En los restaurantes del Parlamento del Reino Unido están prohibidos los alimentos transgénicos en el menú

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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha comparecido ante el país tras la ola de protestas que pide mejores servicios. La mandataria confía que el Congreso apruebe un proyecto para destinar las ganancias del petróleo a la educación.

En una alocución retransmitido por la televisión nacional, Rousseff dijo que como presidenta de Brasil tiene la obligación de dialogar con el pueblo —puntualizó— “con orden” y “sin violencia”, ya que —dijo— eso es “indispensable para la democracia”.
“La violencia no conduce a nada”, subrayó la mandataria, que agregó que su gobierno está luchando “por un país más justo”. Además, Rousseff reconoció que el país necesita articular mecanismos más transparentes para lograr combatir la corrupción.
“Es posible mejorar el país si fortalecemos la democracia […] se puede protestar de forma pacífica, pero el gobierno no puede permitir que una minoría destruya el patrimonio público”, subrayó la mandataria y prometió que va a recibir “a los líderes de las manifestaciones pacíficas, de sindicatos y asociaciones populares”, ya que —dijo— necesitan “de todas sus contribuciones, reflexiones y experiencias”.

RT

La imprenta (www) es un instrumento admirable para formar la cadena mágica por la extensión de la palabra. Efectivamente, ningún libro se pierde; los escritos van siempre a donde deben ir, y lasaspiraciones del pensamiento atraen la palabra.

 Nosotros lo hemos experimentado cien vecesdurante el curso de nuestra iniciación mágica; los más raros libros se ofrecían indispensables. Así escomo hemos encontrado intacta esta ciencia universal que muchos eruditos han creído sepultada bajo sucesivos catecismos; así es también como hemos penetrado en la gran cadena mágica, quecomienza en Hermes o en Enoc, para no terminar más que con el mundo.

Entonces es cuando pudimos evocar y hacérnoslo presentes, los espíritus de Apolonio, de Plotino, de Sinesio, deParacelso, de Cardan, de Cornelio Agrippa y de tantos otros más o menos conocidos, perodemasiado religiosamente célebres para que se les nombre de paso.

Un grupo de activistas de derechos humanos y de periodistas han presentado una demanda en la que exigen que se investigue si el Gobierno mexicano vigila a sus ciudadanos por medio de un software avanzado.

En la demanda se señala que dos compañías mexicanas proveedoras de internet, IUSACELL y UNINET, están vinculadas con servidores de control del software FinFisher, un ‘kit’ de herramientas que se instala después de que el destinatario acepte la actualización falsa de un software de uso común. El ‘kit’ está diseñado para evitar ser detectado por programas antivirus.
El uso de tal herramienta, según los activistas, probablemente permite al Gobierno recabar más datos de los ciudadanos de los que permite la Ley de Protección de Datos.
Los activistas mencionan el informe de los investigadores del centro canadiense de investigación Citizen Lab, que a principios de mayo presentó pruebas técnicas de que durante los últimos dos años 36 países están utilizando FinFisher. El informe también sugiere vínculos entre FinFisher y Telmex, un tercer proveedor de Internet en México.
Los autores del informe indican que la aplicación fue desarrollada por la compañía británica Gamma International UK Ltd., que vende su producto exclusivamente a los gobiernos.
RT

Esta semana, el Secretario de Alimentación y Agricultura, Owen Paterson, inició una campaña de propaganda para fomentar la aceptación de los cultivos transgénicos… Sin embargo, sus señorías han prohibido los alimentos transgénicos en los menús que se sirven en los restaurantes del Parlamento británico, mientras que sus afirmaciones sobre el arroz transgénico resultaron ser falsas.

Los alimentos transgénicos están prohibidos en los restaurantes del Parlamento británico, pese a las afirmaciones del Gobierno de que probablemente sean más seguros que otros alimentos.
Los Ministros del Gobierno están exigiendo a las familias que abandonen ese recelo hacía los alimentos modificados genéticamente, sin embargo, los prohíben en sus platos.
Esta semana, el Secretario de Alimentación y Agricultura, Owen Paterson, lanzó una campaña propagandística para fomentar en consumo de los alimentos y cultivos transgénicos. [http://www.biofortified.org/2013/06/paterson-speech-uk-must-lead-the-world-in-gm-crops/]
En su discurso de presentación de la campaña, soltó afirmaciones como que unos siete millones de niños de Asia Oriental podrían haberse salvado de la ceguera o de la muerte en los últimos 15 años si se hubiesen abierto las puertas al cultivo del arroz dorado, un arroz transgénico.
Sin embargo, hemos sabido que, por un lado, no quieren transgénicos en sus alimentos, y, por otro, que las afirmaciones sobre el arroz dorado son falsas. El servicio de catering de la Cámara de los Comunes ha confirmado la prohibición de incluir ingredientes modificados genéticamente, una prohibición que se remonta al año 1998, como una cuestión planteada por el cliente:
En coherencia con la política de suministros, el Servicio de Catering de la Cámara de los Comunes evita, en la medida de lo posible, la adquisición de alimentos que contengan organismos modificados genéticamente.
Como parte del proceso de licitación, los proveedores de alimentos practican una política estricta para restringir los transgénicos y deben dar garantías de que los bienes suministrados están libres de materiales modificados genéticamente.
La decisión de evitar los transgénicos es una cuestión que ha sido elegida por el cliente”.
Paterson se ha erigido a sí mismo como el principal propagandista de los llamados alimentos Frankenstein, sin embargo, no es capaz de convencer a sus compañeros diputados a que los acepten en sus restaurantes.
Frente a su hipócrita actuación parecen decir a la gente: “hacer lo que digo, no lo hago”.
En declaraciones realizadas a principios de esta semana, el señor Paterson dijo: “El uso de esta precisa tecnología y un mayor control por parte de las agencias de regulación, probablemente hace de los organismos modificados genéticamente más seguros que los alimentos convencionales.
No se ha confirmado ningún caso de efectos negativos sobre la salud humana. Se llevan comiendo desde hace mucho tiempo, y ni un solo caso me ha llamado la atención”.
El argumento más poderoso esgrimido por el Sr. Paterson para la aceptación de los transgénicos es el caso del arroz dorado, que ha sido modificado genéticamente para aumentar los niveles de beta caroteno y vitamina A, que ayudan en la protección de la vista.
En los últimos 15 años, a pesar de que se han ofrecido semillas de forma gratuita a quien las necesitase, todo intento por implantar el arroz dorado se ha visto frustrado.
Durante este período 7 millones de niños se han quedado ciegos o han muerto”.
En primer lugar, estas semillas no se han ofrecido de forma gratuita a las comunidades de Asia Oriental, porque todavía no han pasado un control de seguridad para permitir su cultivo y comercialización. Tampoco se han llevado a cabo pruebas para determinar si contienen los suficientes nutrientes para mejorar la vista de los niños, y mucho menos para salvar la vida de millones de niños.
El Arroz Dorado no ha estado disponible ni para agricultores ni consumidores en los últimos 15 años, y sólo se están realizando ensayos de cultivo en las Filipinas. Si estos resultan favorables, este arroz se venderá con fines lucrativos como cualquier otro producto agrícola, no de forma gratuita.
El Instituto Internacional de Investigación del Arroz
ha emitido una declaración en la que deja claro que las afirmaciones del Sr. Paterson de que el arroz dorado podría haber impedido la ceguera o la muerte de millones de niños en los últimos 15 años, son falsas.
Aún no se ha determinado si el consumo diario del arroz dorado proporciona mayor cantidad de vitamina A a las personas que presentan deficiencia, que podría reducir las condiciones relacionadas con la aparición de la ceguera nocturna”.
También dijo que se necesitan más pruebas para determinar si el arroz es realmente útil, pero este proceso todavía podría llevar dos años más.
Canal 4 de News Blog FatCheck concluyó:”El Sr. Paterson está engañando: no ha habido ningún intento por distribuir el arroz dorado de forma gratuita. Lo que se dice es que costaría lo mismo que el arroz convencional.
A continuación afirma que 7 millones de niños han perdido la vista o han muerto como resultado de los intentos frustrados por aprobarlo. Es una extrapolación amplia e imprecisa”.
Un portavoz del Departamento del Sr. Paterson. DEFRA, dijo: “No hemos hecho nada más que empezar el debate sobre los beneficios potenciales de la utilización de los productos transgénicos en el Reino Unido.
Otros Gobiernos no permitirían la utilización de estas tecnologías si no se reconociesen sus beneficios económicos, ambientales y de salud pública”.
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Documentos adjuntos:
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Traducción :  Noticias de abajo

Todos los maestros en alquimia que han escrito sobre la gran obra, han empleados expresionessimbólicas y figuradas, y han debido hacerlo así, tanto para alejar a los profanos de un trabajo peligroso para ellos, cuanto para hacerse entender de los adeptos revelándoles el mundo entero delas analogías que rige el dogma único y soberano de Hermes.

Así, para ellos, el oro y la plata son el rey y la reina, o la luna y el sol; el azufre, es el águilavoladora; el mercurio es el andrógino alado y barbudo, subido sobre un cubo y coronado de llamas;la materia o la sal, es el dragón alado; los metales en ebullición son leones de diversos colores; por último, toda la obra, tiene por símbolos al pelícano y al fénix.

El Papa Francisco condena la “dictadura del dinero”

Khunrath, representa y resume las escuelas gnósticas más sabias, y se refiere en el símbolo, almisticismo de Sinesio. Afecta al cristianismo en las expresiones y en los signos; pero es fácilreconocer que su Cristo es el de Abraxas, el pentagrama luminoso, irradiante sobre la cruzastronómica, la encamación en la humanidad del rey-sol, celebrado por el Emperador Juliano, es lamanifestación luminosa y viviente de ese Ruach-Elohim que, según Moisës, cubría y trabajaba lasuperficie de las aguas, en el nacimiento del mundo; es el hombre sol, es el rey de la luz, es el magosupremo, dueño y vencedor de la serpiente, y el que encuentra en la cuádruple leyenda de losevangelistas la clave alegórica de la gran obra.

La mayor injuria que se puede hacer a un hombre es llamarle cobarde. Ahora bien, ¿qué es ser uncobarde? Un cobarde es el que no tiene cuidado de su dignidad moral a causa de obedecer ciegamente a los instintos de la naturaleza.En efecto; en presencia del peligro es natural tener miedo y tratar de huir; ¿por qué es esto unavergüenza? Porque el honor nos dicta una ley según la cual preferimos nuestro deber a nuestrasatracciones o a nuestros temores. ¿

Qué es, desde ese punto de vista, el honor? Es el presentimientouniversal de la inmortalidad y la estimación de los medios que a ella pueden conducirnos. La últimavictoria que el hombre puede alcanzar sobre in muerte es la de triunfar del gusto de la vida, no por desesperación, sino por una más elevada esperanza, que está encerrada en la fe, por todo lo que es bello y honesto, debido al consentimiento de todo el mundo.Aprender a vencerse, es aprender a vivir; las austeridades del estoicismo no eran sino una yanaostentación de libertad.Ceder a las fuerzas de la naturaleza, es seguir la corriente de la vida colectiva, es ser esclavo decausas secundarias.Resistir a la naturaleza y dominarla, es hacerse una vida personal, imperecedera; el franquear lasvicisitudes de la vida y de la muerte.Todo hombre que se halla dispuesto a morir antes de abjurar de la verdad y de la justicia, estáverdaderamente vivo, porque es inmortal en su alma.

 ¿Y los banqueros “católicos” qué dicen?

En los tiempos que corren es muy excepcional escuchar palabras de condena al capitalismo en boca de los grandes líderes internacionales. No abundan los gobernantes provistos de pensamiento crítico, y son menos aún los valientes que se deciden a actuar en coherencia con su conciencia. Mientras tanto, la crisis financiera internacional continúa socavando los derechos sociales de los pueblos y los gobiernos muestran su total complacencia y resignación a los dictados de los mercados. En este contexto hay palabras que vale la pena escuchar con atención, como estas:

 “No podemos olvidar que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo precariamente el día a día, con consecuencias funestas. (…) la alegría de vivir se va apagando; la falta de respeto y la violencia aumentan; la pobreza es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir, y a menudo, para vivir sin dignidad. (…) Una de las causas de esta situación, en mi opinión, se encuentra en la relación que hemos establecido con el dinero, aceptando su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades”. Se trata de un discurso del Papa Francisco, el argentino Jorge Mario Bergoglio(1).
El nuevo Papa formula un breve pero asertivo análisis de la coyuntura económica internacional: “La crisis mundial que afecta a las finanzas y a la economía pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica, que reduce al hombre a una sola de sus necesidades: el consumo. Y peor todavía, hoy se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar”. Los efectos de este proceso tienen claros responsables políticos: “Mientras las ganancias de unos pocos van creciendo exponencialmente, las de la mayoría disminuyen. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. (…) El afán de poder y de tener no tiene límites”.
De esta forma, constata el Papa, pareciera que nada puede interponerse al poder de los mercados: “Igual que la solidaridad, también la ética molesta. Se considera contraproducente; demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder; una amenaza, porque condena la manipulación y la degradación de la persona”. Frente a ello propone una vieja pero a la vez novedosa receta: “Insto a los expertos financieros y a los gobernantes a considerar las palabras de San Juan Crisóstomo: ‘No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos’. (…) ¡El dinero debe servir y no gobernar! El Papa ama a todos, ricos y pobres; pero el Papa tiene la obligación, en nombre de Cristo, de recordar que los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. (…) En este sentido, insiste en que el bien común no debe ser un simple añadido, una simple idea secundaria en un programa político”.
La crítica del Papa Francisco al capitalismo no arraiga en un horizonte que podríamos llamar “de izquierdas”. Más bien se fundamenta en el más estricto paradigma “aristotélico-tomista”: el dinero tiene una función natural, la cual es brindar al ser humano un marco de dignidad que le permita llevar una vida buena. Vale la pena recordar este aspecto en un país en el cual las elites conservadoras se han atrincherado en Santo Tomás y en la escolástica para defender un orden social basado en jerarquías sociales estáticas, inmodificables, sin leer de forma honesta e íntegra lo que la tradición católica sostiene respecto al capitalismo. No es necesario pasar por Marx para repudiar éticamente el neoliberalismo. Un católico sincero no podría, si es coherente, validar una ideología que, como dice Francisco, “defiende la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera, negando el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”.
Todas las tradiciones religiosas y los sistemas morales precapitalistas son unánimes en condenar la avaricia, la codicia, el lujo suntuario y el egoísmo. No vamos a encontrar religión alguna que considere virtuoso acumular dinero o mercancías en vano, más allá de la satisfacción de las propias necesidades fundamentales. Los pueblos indígenas tenían muy claro que la economía se debía subordinar al objetivo del “buen vivir”, el suma qamaña (aymara) sumak kawsay (quechua) o el küme mogen (mapuche). En el hinduísmo la economía debe priorizar el dharma (la rectitud) por sobre el artha (la riqueza) y el kama (el placer). En China la prioridad del bien común se expresa en la idea de Confucio del héxié shèhuì, la“sociedad armoniosa”.
La novedad capitalista consiste fundamentalmente en convertir actitudes tradicionalmente reprochables en la base moral de su funcionamiento. A inicios del siglo XVIII podemos ver un claro giro en este punto. Bernard Mandeville será uno de los primeros que se atreverá a cuestionar el carácter pecaminoso de la avaricia en su famosa “Fábula de las abejas, los vicios privados hacen la prosperidad pública”. Las abejas de Mandeville, corruptas, adictas al lujo, orgullosas y avaras, son las que sostienen la economía de la colmena. Sus vicios son necesarios. De allí que concluya que podemos ser ricos y viciosos o pobres y virtuosos, pero es imposible ser rico y virtuoso. Hay que escoger.
Con Adam Smith la avaricia y el egoísmo cambian de nombre: se llamarán ahora “deseo de mejorar” o “interés propio”, una fuerza que conducida por la libre competencia lleva a los hombres “como guiados por una mano invisible” a la prosperidad pública. Es la misma metáfora de Mandeville, pero ya depurada de cualquier connotación moral. Pero aún así, Smith todavía pensaba que este afán de riqueza tenía un límite, y se debería llegar a un estado estacionario en el cual, satisfechas las necesidades básicas, los seres humanos dedicarían sus esfuerzos a perfeccionarse en áreas distintas a la económica. Pero la historia del capitalismo ha mostrado que eso no ha sido así. En nuestra sociedad el nombre de la avaricia y la mezquindad no es otro que “crecimiento” y “utilidades”.
Cuando el Papa Francisco sostiene que en nuestra civilización “el afán de poder y de tener no tiene límites” apunta a una situación que, aunque nos parezca extraño, es nueva en la historia de la Humanidad. Como han estudiado la antropología económica, especialmente la escuela de Karl Polanyi, todas las culturas han “incrustado” la economía en un sistema de costumbres que le constreñía. De esa manera existían límites morales muy claros que sancionaban socialmente costumbres socialmente dañinas, ya que la economía tenía fines dados, entre los cuales estaba alguna noción del bien común. Estas normas se podían llegar a violar, pero ello no implicaba que la norma dejara de existir. Nuestra civilización es la única que ha roto esos límites y ha abandonado los fines en el ámbito económico. La “utilidad económica”, que siempre se había considerado un medio, pasó a ser el único fin.
Esto explica situaciones tan absurdas como las que vivimos el pasado 21 de mayo, cuando el presidente Piñera presentó al país una cuenta repleta de datos macroeconómicos fabulosos y éxitos estadísticos increíbles, pero que poco o nada tiene que ver con la satisfacción de las necesidades de una población cada vez más endeudada, hastiada por no poder llegar a fin de mes aunque se trabaje una larguísima jornada. Por este motivo la vieja idea de la “economía del bien común” ha resucitado en diferentes contextos. Autores como Stefano Zamagni(2) y Christian Felber(3) están teorizando desde esta tradición al sostener una idea tan simple como fundamental: la economía no es un fin en sí mismo. Las empresas tienen una finalidad social, no sólo privada. Por lo tanto, si su finalidad es el bien general, los Estados pueden (y deben) incentivar ciertas prácticas económicas y desincentivar otras. E incluso prohibir o perseguir alguna que otra.
El problema que se nos presenta es definir el bien común. No nos sirve lo que Aristóteles entendía por ello en su tiempo, cuando tener esclavos era normal y las mujeres eran poco más que una propiedad de sus maridos. Pero tampoco nos sirve identificar bien común con la felicidad, en una sociedad que no distingue entre deseos y necesidades y las elites creen tener “derecho” a cambiar el auto cada año. La felicidad es éticamente neutra, porque lo que a cada uno le hace feliz es inconmensurable respecto a lo que hace feliz a otros. Hay ocasiones en que lo que cabe, moralmente, no es ser feliz, sino estar triste, indignado o furioso. La felicidad no es tarea del Estado sino de cada uno. Es algo sobre lo que podemos deliberar y llegar a acuerdos democráticos sobre algunos puntos fundamentales, que en justicia deberían ser universalizados. Estos aspectos no deberían ser considerados como “valores” abstractos a los cuales tender voluntariamente. Deberían ser derechos exigibles judicialmente en un marco constitucional que les garantice y les respalde. En definitiva, para combatir la “dictadura del dinero” de la que nos habla el Papa Francisco no bastan las buenas intenciones. Ha llegado el momento volver a hacer que la política, como expresión democrática de los intereses de la mayoría, se imponga sobre el afán de lucro y la avaricia.