, aposiciones, expresividad) en boca de alguien, que si gozaba tan morbosamente con los crímenes, debía ser un personaje diabólico y un bestia. Además me extraña que estuviera presente en los sitios y en los momentos oportunos, y que exprese, exactamente y en una carta, los depravados sentimientos del más vil asesino, como para demostrar, más si cabe, la maldad de un enemigo que se quería hacer ver como irracional y monstruoso.
[56] Equipo de Profesores del Instituto “Severo Ochoa de Granada: “Conocer a Federico García Lorca, Sevilla, 1998.

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En tu película “Calle Santa Fé”1 toman la palabra muchas mujeres


En esta entrevista, la realizadora chilena y antigua militante del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), Carmen Castillo, relata su experiencia militante en los años setenta en Chile, bajo la dictadura de Augusto Pinochet. Nos cuenta su reflexión sobre lo que significa militar como mujer, y sobre lo que ello ha podido representar en esos años revolucionarios.

En tu película “Calle Santa Fé1 toman la palabra muchas mujeres. Militantes del MIR2, mujeres víctimas de tortura, o que han perdido allegados, mujeres periodistas y comprometidas en el movimiento social, etc. ¿Qué representaba el hecho de ser mujer y militante en el Chile de los años setenta?
En América Latina, en los años sesenta y setenta, era algo normal militar desde la adolescencia, éramos conscientes desde muy temprano de las necesidades de los demás, dábamos así los primeros pasos del compromiso político. Después venía el compromiso en las organizaciones y movimientos revolucionarios. El MIR nació en los años sesenta, en Chile, a la vez del movimiento estudiantil, donde el papel de las mujeres era muy importante, y del movimiento popular, sobre todo de “Los pobladores sin casa”, gentes que llegaban a las grandes ciudades y no tenían vivienda. Las mujeres tuvieron un papel extraordinario dentro de este movimiento porque, aunque la presencia masculina era más fuerte entre los campesinos, fueron las mujeres quienes llevaron a cabo el trabajo de alfabetización en el sur del país. En cierta manera, comprometernos en un movimiento nos parecía algo evidente. No nos planteábamos la cuestión de si éramos mujeres y militantes, todos éramos militantes: hombres, mujeres, jóvenes, obreros, campesinos, indígenas, etc. La especificidad de lo que implicaba ser mujer vino mucho más tarde, como una reflexión dentro del Movimiento. Diría incluso que vino con la clandestinidad, porque en la clandestinidad nosotras, las mujeres, tuvimos papeles bastante específicos, ya que la mayor parte de los hombres estaban detenidos y nos tocó a nosotras ponernos a la cabeza de las organizaciones sociales. Así, las primeras reacciones frente a la dictadura fueron los colectivos de mujeres: de madres, de esposas y hermanas que buscaban a los prisioneros, a los desaparecidos. Después vinieron las nacidas entre la población para organizar el auxilio popular, organizaciones que tuvieron un gran desarrollo en los años noventa, aunque ya en los años setenta estos primeros pequeños colectivos y comités estaban compuestos sobre todo de mujeres, que desempeñaban el papel de agentes de enlace o de cobertura.
Pero el verdadero momento de reflexión sobre la condición de mujer en el seno de una organización militante vino con la tortura y los campos de internamiento. En el encarcelamiento comenzó la reflexión sobre la especificidad de la tortura infligida a las mujeres. Después de la persecución y la represión de las y los militantes en Chile, después de la derrota seguida de la marcha al exilio, llegó a Europa un gran número de mujeres militantes. Estaban solas, la mayor parte con niños pequeños, habían salido de las prisiones y de las casas de tortura clandestinas; se encontraron entonces con los movimientos de mujeres revolucionarias de Europa –hablo sobre todo de París– y podría decirse que en ese momento comenzó un verdadero trabajo de reflexión colectiva sobre la especificidad de las mujeres y el militantismo.
Después de haber superado la muerte de tu compañero y dirigente del MIR, Miguel Enríquez, bajo la dictadura de Pinochet, dices en tu película que “aquel día, dejé de vivir para comenzar a existir”. Exiliada a la fuerza, decidiste continuar en la distancia la revolución emprendida por tu organización política. ¿Lo que comenzaba aquel día era una existencia a partir de una nueva concepción de tu condición de mujer y del compromiso militante?
Hay dos momentos en “Calle Santa Fé”, el momento de la muerte de Miguel y el final de mi vida de mujer libre no fue, en absoluto, el momento en que pasé de la supervivencia a la existencia. Aquel momento fue la ruptura total y el fin de mi vida de mujer libre, enamorada, comprometida, con un cuerpo, un alma, pensamientos, una articulación, … podríamos decir. Fue entonces cuando fue hecha prisionera, después expulsada, y llega el exilio. Hablo de un tiempo bastante largo, en el que la vida de superviviente –hablo de mí, aunque creo que hablo también de mis amigas– era un punzón peligroso, terrible, porque la condición de víctima no produce pensamiento sino que se sufre… se sufre a la vez que se dice que hay que desarrollar el trabajo de la solidaridad y denunciar el régimen de Pinochet. Como “miristas”, teníamos grandes escollos para denunciar, porque éramos una organización armada que resistía a Pinochet con las armas en la mano, y había que explicar por tanto para qué servían las armas, en qué contexto, etc. Para poder ser comprendidas por las organizaciones de perseguidos y de desaparecidos, por Amnesty International y por otras ONG que se ocupaban de ellos, teníamos que hablar de “resistencia”. Esta responsabilidad implicaba por tanto callarse sobre muchas cosas y no dejar lugar al dolor. Teníamos que ser firmes, aguantar, hablar, hacer discursos y, evidentemente, como debíamos estar a la altura de este compromiso de representación, todo lo relacionado con la culpabilidad, la supervivencia, la usurpación y la ilegitimidad estaba muy presente entre nosotras.
Ahora bien, el momento en la película en que hablo de “pasar de la supervivencia a la existencia” es el momento en que, mucho tiempo después, me reencuentro de nuevo con la política, la política donde hoy estoy. Es la ausencia de política lo que mata y lo que en cierta manera lleva al suicidio, a una situación de angustia absoluta. Si no puedes ser mujer y militante a la vez, revientas, te suicidas. Había que llevar por tanto el combate al interior del movimiento para que pudiéramos ser consideradas como mujeres, con todo lo que esto implica: madres, seres humanos que sufren, que lloran, que están en verdad afectados por la dictadura, por la muerte, y por otra parte continuar haciendo política, no simplemente el ritual del exilio –del ghetto exiliado nostálgico– porque eso solo puede ser mortífero. Como mujeres, tuvimos que pasar por todo lo que habíamos sufrido específicamente y preguntarnos cómo podríamos salir de ello y cuál era nuestra responsabilidad en ese momento fundamental –hablo como militante– del combate contra el culto a la muerte y al sacrificio, puesto en marcha por la lógica del torturador.
Esto representó diez años de vida y de combate que nos permitieron participar en las experiencias nacidas en América central, en París y en Italia, es decir, nuestra cabeza se puso a funcionar. Por “existencia” quiero decir simplemente tomar conciencia –de nuevo– de poder ser una mujer militante, no importa dónde, porque no todo se juega en el compromiso clandestino o armado, que es sólo un momento, por importante que sea.
¿Qué influencia tuvieron para una mujer chilena comprometida, como tú, los movimientos feministas emergentes en Francia en los años setenta?
El encuentro con el Mouvement Féministe Révolutionnaire [Movimiento Feminista Revolucionario], y en particular con todas esas mujeres de mi generación, fue esencial para nosotras. Yo pasé de la supervivencia a la vida, y de la vida a la existencia, porque me encontré con estas mujeres francesas y estas mujeres de la Resistencia, mayores que yo, con quienes podía discutir de las experiencias que había vivido. Me decían, por ejemplo: “también nosotras quedábamos embarazadas”, porque en situaciones en las que la vida es tan intensa –porque la muerte te acompaña de forma permanente, hasta el punto de que ya no se piensa en ella, sino que la intensidad de la vida es tan fuerte que ocupa todo el espacio mental y vital– no hay lugar para las pequeñas cosas, para los desfallecimientos. Todo está arbitrado por algo muy vital, por una especie de energía solar y precisamente en esos momentos una se queda embarazada. ¿Es una locura? Sí…, nos decían que era una locura, porque estábamos en la clandestinidad; pero nosotras no queríamos en absoluto sacrificar nuestro deseo de mujeres enamoradas de tener hijos. Ahora bien, si la organización no respondía, nos tocaba a nosotras organizarnos y lo mismo ocurrió a las mujeres de la Resistencia en Francia. Mis reflexiones sobre todo lo que habíamos vivido en la clandestinidad y frente a la dictadura me vinieron justamente del contacto con estas mujeres.
También estaban las mujeres de mi generación, e incluso más jóvenes, que se reunían en las grandes AG [Asambleas Generales] en Jussieu o en grandes fiestas en el Bataclan, mujeres con la experiencia militante de Mayo 68 que continuaban militando en el “Comité Chile”. El “Comité Chile” era un lugar de gigantesco compromiso político en Francia, había 600.000 personas organizadas, entre ellas una gran cantidad de mujeres que eran feministas y se planteaban de otra manera la cuestión de la violencia. La reconstrucción del espacio íntimo en política nos llegó de este encuentro; nos hicimos feministas, evidentemente, pero no combatíamos sólo por el aborto o la igualdad de oportunidades, peleábamos cotidianamente dentro mismo de la organización revolucionaria para ocupar espacios. La luz debía venir de nosotras mismas, del interior y colectivamente; así, por ejemplo, nació el “Proyecto hogares3, que tal vez pudo ser una “gran aberración” –no lo sé– aunque era un proyecto para responder al problema del cuidado de nuestros hijos.
Suele decirse que el siglo veinte fue el de la feminización de las sociedades occidentales; pero desde hace algún tiempo se viene hablando, sobre todo en la sociedad francesa, de que la condición de las mujeres se deteriora. ¿Qué piensas de eso?
Convertirnos en militantes y revolucionarias significa que nuestros compromisos se juegan en cada momento y en la acción; nada está ganado de antemano, la libertad es un acto que se hace, no es un regalo ni una conquista para siempre. A mí, personalmente, no me sorprende que haya que seguir peleando; es desesperante hasta qué punto la manipulación del poder hace que se vuelva atrás: se revisan leyes, se revisan fases, se nos culpabiliza; este desaliento, esta rabia, nos empuja a continuar de una manera cada vez más lúcida. Creo que hoy se nos requiere –a los jóvenes, pero también a nosotras– mantener una lucidez implacable. El Chile de los años setenta era más fácil de comprender: una dictadura aplastaba todos nuestros derechos, nuestras leyes, incluidas los de las mujeres.
Chile era un país –o todavía lo es, no lo sé– donde la mujer ocupaba ya un lugar muy particular en la sociedad, en comparación con otros países latinoamericanos. En los años ochenta, las mujeres estaban en primera línea de la resistencia, en todos los sectores. Llegó la democracia y nos volvimos a encontrar encerradas en el papel tradicional, y sobre todo en el terrorífico papel de consumidoras. En una sociedad donde hay que pagar la educación y la salud, donde todo el espacio de lo imaginario está ocupado con el slogan “hay que triunfar”, el lugar de las mujeres está completamente ahogado, porque al mismo tiempo tiene que proporcionar a los niños el máximo. Las condiciones de trabajo son terribles en todos los sectores, incluso en la clase media, y ese deseo tan sencillo de dar a los niños salud y educación no se puede alcanzar sin endeudarse. Ni siquiera encontramos el momento para discutir entre nosotras, para llevar a cabo acciones, la sociedad chilena se ha vuelto completamente retrógrada, hipócrita y sobre todo muy burguesa. Aunque es un problema mundial, porque en todas partes existe el riesgo de perder nuestras conquistas, como le ocurre hoy también al movimiento sindical y a los trabajadores en general. La urgencia es tanto mayor porque ya no sabemos qué hacer, yo no tengo respuestas. Según mis convicciones, creo que no podemos detenernos y habría que pensar en formas de participación colectiva para que nuestros deseos circulen y la transmisión de mi generación a la vuestra se haga de la manera más directa.
En “Calle Sante Fé” dices: “Como mi vida ya no corría riesgo, debía consagrarme al trabajo militante. Testimoniar sin cesar. Ya no llegaba a ser madre”. Muestras aquí la dificultad de conciliar el militantismo con el “papel tradicional” de madre. Varias mujeres del MIR se separaron de sus hijos para dedicarse mejor a construir un cambio social. ¿Cómo has vivido esta toma de decisión? ¿Crees que militar impone obligaciones más difíciles a las mujeres que a los hombres?
Las mujeres, la maternidad y la militancia… es el gran tema que apenas he mostrado en mi película. Hace algunos años, uno de nuestros hijos me planteó la cuestión: “¿cómo es que nos dejásteis?”. La cuestión de la maternidad y la militancia ha sido planteada por la generación de hoy, y el terremoto emocional que nosotras hemos vivido –que he vivido con esta conciencia que me viene de mi hija– es enorme, porque aunque esto debería haber sido igual para los padres, desgraciadamente no fue así.
A final de los años setenta, cuando pusimos en marcha el “Proyecto Hogares”, para dar una respuesta colectiva de la organización a la cuestión de la familia, de los hijos y de cómo criarlos, la revolución estaba en su punto álgido y decíamos entonces: “somos madres y no queremos ser excluidas del compromiso militante, queremos volver a Chile para recuperar lo que nos pertenece y que no sean sólo los hombres los que respondan a la llamada”. Por tanto, este proyecto no fue promovido en absoluto por una dirección masculina. ¿Se refería a eso? Con todo lo que ha pasado después, me siento tentada a contestar que “no”, pero no serviría de nada; en cambio, hay que situarse en el contexto en que estábamos, porque estábamos con dignidad, dolor y una profunda convicción de habernos unido a la lucha clandestina, que se encontraba en una fase importante.
Para nosotras, dejar a nuestros hijos era un gesto necesario, pero no los abandonamos: los dejamos a todos juntos, para poder pasar dos años construyendo una estructura de resistencia a la dictadura militar. Los confiamos a hombres y mujeres militantes que los cuidaron, primero en Bélgica y después en Cuba. Después llegó la derrota y para muchos de estos niños, llegó también la muerte de uno o de los dos padres… y el abandono para siempre.
¿Qué puede hacerse con ello a la luz del presente? Es fácil decir… “todo eso para nada” –como nos reprochan hoy nuestros hijos. Nos reprochan haberles abandonado, sin que nuestra lucha hubiera impedido que la sociedad chilena se convirtiera en una sociedad ultraliberal. Nuestra actitud es procurar ser lo más honestas posible y abrazar a nuestros hijos y decirles: “veo el horror que he cometido”. En aquel momento, interiormente, yo no tenía elección y este desgarro sólo lo hemos vivido las mujeres. Es nuestra relación con los hijos, habría que cambiar toda la sociedad para que sea de otra manera –tal vez hoy día un hombre se sentiría como nosotras entonces, tal vez se haya podido mover algo en ese sentido. En aquella época, sólo nos afectaba a las mujeres, y nosotras solicitamos que hombres jóvenes se quedasen también con los hijos, para enseñarles el papel de padre y de madre al mismo tiempo. De esta forma, no fueron sólo mujeres mayores sino también muchos hombres jóvenes militantes quienes se dedicaron a esta tarea, porque quedarse con estos niños era también un espacio de militancia política en la organización, durante los cuatro años que duró.
Pero cuando en “Calle Santa Fé” digo esta frase, estoy diciendo otra cosa muy distinta, porque en aquella época, yo personalmente, no estaba del todo en la realidad. La frase hace más bien referencia a una “ilusión”, a ese estado particular de cualquier mujer que acaba de perder al hombre de su vida, a su bebé y donde todo se ha hundido para ella. Esta incapacidad de ser madre, en mi caso personal, no estuvo determinada –como para otras mujeres– por la decisión definitiva de volver al país clandestinamente, sino por esa especie de indecisión, esa capa de cosas confusas que forman la ilusión de ser una militante libre y a la vez una mujer libre y todo eso hace que no puedas ser madre, por tanto era más bien una cuestión personal.
En lo que se refiere a nuestros hijos nacidos aquí, en el exilio, es verdad que hubo una transmisión que pudo ser demasiado cargada, vinculada al sueño de volver al país, al país soñado. Colectivamente como organización, sólo ahora nuestros hijos tienen un lugar; en los años noventa, hubo el movimiento H.I.J.O.S.4 en Chile y sobre todo en Argentina, en el que los hijos de los desaparecidos reclamaban justicia y verdad. Una gran parte de la transmisión viene de ahí, pienso que hemos fracasado en nuestro papel de transmisión, bien por hacerla de manera demasiado aplastante y nostálgica, o porque se hizo en el silencio absoluto o nublado por la culpabilidad, por la derrota y por el abandono. Hay tantas transmisiones como personas militantes que transmiten, pero es una evidencia para mí que los jóvenes exigen de nosotras respuestas a estas cuestiones.
En octubre de 2004, en una reunión que antiguos militantes del MIR habían organizado en la universidad ARCIS en Santiago de Chile –con distintos talleres de discusión sobre temas que habían marcado nuestra militancia– en el taller “Mujeres”, una mujer joven planteó la cuestión: “¿y para vosotras, madres y militantes, qué es la maternidad?” Esto quiere decir que para nosotras esta cuestión no había pasado todavía del estado de sufrimiento al estado de conciencia. Para nosotras lo esencial era decir: estamos verdaderamente en la vida, si deseamos, hay que tener hijos. Esto parecía tan natural que no habíamos asumido efectivamente toda la dimensión de lo que hacíamos. ¿Por ello no deberíamos haber tenido hijos? No lo creo, no. Creo que el deseo de tener hijos es bastante misterioso. En cambio, lo que debemos exigir de la organización o de cualquier pequeño colectivo, es aceptarnos tal como somos. Si una es madre, eso significa no obligar a una militante que no quiere dejar a su bebé a partir clandestinamente a Chile, que tanto una decisión como la otra sea considerada totalmente legítima, que no existe esta “moralización” del papel de madre, pero que tampoco haya desconsideración del tiempo que ocupa en el espacio mental. Nos toca vivirlo primero a nosotras, porque la sumisión insconsciente que hicimos y transmitimos por las madres a los hijos jóvenes, es uno de los temas siemrpe presentes hoy día: lo que se les pide respecto a nosotras, como madres, respecto a una mujer simplemente. Hay que estar muy atentas porque a veces nosotras mismas vehiculizamos comportamientos masculinos o femeninos estereotipados, como gestos habituales.
También muestras en tu película el deseo de “encontrar, aunque sea por un instante, la ilusión de una vida de mujer y de militante. ¿Cuál es esta ilusión? ¿La has cumplido a lo largo de tu vida? ¿De qué forma?
Creo que he tenido una vida cumplida de mujer y de militante. Cuando hablo de ilusión, quiero decir que inventamos prototipos allí donde estamos. En los años sesenta, yo estaba en la universidad, después a la puerta de las fábricas, más tarde en el MIR, más tarde como agente de enlace, después en los colectivos de apoyo a Chile. Era siempre militante, por la sencilla razón de que nunca he pensado un instante de mi vida sin el compromiso político, porque para mí la vida sin ese compromiso no tiene intensidad, no tiene alegría. Es también una manera muy simple de ver la vida y vuelvo a lo que decía al principio: en mi época, teníamos desde muy temprano una conciencia de los demás, y por ejemplo en mi familia éramos muy conscientes de la situación de injusticia y de pobreza que se vivía cerca de nosotros; pasábamos fines de semana construyendo casas junto a los sin-vivienda. También consiste en esto la educación, mucho más que esa educación “protegida” occidental que se recibe a diario. Hay que salir, ir a los suburbios, o a algunos barrios parisinos, intentar ver lo que pasa a nuestro alrededor, y puedo decir que en mi caso, a partir de esta primera conciencia, mi vida adquirió múltiples formas y siempre ha estado en contacto y en unión con un pensamiento vinculado a la política.
La palabra “ilusión” hace referencia a un estereotipo de militante que era el producto de esta autoconsiderada mujer sin ataduras. Con esta palabra de ilusión, quise denunciar en ese momento de la película la mascarada de la mujer militante y libre de sus responsabilidades, que no existe. No se puede ser militante y mujer más que en el día a día y allí donde no se está. Es ésta la cuestión que más me interesa de la acción y del pensamiento. Creo que perfectamente se puede ser mujer y militante en todo momento, que se trata simplemente de desmitificar la mujer militante, volverla “normal”, porque de lo contrario querrá decir que es excepcional y que sólo las gentes excepcionales pueden ser militantes y mantenerse fieles a una organización.
En un momento hablas del “agujero negro” de una vida sin compromiso. ¿Cuál es tu mensaje para todas esas mujeres que militan hoy en diversas formas y, por qué no, para aquellas que por su condición de mujeres creen que el militantismo no les conviene?
Desgraciadamente el término “militante” se ha endurecido, ha sido contaminado por la ideología dominante y ha asociado a la palabra “terrorismo”. No hay nada más opuesto a una militante que una terrorista, es justo todo lo contrario. Tenemos que recuperar las palabras, volverlas a dar su sentido, reapropiándolas nosotras mismas, porque sólo se puede ser militante siendo una mujer entre las otras, y si no es así no sirve de nada; no estamos ahí para ser diez, sino para ser millones. Además, en las condiciones actuales de vida, no disponemos de mucho tiempo, hay que inventar ese tiempo. Hoy día reflexionamos sobre esto: militamos allí donde estamos, sea en los sindicatos o en los colectivos, y a partir de ahí nos movemos y diseñamos conforme a las oportunidades. ¡Nada excepcional! Esto es lo que quiero decir, si la militancia no vuelve a la normalidad, es que se ha pensado mal lo que significa ser militante político hoy día. Hay que volver a dar al término “mujer comprometida” su amplitud poética. Es sencillo, se trata de gestos, de pequeñas cosas, de pequeñas acciones que llevamos a cabo día a día en momentos y en situaciones ligadas al contexto político y social. En mi caso, cuendo me dicen que he hecho esto o aquello, respondo: me quedé en la clandestinidad en Chile después del 11 de setiembre de 1973 y no reflexioné ni un instante. Todo el mundo se movió por ahí dentro de manera natural, porque estaba inscrito antes en pequeños gestos y pequeñas acciones que vienen de muy atrás, que pasan por ser cosas sencillas: una película, un texto o un grafitti en la calle. Hay cosas que nos despiertan y alimentan nuestro pensamiento y nuestra manera de actuar, pero sobre todo es el espacio colectivo, y este espacio está todavía por inventar.

http://www.contretemps.eu/interview…
Traducción del francés: VIENTO SUR
NOTAS
1.Calle Santa Fé”, documental realizado por Carmen Castillo en 2007, es el nombre de la calle donde se encuentra la casa que compartía con su compañero Miguel Enríquez hasta el asesinato de éste y el exilio de ella. El documental es una investigación sobre cuestiones sin respuesta de estos años de la dictadura a partir de rastros que sobreviven en el presente.
2. El Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) es un partido chileno de la izquierda radical creado en 1965 por la conjunción de las luchas estudiantiles y sindicales. Uno de sus primeros dirigentes, Miguel Enríquez, muerto en combate el 5 de octubre de 1974, fue el compañero de Carmen Castillo.
3. Nombre que recibió la iniciativa lanzada en los años ochenta por el MIR para mantener a los hijos de militantes en Cuba bajo la protección de “padres sociales”, mientras sus padres luchaban en la clandestinidad en Chile.
4. Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio es un organismo argentino de derechos humanos que agrupa a los hijos de desaparecidos bajo la dictadura militar de 1976 a 1982.

Quienes son los mercados que atacan a la economía española? – perros usureros

http://www.youtube.com/watch?v=I1JKyvryCrc&feature=relatedJuan Torres López

¿Quienes son los mercados que atacan a la economía española? Lógicamente, los mercados no son criaturas reales que tengan cuerpo y alma, sentimientos, voz y voluntad. De ninguna manera. Los “mercados” son en realidad los propietarios de los grandes capitales que operan en ellos: los grandes banqueros y los directivos de los bancos, los grandes inversores, los titulares de los gigantescos fondos de inversión, de pensiones, las grandes multinacionales… Son, por tanto, personas normales concretas, ciudadanos como los demás pero que tienen muchísimo dinero y, por tanto, muchísimo poder. Privilegiados que dominan a los gobiernos y que se superponen a cualquiera de las decisiones que los órganos o instituciones representativos puedan adoptar, y también los que tienen influencia sobre los organismos internacionales. No creo que sea necesario que dé nombres, cualquier persona bien informada sabe con quiénes se han reunido los presidentes de los gobiernos, quiénes van a Davos, los que forman parte de la Trilateral o del Club Bilderberg, los empresarios multimillonarios… A esos me refiero. Son los que controlan no solo sus propios e inmensos recursos financieros sino también el ahorro, en nuestro caso, de los españoles, con el cual atacan a la economía española. Usan nuestro dinero para empobrecernos. Esos son “los mercados” a quienes los medios de comunicación nunca ponen nombre ni cara.

¿Por qué les preocupa ahora la situación de la economía española? Todos ellos han ganado miles de millones en los últimos años cuando lograron implantar en España, o en otros países, un modelo productivo especulativo gracias a las leyes que fueron aplicando los sucesivos gobiernos. Y, a escala global, difundiendo por todo el planeta e invirtiendo y especulando con activos financieros arriesgadísimos y gracias a la complicidad de las autoridades económicas. Hasta que todo saltó por los aires porque ese modo de ganar dinero es materialmente insostenible. Todos conocemos la historia, sus engaños y fraudes, su extraordinaria irresponsabilidad, su avaricia ilimitada… y lo que después ha sucedido, el colapso financiero y la práctica paralización de la economía mundial porque ésta no puede funcionar sin financiación.

¿En qué consiste el ataque a las economías que están haciendo los especuladores? Los especuladores están actuando de varias formas pero, sobre todo, tratando de mostrar que la economía española es sumamente débil, de modo que aparezca como imprescindible la adopción de medidas orientadas, como acabo de señalar, a garantizar en todo caso el pago de la deuda. Saben que, en realidad, España se encuentra en una situación de dificultad en principio pasajera (aunque eso no quiera decir que no haya otros problemas de fondo muy graves, como he analizado, por ejemplo, en Crisis inmobiliaria, crisis crediticia y recesión económica en España) porque ha tenido que dedicarse a echar agua sobre el fuego que provocaron sus propias irresponsabilidades, pero les da igual. Lo que buscan ahora es apuntalar al máximo su nuevo negocio. Lo que están haciendo es un “pressing” en toda regla y en todos los ámbitos en los que pueden actuar buscando, principalmente, compromisos de recortes en el gasto público, mayor privatización de las pensiones y, en general, más facilidades al sector privado (en donde ellos mismos ganan dinero) para eliminar al máximo las cargas públicas que pudieran distraer recursos del pago de la deuda. Lo que hacen estos grandes, gigantescos inversores es en realidad “sembrar la duda”, no solo para prevenirse sobre cualquier riesgo de impago sino, además, para lograr que aumenten las primas de riesgo y los tipos a los que el gobierno ha de emitir la deuda y así ganar más dinero todavía. Juegan a crear ellos mismos, gracias a su inmenso poder directo e indirecto a través de académicos, periodistas y medios de comunicación, las condiciones que les resulten siempre más favorables. Todo eso tiene un nombre: extorsión, o chantaje, como ustedes quieran. Y tiene también un resultado seguro: la sumisión de los gobiernos. Unas veces porque así lo aceptan sin más, cuando actúan como sus sicarios. Otras, como le ha ocurrido docenas de veces a gobiernos progresistas o simplemente honestos, sencillamente porque no disponen de poder suficiente para decirle Basta Ya a los banqueros y grandes inversores.

Lea completo “¿Quiénes y por qué atacan a la economía española, o a la griega? ¿Y qué hacer para evitarlo?” por Juan Torres López publicado en Rebelión

Las cien mayores fortuna de España en 2009
Esta semana, el magazine del Mundo presentaba la edición 2009 de su estudio sobre las 100 principales fortunas de España. Dicho estudio se dividide en dos listas dada la dificultad de seguir la pista del dinero en España más allá de las empresas cotizadas en Bolsa.

Así, las fortunas personales que poseen personas cómo los accionistas del Corte Inglés, Juan Roig (fundador de Mercadona), o la Duquesa de Alba, son extremadamente complicadas de calcular ya que, al contrario de otros países, las declaraciones fiscales no son públicas y el dinero “se pierde” entre una red de compañías, fundaciones, compañías patrimoniales, sociedades de inversión colectivas, etc.

Por esta razón, El Mundo separa en dos listas a las 100 fortunas de España, por un lado, en la lista 1 se clasifican los propietarios de bienes cuyo valor es público (cotizan en Bolsa), sin incluir el resto de su patrimonio y, de forma separada se listan las fortunas de titularidad exclusivamente personal o familiar. Esta segunda lista está realizada en base a cálculos de analistas especializados, valoración de las operaciones de compra-venta recientes, los últimos balances publicados, el volumen de negocio y la rentabilidad de las empresas, las inversiones financieras (en empresas cotizadas, sicavs y en capital riesgo). Por esto, la segunda lista está clasificada en horquillas o franjas de millones de euros.

Lista 1: Fortunas en Bolsa (Lista Comisión Nacional del Mercado de Valores)
1.- Amancio Ortega, 16.420 millones de Euros (PPresidente y fundador de Inditex, también posee acciones de NH Hoteles y del Banco Pastor)

2.- Rafael del Pino Calvo Sotelo, 4.203 millones de Euros (Presidente de Ferrovial, propietario del 44% de las acciones e hijo del fundador de la empresa)

3.- Jose Manuel Entrecanales Domecq, 3.418 millones (Presidente de Acciona -59,7%- y del Grupo Entrecanales)

4.- Rosalía Mera Goyenechea, 2.384 millones (Cofundadora de Inditex, ex-mujer de Amancio Ortega y accionista de Zeltia)

5.- Emilio Botín-Sanz Sautuola, 2.358 millones (Presidente del Banco de Santander)

6.- Manuel Jove Capellán, 2.220 millones (Presidente de Inveravante y máximo accionista del BBVA)

7.- Alicia Koplowitz Romero de Juseu, 1.707 millones (Presidenta de Omega Capital y Morinvest)

8.- Esther Koplowitz Romero de Juseu, 1.695 millones (Máxima accionista de FCC)

9.- Juan y Carlos March Delgado, 1.577 millones (Propietarios de la Banca March y Corporación Financiera Alba -70%-)

10.-Antonio y Jorge Gallardo Ballart, 1.331 millones (Presidentes de Almirall -70%-)

Para ver el resto de la lista, podéis leer el artículo del Mundo aquí.

Lista 2: Otras fortunas

– Con más de 6.000 millones

Isidoro Álvarez Álvarez (Presidente de El Corte Inglés y de la Fundación Ramón Areces)

Juan José Roig Alfonso (Propietario de Mercadona)

– Entre 3.000 y 2.300 millones

Isak Antic Ermay (Dueño de Mango)

Cayetana Fitz-James Stuart (Duquesa de Alba)

Francisco Riberas Pampliega (Presidente de Corporación Gestamp-Gonvarri)

– Entre 2.000 y 1.800 millones

Manuel Lao Hernández (Propietario de Corporación Nortia y Cirsa)

Francesc Rubiralta Vilaseca (Propietario de la siderúrgica Celsa)

Juan Gervás Sanz y José A. Herráiz-Mahou (Propietarios de la cervecera Mahou)

Jaime Gobeña Yllera (Presidente del Grupo Bergé)

El resto de la lista se puede leer aquí.
Toda la información anterior sobre las cien mayores fortunas se tomó del blog:
http://objetivosermillonario.blogspot.com/2009/12/las-100-mayores-fortunas-de-espana.html

La existencia de mercados libres es propaganada

http://crisis-economica.blogspot.com/2009/04/una-comparacion-de-la-crisis-actual-con.html#!/p/quienes-son-los-mercados-i-el-ejemplo.html

hamlet : mensje  de  Sociedad magdalena , estamos sufriendo muchos ataques si te gustan nuestros contenidos, copialos, difundelos , antes de que cierren internet

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2012/01/el-lema-identidad-y-diversidad.html