El Hobbit -la anciana soberana del mundo

El Hobbit
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Conocéis a la anciana soberana del mundo que siempre camina y nunca se cansa?Todas las pasiones, voluptuosidades egoístas, todas las fuerzas desenfrenadas de la humanidad ytodas las flaquezas tiránicas preceden a la propietaria avarienta de nuestro valle de lágrimas y conuna boina en la mano, estas operarias infatigables hacen una eterna colecta.

La reina es vieja como el tiempo, esconde su esqueleto con los restos de belleza de las mujeres a lasque roba su juventud y sus amores.Su cabeza esta cubierta de cabellos fríos que no le pertenecen. Desde la cabellera de Berenice, toda brillante de estrellas, hasta los cabellos encanecidos procasmente, que alguien corto de la cabeza deMaria Antonieta, la espoliadora de las frentes coronadas se lleno con los despojos de las reinas

.Su cuerpo pálido es frió y esta cubierto de ropa desabotonada y mortajas de trapos.Sus manos óseas y llenas de anillos llevan diademas, hierros, cetros y huesos, piedras y cenizas.Cuando ella pasa, las puertas se abren por si solas, entra a través de las paredes, penetra hasta en lasalcobas de los reyes, sorprende a los despojadores de pobres en sus mas secretas orgías, se sienta ensu mesa y les da de beber, sonríe a sus cantos con sus dientes sin encía y toma el lugar de lacortesana impura que se esconde en sus salas.

Le gusta caminar junto a los voluptuosos que se adormecen; buscando sus caricias como si esperaseadormecerse en sus brazos, sin embargo congela todo lo que toca y no se olvida jamás. Siempre vacon rapidez, ella no pasea con lentitud, corre; y si sus pies no son muy rápidos chicotea las ancas desu caballo pálido y se lanza a todo galope a través de las multitudes. Con ella galopa el asesinato enun caballo ruso; el incendio, extendiendo su cabellera de humo, va delante de el, moviendo sus alasrojas y negras, y el hambre y la peste le siguen paso a paso, en caballos enfermos y desencarnados,cantando las ranas egipcias que ella olvida para completar sus cohortes.

Después de este cortejo fúnebre, vienen las criaturas irradiantes de sonrisa y de vida, lainteligencia y el amor del siglo futuro, el doble genio de la humanidad que va ha nacer.

Delante de ellas, las sombras de la muerte escapan como la noche ante las estrellas de la aurora;labran la tierra con y siembran en ella, la esperanza do otro año.

ya hemos dicho qye los demonios inventan poco y se plagian los unos a los otros

Pero, la muerte no vivirá mas, implacable y terrible, como mato seco, en las espigas maduras del  siglo venidero; ella cederá el lugar al ángel del progreso que desprenderá suavemente las almasde su cadena mortal, para dejarla subir a Dios.Cuando lo hombres sepan vivir, no morirán mas, al transformarse como la crisálida que sevuelve una mariposa brillante.Los terrores de la muerte son hijos de nuestra ignorancia, y la propia muerte no es tan horrendasino por los restos de que se cubre y los colores sombríos con que rodea su imagen. La muerte esverdaderamente el trabajo de la vida.Existe en la naturaleza una fuerza que no muere, y es esta fuerza transforma continuamente losseres para conservarlos. E

lla es la razón o verbo de la naturaleza.Existe también en el hombre una fuerza análoga a la de la naturaleza, y esta fuerza es la razón o elverbo del hombre. El verbo del hombre es una expresión de su voluntad dirigida por la razón.Este verbo es omnipotente cuando es razonable, porque entonces es análogo al propio verbo deDios.Por el verbo de su razón, el hombre se hace conquistador de la vida y puede triunfar sobre lamuerte.

La cara oculta de la Luna es el hemisferio de la Luna no observable desde la Tierra. Eso ocurre debido a que la Luna tarda en rotar sobre sí misma lo mismo que su movimiento de traslación alrededor de la Tierra. Este hemisferio estuvo oculto a la vista humana hasta que la sonda automática soviética Luna 3 lo fotografió por primera vez el día 7 de octubre de 1959. Como la Luna tarda el mismo Imagen 20tiempo en dar una vuelta sobre sí misma que en torno a la Tierra, presenta siempre la misma cara. Esto se debe a que la Tierra, por un efecto llamado gradiente gravitatorio, ha frenado completamente a la Luna. La mayoría de los satélites regulares presentan este fenómeno respecto a sus planetas. Según informaciones no confirmadas, en la cara oculta de la Luna se habrían encontrado ruinas de una antigua civilización extraterrestre. Por otro lado, el Premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, nos explica que entre las ventajas de la globalización se cuentan la disminución de una situación de aislamiento experimentada por numerosos países en vías de desarrollo; la posibilidad real de un intercambio entre éstos y otros países desarrollados en un mercado internacional. La globalización ha permitido crecer a numerosos países mucho más rápidamente que en otras épocas; ha brindado a un mayor número de personas el acceso a un grado de conocimientos que sólo hace un siglo no era alcanzable ni por los más ricos del planeta. A todo ello ha colaborado, sin duda, el acceso a las fuentes de información, entre ellas, la más poderosa, Internet. Los ejemplos en ese sentido son múltiples, desde las posibilidades de interconectar políticas activas para mejorar las condiciones de países sometidos a peligros reales, como las minas anti- personas, o aquellas campañas destinadas a condonar las deudas de países demasiado pobres. En la parte negativa, no cabe duda de que la globalización ha favorecido una mayor diferencia entre los países ricos y los que se encuentran en vías de desarrollo; el número de pobres ha aumentado de forma dramática a escala global, mientras que los ricos lo son cada vez más. En África, los proyectos de desarrollo han chocado contra políticas mal orientadas que han precipitado en la miseria a un número creciente de población, mientras que las elites dirigentes acumulan mayores índices de riqueza.
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La historia la escriben los vencedores“. Sin embargo, en pocas ocasiones se tiene una exacta idea de hasta qué niveles de profundidad esto puede llegar a ser verdad. Existe otra frase que también forma parte del refranero popular: “la realidad supera a la ficción“. Si estamos de acuerdo en que ambas aseveraciones generalmente son correctas, no cabe más remedio que comenzar a pensar que la historia es sólo lo que se habría deseado que hubiera ocurrido. O sea, algo alejado de lo que realmente sucedió. Muchas veces les resulta necesario a los vencedores interpretar de forma cambiada los hechos, silenciar espinosas cuestiones ocurridas o, incluso, generar de la nada la historia. No sé si habéis visto  la película “Una mente maravillosa“, protagonizada por Russell Crowe. La historia narra la vida del matemático John Nash, quien en 1994 obtuvo el Premio Nóbel de Economía por sus descubrimientos acerca de la denominada “Teoría de los Juegos“. En la película, el protagonista asevera que descubrió que Adam Smith —el padre de la economía —no tenía razón, cuando en el año 1776 en su obra “La riqueza de las naciones” esbozó su tesis principal y base fundamental de toda la teoría económica moderna. Según esta teoría el máximo nivel de bienestar social se genera cuando cada individuo persigue su bienestar individual, y nada más que ello. Pero es necesario remarcar que Nash descubre que una sociedad maximiza su nivel de bienestar cuando cada uno de sus individuos acciona en favor de su propio bienestar, pero sin perder de vista también el de los demás integrantes del grupo. Demuestra cómo un comportamiento puramente individualista puede producir en una sociedad una especie de “ley de la selva“, en la que todos los miembros terminan obteniendo menor bienestar del que podrían. Con estas premisas, Nash profundiza los descubrimientos de la Teoría de los Juegos, descubierta en la década del 30 por Von Neumann y Morgestern, generando la posibilidad de mercados con múltiples niveles de equilibrio según la actitud que tengan los diferentes jugadores, según haya o no una autoridad externa al juego, según sea el juego cooperativo o no cooperativo entre los diferentes jugadores. De esta manera, Nash ayuda a generar todo un aparato teórico que describe la realidad en forma más acertada que la teoría económica clásica de Adam Smith.
Walter Graziano nació en 1960 en la Argentina. Se graduó como economista en la Universidad de Buenos Aires. Hasta 1988 fue funcionario del Banco Central de su país y recibió becas de estudio del gobierno italiano y del Fondo Monetario Internacional para estudiar en Nápoles y Washington DC. Desde 1988 colaboró con medios gráficos y audiovisuales argentinos en forma simultánea a su profesión de consultor económico. En 1990 publicó Historia de dos hiperinflaciones y, en 2001, Las siete plagas de la Argentina, libro que preanunció la debacle económica y política de su país. Desde 2001 Graziano se encuentra abocado a los temas de esta obra, sus antecedentes históricos y cuestiones colaterales.  También escribió un interesante libro, titulado “Hitler gano la guerra“, en que me he basado para escribir este artículo.El libro se ocupa de la situación actual de la estructura de poder mundial que lidera Estados Unidos. Los ex presidentes Bush y su familia se convierten en el eje de la investigación de Graziano. Desde la importancia que Bush padre tuvo para la CIA, hasta el peso del oligopolio petrolero en las decisiones políticas, los Bush son personajes nefastamente recurrentes en esta historia. El sujeto central de este libro es la “elite angloamericana”, y se muestra como el establishment norteamericano proviene de las oligarquías inglesas que conquistaron esa tierra siglos atrás.
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En las facultades de Económicas de muchos países se sigue enseñando que Adam Smith (1723 – 1790), economista y filósofo escocés, no sólo es el padre de la economía, sino que además estaba en lo correcto con su hipótesis acerca del individualismo. De ello resulta que se contamina a la teoría económica con una visión ideológica, lo que instituye en ella todo lo contrario de lo que debería ser una ciencia. Muchos de los profesores que día a día enseñan economía a sus alumnos ni siquiera han sido informados de que, hace más de medio siglo, alguien descubrió que el individualismo, lejos de conducir al mejor bienestar de una sociedad, puede producir un grado menor de bienestar general e individual que el que se podría conseguir por otros métodos más cooperativos. Podría presuponerse que todos tendrían que frenar los desarrollos de las teorías que vienen sosteniendo para ponerse a repensar las bases fundamentales de la teoría económica. Ésta sería la lógica, sobre todo si se tiene en cuenta que, en lo relativo a la economía, las conclusiones de una teoría, y los consejos que a raíz de ella puedan dar los economistas, y las medidas que finalmente encaran los gobiernos y las empresas, de hecho alteran la riqueza, el trabajo y la vida diaria de millones y millones de personas. Los efectos sobre la humanidad pueden ser mayores que en otras ciencias. Cuando se hacen recomendaciones económicas, se está tocando directa o indirectamente el destino de millones de personas, lo que debería imponer la prudencia, no sólo en quienes elaboran las políticas económicas sino también en quienes opinan y aconsejan. Por lo tanto, el descubrimiento de Nash acerca de la falsedad de la teoría de Adam Smith debería haber puesto en estado de alerta y en emergencia a la comunidad de los economistas en el planeta entero. Ello, por supuesto, no ocurrió, en buena medida debido a que sólo un reducido núcleo de profesionales de la economía se enteró, a inicios de 1950, de la verdadera profundidad de los descubrimientos de Nash. Habría que preguntarse, por ejemplo, si la propia globalización hubiera sido posible, en su actual dimensión, en el caso de que los descubrimientos de Nash hubieran tenido la repercusión que merecían, si los medios de comunicación los hubieran difundido y si muchos de los economistas considerados más prestigiosos del mundo, muchas veces financiados por universidades norteamericanas que deben su existencia a grandes empresas del sector privado, no los hubieran dejado olvidados.
En forma prácticamente simultánea a los descubrimientos de Nash, dos economistas, Lipsey y Lancaster, descubrieron el denominado “Teorema del Segundo Mejor“. Lo que Lipsey y Lancaster descubrieron es que es posible que un país funcione mejor con una mayor cantidad de restricciones e interferencias estatales, que sin ellas. O sea que bien podría ser necesaria una muy intensa actividad estatal en la economía para que todo funcione mejor. Lo que se pensaba hasta ese momento era que lo mejor para un país era la menor cantidad de restricciones posibles al funcionamiento de plena libertad económica. Pues bien, Lipsey y Lancaster derrumbaron hace más de medio siglo ese preconcepto. Como consecuencia directa de ello, reaparecen en el centro de la escena temas como aranceles a la importación de bienes, subsidios a la exportación y a determinados sectores sociales, impuestos diferenciales, restricciones al movimiento de capitales, regulaciones financieras, etcétera. Al igual que lo ocurrido con la Teoría de los Juegos, el Teorema del Segundo Mejor apenas se explica a los economistas en universidades públicas y privadas.  Un caso típico es el de la ex Unión Soviética. Gorbachov en su momento decidió desregular, privatizar y abrir la economía eliminando rápidamente la mayor cantidad de barreras posibles a la libre competencia. No le fue bien. Lejos de progresar rápidamente, la economía rusa cayó en una de las peores crisis de su historia. Si se hubieran aplicado los postulados de Lipsey y Lancaster, se habría tenido más cautela y muy probablemente las cosas no habrían salido tan mal. Sin embargo, esto es lo que precisamente se ha venido haciendo cada vez con más intensidad, sobre todo desde la década de 1990, cuando, al ritmo de la globalización, se han encontrado recetas que se han enseñado como universales, como verdades reveladas, que todo país debe aplicar. Se impuso una ideología falsa con la que muchos gobiernos, en muchos casos sin saberlo, toman decisiones económicas. Mientras estas teorías de Nash, Lipsey y Lancaster no recibían atención,  en los medios de comunicación tenían una gran difusión las teorías desarrolladas en la Universidad de Chicago. Milton Friedman, también premio Nobel en Economía, comienza a desarrollar en la década de 1950 la denominada “Escuela Monetarista“. Friedman y sus seguidores llegan a la conclusión de que la actividad del Estado en la economía debe reducirse a una sola premisa básica: emitir dinero al mismo ritmo en que la economía está creciendo. La lógica intrínseca de este razonamiento es que el dinero sirve como lubricante de la economía real. Por lo tanto, si una economía en forma natural crece muy rápidamente, necesita que el Banco Central de dicho país genere más medios de pago que si está estancada. Toda otra política económica estatal es desaconsejada por Friedman.
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La Escuela Monetarista tuvo un enorme grado de difusión en todo el mundo, aun cuando los bancos centrales de los principales países desarrollados jamás aplicaron los consejos de Friedman, con la sola excepción de Margaret Thatcher, que, tras un breve período de aplicación de unos cuantos meses de las políticas monetaristas en Inglaterra, necesitó ganar una guerra de las Malvinas para recuperar la popularidad perdida por los desastrosos resultados, que habían elevado el desempleo en Inglaterra a niveles pocas veces vistos del 14%, sin siquiera acabar con la inflación. Fue el único y muy breve caso de aplicación de las recetas de esta escuela en países desarrollados. Cabe aclarar que hay generalmente dos clases de gente para las cuales las fórmulas de Friedman han resultado de una atracción poco menos que irresistible: teóricos en economía y grandes empresarios. Pero ambos, por motivos bien diferentes. Para muchos economistas teóricos, la atracción que producían las teorías de Friedman provenían de la sencillez de su recomendación: “Emita moneda al ritmo que usted crece“. Milton Friedman parecía proporcionar una ley de aplicación universal al campo económico. Pero no todos quienes fueron atraídos por las teorías de Friedman lo hacían por esos motivos: una buena parte del establishment veía en la generación y en la aplicación de este tipo de teorías la posibilidad de derrumbar un gran número de trabas y regulaciones estatales en muchos países, pudiendo así ensanchar su base de negocios a zonas del planeta que permanecían ajenas a su actividad. Esto explica el alto perfil que alcanzaron las teorías monetaristas, a pesar de estar fundadas en los incorrectos supuestos de Adam Smith antes mencionados, y su presencia constante en los medios de comunicación, muchas veces propiedad de ese mismo establishment. Desde 1960, la Escuela Monetarista y su hija directa, la Escuela de Expectativas Racionales, de Robert Lucas, han ocupado el centro de la escena en universidades, centros de estudio y medios de comunicación. La Escuela de Expectativas Racionales reduce aún más el papel para el Estado de lo que ya lo había hecho la Escuela Monetarista. Un país, según Lucas, no debe hacer nada más allá de cerrar su presupuesto sin déficit. Si el desempleo es de dos dígitos, no debe hacer nada. Si la gente literalmente se muere de hambre, no debe hacer nada. Un buen ministro, para esa escuela, debe dejar en “piloto automático” a la economía de un país, y sólo debe preocuparse de que el gasto público esté íntegramente financiado con recaudación de impuestos. ¿Les suena?
La hipótesis fundamental de Robert Lucas es que el ser humano posee perfecta racionalidad y toma sus decisiones económicas sobre la base de ella. Esta hipótesis psicológica fue duramente criticada, pero Lucas y sus seguidores se escudaron en el razonamiento de que no hacía falta que cada uno de los operadores económicos fuera perfectamente racional, sino que sólo era necesario que el promedio de los operadores económicos se comportara con perfecta racionalidad para que sus teorías fueran válidas. Para Lucas, todas las sociedades del mundo, en todo momento del tiempo, toman sus decisiones económicas con perfecta racionalidad. Las decisiones de consumo, ahorro, inversión se hacen, según Lucas, sabiendo perfectamente bien qué es lo que el gobierno está haciendo en materia económica. Por lo tanto, para Lucas y su gente, cualquier iniciativa estatal para cambiar el rumbo natural con el que una economía se mueve no sólo es inútil sino contraproducente. Es así que Lucas y su gente llegaron a la conclusión de que lo mejor que puede hacer todo gobierno del mundo en cualquier momento, en materia económica, es no realizar nada que no sea mantener el equilibrio fiscal. Es difícil entender cómo puede ser que estas ideas hayan acaparado la atención de economistas y de los medios de comunicación de la manera que lo hicieron. Cualquier economista que no perteneciera a esta corriente y que abjurara de ella era visto poco menos que como un dinosaurio. Nadie se preguntaba cómo puede ser que la teoría económica de todo el planeta estuviera en manos de un ingeniero, como Lucas,  puesto a esbozar teorías psicológicas. Sin el sello de Chicago, las teorías de Lucas probablemente hubieran causado hilaridad y hubieran mandado al ingeniero a construir puentes o edificios, en vez de intentar explicar cómo funciona la economía mundial y la psiquis promedio de toda sociedad. Para Lucas, entonces, si los gobiernos no se meten con la economía, ésta logra muy fácilmente el pleno empleo. Todo es cuestión de que los gobernantes levanten todo tipo de restricciones a la competencia perfecta y cuiden que no haya déficit fiscal. Nada más que eso, y en forma mágica, se llega al pleno empleo. Lucas nos quiere hacer creer que la tasa de crecimiento demográfico en cualquier país iguala, en poco tiempo, la tasa de generación de empleo. Que es lo mismo que decir que la gente opta por reproducirse al mismo ritmo en que se ponen avisos clasificados en búsqueda de obreros y empleados en los diarios. Sin embargo, habría una forma de pensar que Lucas podía tener algo de razón. Ello se da si pensamos la existencia humana con un criterio malthusiano.
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Thomas Robert Malthus, ensayista inglés del siglo XIX, pensaba que mientras las poblaciones humanas se multiplican en forma geométrica, mientras que los medios de subsistencia, como los alimentos, lo hacen sólo aritméticamente. Por lo tanto, la sobrepoblación era, para Malthus, el peor peligro que acechaba al planeta. De esta manera, las guerras, las hambrunas o las epidemias eran “sanos” métodos de corregir el fantasma de la sobrepoblación. El tiempo no dio la razón a Malthus, ya que la población mundial ha crecido increíblemente en los últimos dos siglos. A pesar de ello, el establishment norteamericano es un ferviente creyente de las ideas malthusianas. Baste con señalar que el obsequio que el presidente George Bush le hizo al ex presidente argentino Kirchner en su visita a Washington DC no fue otro que la principal obra de Malthus, llamada Un ensayo sobre el principio de la población, del año 1798. El corolario de la teoría de Lucas es entonces que en forma universal la tasa de crecimiento demográfico iguala la tasa de generación de empleo. Si se posee una filosofía malthusiana, es por supuesto mucho más fácil creer en la Escuela de las Expectativas Racionales. Pero, ¿por qué el establishment, norteamericana, es creyente de Malthus, aun cuando la realidad demostró que no estaba en lo correcto? Porque estiman que es sólo una cuestión de tiempo, hasta que Malthus esté en lo correcto. Como la energía del planeta está basada en recursos no renovables, lo que buena parte del establishment anglonorteamericano cree es que, a medida que el petróleo se agote, Malthus irá teniendo razón. Si no hay energía disponible para transportar los alimentos o para producirlos, una buena parte de la población podría estar destinada a desaparecer. Todo sería cuestión de determinar quienes, y para ello, la élite de negocios norteamericana usa la teoría de otro inglés famoso: Charles Darwin. Darwin fue el creador de la Teoría de la Selección Natural. Esta teoría predica que las especies más aptas, que mejor se amoldan al medio, sobreviven y se reproducen, y las menos aptas perecen y se extinguen. Aplicar una combinación de las principales tesis de Malthus y Darwin a las sociedades implica adoptar una posición racista, en forma sistemática. Pensar en reemplazar la tecnología del petróleo por otra, desde el punto de vista económico, presenta más de un riesgo, ya que un eventual reemplazante barato del petróleo podría poner en un riesgo elevado la salud financiera de las enormes empresas petrolíferas y, por lo tanto, de los mercados financieros en su conjunto. Por otro lado, un reemplazante del petróleo barato y abundante podría sacar de la pobreza a millones de personas.
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hermes y la globalizacion

El dogma no es divino en tanto que no es verdaderamente humano, es decir, que reúna la máselevada razón de la humanidad; así el maestro, a quien llamamos el hombre-Dios; se llamaba a símismo el hijo del hombre.

La desvelación es la expresión de la creencia admitida y formulada por la razón universal en el verbohumano.Por esto se dice que en el hombre-Dios la divinidad es humana y la humanidad divina.

Nosotros decimos todo esto filosóficamente y no teológicamente, y esto no toca en nada a laenseñanza de la Iglesia, que condena y debe condenar siempre a la magia.Paracelso y Agrippa no han elevado altar contra altar y se han sometido a la religión dominante ensu época. A los elegidos de la ciencia las cosas de la ciencia; a los fieles las cosas de la fe

El emperador Juliano, en su himno al Rey Sol, da una teoría del ternario, que es casi idéntica a ladel iluminado Swedenborg.

El sol del mundo divino es la luz infinita, espiritual e increada; esta luz se verbaliza, puede hablarseasí en el mundo filosófico, y se hace el foco de las almas y de la verdad, pues se incorpora y se convierte en luz visible en el sol, tercer mundo, sol central de nuestros soles y cuyas estrellas fijasson chispas siempre vivas.

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El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos por lo que la crisis económica será global y vinculante. Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:
Sustitución de la doctrina económica de Equilibrio presupuestario de los Estados por la del Déficit endémico, práctica que por mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos públicos y privados contribuyendo a la desaparición de la cultura del ahorro, endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior aunado con la instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados,favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes.
Política suicida de las principales entidades bancarias mundiales, en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo: Inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y en aras de optimizar su cuenta de resultados, actuarán obviando las más elementales normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brockers especulativos y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia.
Unido a la falta de supervisión por parte de las autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias, originará la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras.
Obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos. Para ello, no han dudado en endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción, (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores), lo que ha provocado un severo impacto en los sectores del calzado y marroquinería, textil, equipamiento deportivo, electrodomésticos de baja y media gama e industria auxiliar del automóvil de los países desarrollados, la consiguiente inanición laboral y el retorno  a tasas de paro desconocidas desde la II Guerra Mundial.
Brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio que coadyuvado por la intervención de los brockers especulativos, ha conllevado una espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción). Como consecuencia de lo anterior, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones y aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa, dibujándose un escenario a cinco años en el que se regresaría al proteccionismo económico, con la consiguiente contracción del comercio mundial y subsiguiente finiquito a la globalización económica.
¿Hacia la crisis alimentaria mundial?: La carestía de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, arroz, sorgo y mijo) y el incremento bestial de dichos productos en los mercados mundiales que tuvo su punta de iceberg en el 2.007, irá presumiblemente “in crescendo” a lo largo de la próxima década hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.021Para llegar a dicha crisis, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse con toda su crudeza al final del decenio) han contribuido los siguientes elementos:
Desarrollo económico suicida de los países del Tercer Mundo con crecimientos desmesurados de macrourbes y megacomplejos turísticos y la consiguiente reducción de superficie dedicada al cultivo agrícola aunado con el Cambio de patrones de consumo de los países emergentes (debido al aumento espectacular de la clases medias y su poder adquisitivo), la debilidad del dólar y el hundimiento de los precios del crudo con el consiguiente desvío de inversiones especulativas a mercados de materias primas.
A ello se unirá el incremento del uso por los países del primer mundo de tecnologías depredadoras (biocombustiblesque bajo la etiqueta BIO de países respetuosos con el Medio Ambiente no dudarán en fagocitar ingentes cantidades de maíz destinadas en un principio a la alimentación para la producción de biodiesel , aunado con inusuales sequías e inundaciones en los principales graneros mundiales.
Recordar que el repunte en los precios de los productos agrícolas en el 2012 se debió a factores coyunturales, como las malas condiciones climáticas (sequías, falta de humedad y bajas temperaturas) que se registraron en las principales zonas productoras del mundo en el 2012 . Así, según prensa.com, la ola de calor y la persistente sequía en estados graneros de EEUU, tuvo un efecto inmediato en el alza del precio de los cereales (la soja alcanzó en la Bolsa de Futuros de Chicago (CBOT) un nuevo récord y el maíz se situó en el precio más alto en cuatro años con subidas del 30%).
Con respecto al 2013, según managementsociety.net, importantes estados-granero de EEUU habrían sufrido fuertes lluvias y nevadas que han originado el retraso en la siembra de los cultivos y que está ya ejerciendo presiones al alza en los precios. Así, el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA), anunció que a fecha de 28 de abril, el maíz sembrado en EEUU alcanzaba tan solo el 5% del total esperado y respecto al trigo de primavera la extensión sembrada sería de tan sólo un 12%, lo que además de retrasar las fechas de cosecha podría afectar seriamente a los rendimientos agrícolas.
Teniendo en cuenta que EEUU maneja los inventarios de maíz más bajos desde el año agrícola 1995/96, que se trata del principal exportador mundial de trigo, maíz y soja (porcentajes del 22% , 32% y 37% respectivamente) y que es previsible el regreso de la especulación de la mano de los fondos de inversión agrícolas , no sería descartable que los precios de las commodities agrícolas (trigo, maíz y soja), se disparen hasta niveles estratosféricos en el segundo semestre del 2013, con los consiguientes efectos colaterales en incontables países.
Por otra parte, el hundimiento del precio del crudo durante el Bienio 2.008-2.010 (a pesar de los sucesivos recortes de producción por parte de la OPEP) debido a la severa contracción de la demanda mundial y a la huida de los brockers especulativos, ha imposibilitado a los países productores conseguir precios competitivos (rondando los 90 $) que permitirían la necesaria inversión en infraestructuras energéticas y búsqueda de nuevas explotaciones, por lo que no sería descartable un posible Estrangulamiento de la producción mundial del crudo en el horizonte del 2.018.
Ello originará presumiblemente una psicosis de desabastecimiento y el incremento espectacular del precio del crudo ( rondando los 150 $) que tendrá su reflejo en un salvaje encarecimiento de los fletes de transporte y de los fertilizantes agrícolas, lo que aunado con la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento terminará por producir el desabastecimiento de los mercados mundiales, el incremento de los precios hasta niveles estratosféricos y la consecuente crisis alimentaria mundial.
La hambruna afectará especialmente a las Antillas, México, América Central, Colombia, Venezuela, Paraguay, Egipto, India, China, Bangladesh, Corea del Norte y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la inanición de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.
GERMÁN GORRAIZ LOPEZ

el planteamiento del UNICO Orden Mundial

Comprendiendo el gran iniciador del cristianismo que la luz astral estaba recargada de reflejosimpuros de la maldad romana, quiso separar a sus discípulos de la esfera ambiente de los reflejos yllamar toda su atención hacia la luz interna, a fin de que por medio de una fe común, pudierancomunicarla por nuevos cordones magnéticos, que él denominógracia,y vencer de ese modo lasdesbordadas corrientes del magnetismo universal, al que dio los nombres de diablo y de Satanás para manifestar la putrefacción.
Oponer una corriente a otra corriente, es renovar el poder de la vida fluídica. Así, los reveladores nohan hecho más que adivinar por la exactitud de sus cálculos la hora propicia para las reaccionesmorales.

Como ya hemos explicado anteriormente en este blog, quien está detrás de todo el planteamiento del Nuevo Orden Mundial, en su máxima cúpula se encuentra el Vaticano y la Orden de los Jesuitas.

Muchas son las ramificaciones que tiene este plan oculto a la vista de la opinión Pública, en principio sin conexión aparente entre ellas, grupos de banca, políticos (CFR), religiosos, sociales.

Ya comenté las vinculaciones entre los planes del Nuevo Orden Mundial, los Illuminati, la sociedad O.T.O, el Rojismo y los Caballeros de Malta (Caballeros de Colón influyendo en la banca) Aquí.

También los vínculos de la secta Moon, la lógia Masónica de la familia Busch (Skull & Bones), con las ordenes negras de los Jesuitas del Vaticano y como se está ejecutando una nueva cruzada contra el mundo “no Católico Apostólico y Romano“. Por que de eso va todo esto, el poder de Roma y el Papa sobre todas las demás creencias, con el único propósito del control sobre la consciencia de la humanidad. Esa consciencia que es la única que te puede enseñar el autentico camino para encontrar nuestra propia conexión con la creación y conectar con la espiritualidad.
Conexión Secta Moon, Skull & Bones y Vaticano: Aquí.

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Enrique de Diego-la generación de conflictos sociales


Una de las formas de dominio establecida por la oligarquía en proceso de concentración de poder y de la casta parasitaria –política, económica y mediática- es la generación de conflictos sociales, que luego administra a su conveniencia.
El conflicto más claro generado por esa trama de intereses esclavista es la inmigración. Relacionada con la burbuja inmobiliaria, para conseguir mano de obra barata, y aún más con genéricos e irresponsables efectos llamada, mediante la promesa de servicios “gratuitos” de educación y sanidad, y la introducción en la cultura de la subvención, la población española se ha incrementado artificialmente y lo ha hecho de forma que pone en riesgo la cohesión social mediante la ausencia de un mínimo de valores comunes y, con frecuencia, en abierta contraposición, como propugna esa especie suicida y estúpida del multiculturalismo. De esa manera, se han producido, por una parte, procesos parasitarios de enriquecimiento de poblaciones dependientes de las ayudas estatales, que no pueden sostenerse, y , por otro, una peligrosa islamización, demográficamente expansiva, que utiliza a su favor las contradicciones del sistema y complejos de culpa impuestos con machacona insistencia por los medios de comunicación.
La oligarquía y los políticos a su servicio se blindan a los efectos perniciosos de este auténtico desmadre mediante urbanizaciones privadas, coches oficiales, escoltas y el monopolio de la violencia estatal puesto a su servicio, de forma que no les afecta el conflicto, en términos de inseguridad, que ellos mismos han creado.
La inmigración ha de estar relacionada con el trabajo y nunca ha de ser subvencionada. Ningún extranjero ha de recibir subvención. Son los políticos los que han generado el caldo de cultivo propicio al seguimiento de la xenofobia. Más aún, los que han promovido un medio ambiente en el que crece la xenofobia contra los españoles y lo hace financiado con sus impuestos. Eso es muy claro en los grupos islámicos que tienden cada vez más al integrismo y que son financiados por los contribuyentes (según el Ministerio de Trabajo, la mitad de los varones marroquíes llevan años sin cotizar pero reciben ayudas sociales).
De esta lamentable y peligrosa situación son responsables tanto el PSOE como el PP, y en muchos aspectos más el PP. La inmigración es beneficiosa relacionada con el trabajo. Es conflictiva cuando se subvenciona y cuando lastra los servicios públicos como grupo parasitario, conduciendo a la situación de gueto.
Enrique de Diego

Alain Soral.- ¿Qué es el mundialismo? ¿Qué es lo políticamente correcto

El hechizo por corrientes es una cosa muy común, como ya lo hemos hecho advertir; se siente unoimpulsado por la muchedumbre en lo moral como en lo físico. Pero lo que vamos a hacer constar más particularmente en este capítulo es el poder casi absoluto de la voluntad humana sobre ladeterminación de sus actos y la influencia de toda demostración exterior de una voluntad sobre lascosas hasta externas. ——–
/explotan-2-bombas-en-la-maraton-de-boston/

Alain Soral.- ¿Qué es el mundialismo? ¿Qué es lo políticamente correcto? Empecemos por el mundialismo.
El mundialismo no es la mundialización. La mundialización es un proceso ineludible de intercambios materiales debido al progreso técnico. No podemos oponernos a eso y tampoco es deseable hacerlo. El rechazo del la mundialización no es el deseo de una vuelta atrás civilizacional, el rechazo al progreso. Lo que está en tela de juicio es el mundialismo.
El mundialismo es un proyecto ideológico, una suerte de religión laica que trabaja para imponer un gobierno mundial y para la disolución de todas las naciones del planeta en una única humanidad. Todo ello bajo el pretexto de la paz universal, ya que la diversidad de naciones y pueblos es considerada como la causa de las guerras que ensangrientan el planeta desde el alba de la humanidad.
Este proceso ha estado lógicamente muy presente después de la 1ª Guerra Mundial, a través de la Sociedad de Naciones. Conoció un retroceso con la subida de los peligros que llevaron a la 2ª Guerra Mundial. Volvió con fuerza sobre los escombros de la Sociedad de Naciones después de 1945, con la ONU y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Declaración que no hay que confundir con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que concebía esos derechos en el marco concreto de una nación enraizada en un historia y una cultura: la nación francesa, en nombre de un modelo de civilizacional: el universalismo francés. Una civilización con un destino planetario, alternativo a la vez al islam de la umma y al liberalismo anglosajón.
Tenemos, pues, en oposición a las naciones y los pueblos considerados intrínsecamente belicosos, dos sistemas ideológicos surgidos de la 2ª Guerra Mundial: el socialismo ruso, hoy fenecido, y el capitalismo norteamericano, el gran vencedor, hasta ahora, de la Guerra Fría.
El mundialismo actual es hoy doble. Es a la vez un proyecto ideológico desviado de las Luces: un proyecto en que la paz universal, la humanidad reconciliada por la razón de Kant, que supuestamente iba a superar el oscurantismo de la escolástica que había desembocado en las guerras de religión en Europa, finalmente ha producido el obscurantismo de los Derechos Humanos.
Oscurantismo de los Derechos Humanos: o sea la prohibición, bajo acusación de blasfemia y de herejía, de utilizar a partir de ahora la Razón para criticar las fechorías concretas de este proceso totalitario sobre la humanidad concreta. Un mundialismo que es también, al mismo tiempo, la pendiente ineludible de la sociedad mercantil: ésta ha pasado de la libre empresa del empresario libre al capitalismo financiero orwelliano, en donde cada hombre es reducido al papel de asalariado y consumidor esclavo por lo que se denomina en el marxismo la “ley de concentración del capital impuesto por la baja tendencial de la tasa de provecho”.
Tenemos aquí la convergencia de dos procesos unificadores: uno ideológico, pensado: los Derechos Humanos universales, y el otro, económico, impuesto: la mercantilización integral bajo la religión del provecho. Dos procesos que se fundamentan hoy en un mismo proyecto, el del gobierno mundial bajo la égida del capitalismo anglosajón, en nombre de los abstractos Derechos Humanos.
Resumiendo: los derechos Humanos son hoy el catecismo de la disolución de los pueblos y las naciones con raíces, al servicio de la abstracción generalizada del capitalismo financiero mundializado, con vista a su dominación mundial e integral. O sea: dominación sobre nuestras carteras y nuestras almas.
Lo políticamente incorrecto
¿Qué es lo políticamente correcto? Lo políticamente correcto, es todo lo que acepta someterse, consciente o inconscientemente, al catecismo de los Derechos Humanos. Lo políticamente correcto es todo lo que resiste y se opone al catecismo de los Derechos Humanos. El “derecho-humanismo” no tiene nada que ver con los derechos reales de los hombres reales, ligados a su cultura local, a su nación, a su historia. El “derecho-humanismo” es el brazo armado ideológico del mundialismo, la palabrería que acompaña todo control, toda represión, todo aplastamiento de cualquier movimiento de resistencia al mundialismo económico e ideológico, ya sea militar, político o cultural. Es en nombre de los Derechos Humanos, que lleva aparejado, claro está, el derecho de “ingerencia humanitaria”, que se ha bombardeado a la pequeña nación serbia, por haber resistido en nombre de su cultura y de su historia, al rodillo compresor mundialista bajo mando norteamericano. Es en nombre de la ideología totaliatria y belicosa de los Derechos Humanos que se pisotea los derechos reales de los hombres reales. Ya se trate de serbios o de libios, iraquíes o sirios…
Pero también es en nombre de los Derechos Humanos que se destruyen, en el interior de las naciones y los pueblos, las solidaridades sociales tradicionales contra el capitalismo mundialista, al sustituir los logros sociales, en primer lugar los de los trabajadores y de las clases medias, por los derechos comunitarios de las minorías supuestamente oprimidas (en realidad minorías actuantes): derechos de los homosexuales, derechos de las mujeres, derechos de los jóvenes, derechos de los negros…, que son otros tantos segmentos de mercado al servicio del mundialismo ideológico y mercantil.
Toda resistencia a esta sumisión es considerada un crimen contra la Humanidad. Los serbios son los enemigos de la Humanidad, cuando en realidad tratan de preservar su modo de vida y su independencia. Si nos negamos a considerar a los homosexuales como una categoría social (los homosexuales no se limitan a un lobby gay autoproclamado y la sodomía no es más que una actividad de ocio privado), somos unos criminales. Y así sucesivamente… En resumen: todo rechazo a someterse a la estafa de estos supuestos Derechos Humanos, que consisten en realidad en someter a los hombres a la dominación mundialista mercantil, ¡es considerada por ese mismo poder otros tantos crímenes contra la Humanidad!
Estas sentencias de “crimen contra la Humanidad” permite en la práctica expulsar a quien es acusado de ello de la propia humanidad, rebajado al nivel de infrahombre sin derecho a gozar de esos famosos Derechos Humanos: pueblos alemán y japonés después de la 2ª Guerra Mundial, serbios, sirios, mañana tal vez iraníes, militantes y simpatizantes de partidos identitarios en Europa hoy… A los que se resisten a someterse, a los que quieren seguir su propio camino, se los expulsa de la humanidad, se los envilece y se los machaca…Todo ello en nombre de los más altos valores que en el mundo son: la Democracia, los Derechos Humanos, la Paz, la Concordia…
Aceptar la corrección política equivale aceptar la impotencia política y someterse a la dictadura de los Derechos Humanos y al chantaje del crimen contra la Humanidad y encontrarse en definitiva desnudo y desarmado frente a la ideología mundialista. El eslogan que resume mejor todo esto y que nos repiten sin cesar es el famoso “¡Nunca más eso!”, que no significa otra cosa que: “¡El mundialismo o Auschwitz!”, y para los recalcitrantes la no menos famosa reductio ad Hitlerum.
Para resumir: lo políticamente incorrecto no es para nada un inútil juego de provocaciones. Es en realidad, aunque no siempre se comprenda, la doctrina de resistencia al mundialismo. Es una doctrina de insumisión sin la cual la crítica limitada al mundialismo es insuficiente y hasta incoherente, como es incoherente lo políticamente incorrecto que no hace la critica de a la doctrina liberal.
Luego, no solamente el pensamiento políticamente incorrecto no debe ser abandonado, sino reforzado. La izquierda, que dominaba antaño la escena con el marxismo, ha abandonado todo pensamiento, y se ha entregado al oscurantismo de los Derechos Humanos. En este tiempo presente en que ya nadie piensa ni en la izquierda ni en la derecha (ya que la derecha se conforma con hacer negocios), los nacionales, los identitarios, los patriotas, somos los únicos verdaderos y eficientes críticos del Sistema, y debemos ocupar el sitio desertado de las ideas y convertirnos en este desierto en los amos del pensamiento del mañana y encarnar el genio de las patrias europeas que no han de morir.
 

oraculo- critica a la razon pura

Comenzamos hablando de la actualidad. La muerte de Margaret Thatcher, Sampedro, Sara Montiel… A lo largo del programa hablaremos del supuesto “liberalismo español”, la crisis y la reducción de la expectativa de vida; el control poblacional, ¿Es una entelequia o realidad?
Eso sí, estuvimos más de 3 horas compartiendo información entre amigos, que buena y nutritiva es la cerveza. Uno de los mejores inventos de la humanidad.

 

Eso que se llama, en nosotros, imaginación, no es más que la propiedad inherente a nuestra alma, deasimilarse las imágenes y los reflejos contenidos en la luz viviente, que es el gran agente magnético.Esas imágenes y esos reflejos son revelaciones cuando la ciencia interviene para revelamos elcuerpo o la luz. El hombre de genio difiere del soñador y del loco en esto únicamente; en que suscreaciones son análogas a la verdad, mientras que los de los soñadores y de los locos, son reflejos perdidos e imágenes descarriadas.Así, para el sabio imaginar, es ver, como para el mago hablar es crear.Se pueden ver realmente y de verdad los demonios, las almas etc. por medio de la imaginación, pero la imaginación del adepto es diáfana, en tanto que la del vulgo es opaca; la luz de la verdadatraviesa a la una como a un mirador espléndido y se refracta en el otro como una masa viscosallena de escorias y de cuerpos extraños.Lo que más contribuye a los errores del vulgo y a las extravagancias de la insanidad, son los reflejosde las imaginaciones depravadas las unas en las otras.Pero el vidente sabe que las cosas imaginadas por él son verdaderas y la experiencia confirmasiempre sus visiones.Ya diremos en el Ritual por qué medios se adquiere esta lucidez.

Max y Stacy hablan de cómo la insinuación y el papel causaron un robo virtual del oro papel en EE.UU. y una estampida del oro físico en la India. Dicen que los 5 chicos sabios de Angela Merkel planean rescatar a ciertos propietarios de casas en España. Luego, Ed Harrison de CreditWritedowns.com habla del decomiso y la opinión de Alemania en Europa.

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Por Enrique de Diego.- La apabullante frivolidad con que se desarrolló la transición, la falta de escrúpulos morales y la ausencia completa de convicciones, incluido lo referido a la unidad de España -supuesto principio legitimador de la monarquía- resultan ininteligibles si no se tiene en cuenta que el monarquismo no es una ideología sino una de las formas extremas de oportunismo y especialmente en la instaurada monarquía juancarlista, puesto que en puridad, y en términos de herencia, Juan Carlos es, históricamente, un usurpador.
Había que hacer lo que fuera para sostener la monarquía, el puesto de ‘trabajo’ de Juan Carlos y la bonanza económica de su familia. Esa falta de principios o esa capacidad camaleónica de variarlos, siempre que la monarquía quede a salvo, es muy perceptible en el caso del monárquico oficial por excelencia, Luis María Anson. Las tesis sostenidas en su juventud para defender la monarquía son diametralmente opuestas a las de su senectud.
La opinión pública española está siempre bien dispuesta a perdonar los pecados de juventud, quizás porque en España han sido demasiado abundantes, y porque casi nadie presenta una biografía lineal o coherente, sino que lo habitual han sido la impostura, los bandazos y el cambio de chaqueta. Aquí, sin embargo, nos encontramos con ‘virtudes’ de juventud. Nada hay que perdonar, pero sí resulta ilustrativa la evolución para mostrar que el monarquismo es, intelectualmente, una cáscara vacía, y de ahí ha devenido todo el cúmulo de males y desastres que el instaurado juancarlismo ha provocado a la sociedad española, imponiéndole un modelo político simplemente demencial. Es decir, propio de dementes.
El joven Anson (entonces Ansón, más hispanizado) publica a mediados de la veintena de su vida una serie de libros -La monarquía, hoy, La hora de la monarquía, Maurras, razón y fe- con los que trata de reivindicar el pensamiento contrarrevolucionario y la monarquía tradicional, confrontando, de manera directa, la monarquía con la democracia. Anson se proclama tan monárquico como “radicalmente antidemócrata”: “Yo quiero afirmar que si se entiende por democracia el gobierno del pueblo por el propio pueblo, la lucha de partidos, el ateísmo en el Estado y el sufragio universal, soy radicalmente antidemócrata, de modo que abomina “del mortífero sistema de partidos”, que “surge inevitablemente de la República democrática”.
Las solapas de sus libros, con énfasis barroco, sitúan al precoz reaccionario como “príncipe de los jóvenes periodistas españoles”, como “el mejor ensayista político de la nueva generación”, como “un escritor profundamente católico que, en plena juventud, ha alcanzado ya una madurez llena de conocimientos, de un gran sentido común y de una serena y equilibrada ponderación”. El representante de la juventud sana (término tan ansoniano): “escritor que representa al sector más sano e importante de las nuevas generaciones españolas”. En Maurras, razón y fe se hace referencia a una crítica en una revista francesa en la que se comparaba con “los más ilustres contrarrevolucionarias franceses”. No es para tanto. No estamos ante un pensador original, sino ante un recopilador del reaccionarismo. No es un Joseph de Maistre o un De Bonald, sino un estricto meritorio. Nada que objetar. Anson es demasiado joven y, si se quiere, demasiado monárquico y no sé si demasiado católico, aunque eso no se es nunca, aunque muestra ya una tendencia a las picardías. Desde luego es demasiado dogmático, hasta llegar a considerar ‘heterodoxo’ a Jacques Maritain.
Admira sin fisuras a Charles Maurras, cuyo colaboracionismo con Petain justifica, y se siente fascinado por las tendencias violentas de los camelots du roi, el grupo juvenil monárquico de Acción Francesa. Va de suyo que se mueve en la estela de Acción Española y que sus referencias sean Donoso Cortés, Ramiro de Maeztu, José María Pemán, Víctor Pradera, el conde de Rodezno…. Y considere su maestro a Eugenio Vegas Latapié, a quien dedica La hora de la monarquía. Por supuesto, muestra especial respeto y predilección por Gonzalo Fernández de la Mora, al que cita con frecuencia y siempre con elogio: “uno de los escritores más sólidos y brillantes con que cuenta el actual pensamiento tradicional español” o “solidez en la erudición increíble”.
El juicio me parece certero y justo. Sin duda, Gonzalo Fernández de la Mora es uno de los pensadores más interesantes, con mayor bagaje intelectual y más riguroso de la segunda mitad del siglo veinte español. Lo que es no es justo, ni elegante es el alanceamiento posmortem perpetrado por Anson contra su antigua referencia y su mentor.
El 19 de marzo de 2010, en un artículo en El Cultural de El Mundo, Luis Maria Anson se descolgó con la afirmación extemporánea de que el Premio Mariano de Cavia ganado por Gonzalo Fernández de la Mora, en 1959, había causado “cierto escándalo en los medios literarios”, y le caracterizaba como “hombre de ambición incontenida”, que “cerdeó durante un par de años, y traicionó finalmente a Don Juan”.
La revista de pensamiento Razón Española, fundada por Gonzalo Fernández de la Mora en 1983 y continuadora de su legado, respondió en su número 162, julio-agosto 2010, haciendo públicas algunas de las cartas del zascandil Anson al autor de El crepúsculo de las ideologías. “Quiero en primer lugar felicitarte por tu merecidísimo Mariano de Cavia”, le dice Anson el 15 de marzo de 1960. “Mi felicitación es doblemente sincera puesto que me conviene mucho que pases de candidato a posible jurado, ya que esto me favorecerá si es que me presento en sucesivas convocatorias de los premios Cavia de ABC”.
En años anteriores, Anson había llevado a la sumisión su aprecio personal y político por Fernández de la Mora: “Estoy encantado de saber que cuando te elegí como jefe y maestro no me equivocaba. Ni intelectual ni políticamente me has defraudado nunca” (septiembre de 1957). “Me parece magnífica la idea de estar más en contacto contigo pues ya sabes que políticamente me considero a tus órdenes y eres la única persona que ha oído decir esto de mí, aparte del Rey” (octubre de 1958). Estoy lejos de execrar el pensamiento reaccionario. Entraña reflexiones interesantes sobre los límites del poder, críticas a tener en cuenta respecto a la democracia y al racionalismo, interesantes reivindicaciones del derecho natural y la moral objetiva. Más, al joven Anson le suceden dos cosas que le hacen pasar de continuo de lo sublime a lo ridículo: exagera y pone el catolicismo al servicio de la monarquía. En algunas reflexiones llega a ser chusco, guiado por sus obsesiones, como cuando asevera sin rubor que “para algunos el totalitarismo es lo contrario al liberalismo. Y, sin embargo, tienen una misma e idéntica esencia”. Pero, bueno, una de sus citas más frecuentes es el libro El liberalismo es pecado, de Sardá.
Así llega a auténticos exabruptos de diletante como el que señala que “dentro de ese concepto de liberalismo (negación del orden divino) tan liberal es el Dictador ruso como la Asamblea francesa. El error está en el poder humano sin límites, en no aceptar, en negar la ley cristiana, revelada como fundamento de la sociedad”. No es cuestión de polemizar, baste señalar que el liberalismo es doctrina que se basa precisamente en límites y contrapoderes. Anson es furibundamente antiliberal porque es radicalmente antidemócrata. Para el apasionado reaccionario, “el sufragio, los partidos sin límite, el parlamentarismo absoluto, eso ya no quedan hombres inteligentes que lo defiendan”, porque “los delirios liberales conducen primero a la mediocridad, luego a la corrupción, finalmente a la anarquía y al caos”.
De hecho, la doctrina liberal “no es nada que se pueda tomar en serio. Es, cuando mucho, el oportunismo político, la incapacidad y la incompetencia y, eso sí, indefectiblemente, la pedantería y la suficiencia”. De ahí que “el monárquico liberal es un completo absurdo, aunque eso sí, un absurdo bastante frecuente. A la larga tal vez sea más dañino para el país y para la propia Institución que el mismo republicano”. ¡Que ya es decir! “La democracia inorgánica, el sufragio universal, los partidos políticos y el parlamentarismo, este es el atractivo y nefasto ropaje exterior que emboba a los ingenuos, a los débiles mentales o a los que no han estudiado suficientemente”. Es probable que en la obsesión antiliberal el joven Anson sólo haya sido superado por el joven Sabino Arana, para quien debía buscarse a los liberales en los lupanares. Escribe el reaccionario Anson: “Porque si el liberalismo católico, en sí mismo, no es tan condenable como el socialismo, resulta, sin embargo, mil veces más peligroso. Los enemigos son siempre preferibles a los traidores”.
Incluso, en su patológica paranoia o en su falta de conocimientos, pero con petulante arrogancia llega a tildar al liberalismo de “padre del socialismo”. La aversión juvenil ansoniana se extiende a cualquier referencia a la libertad. “En cuanto a la libertad de enseñanza, nada existe más peligroso para el Catolicismo que este principio, hijo bastardo de la Revolución laica”. Por ello, “donde no quede más remedio, es evidente que habrá que aceptar la libertad de enseñanza, pero éste no es el ideal de la Iglesia”. Porque lo ortodoxo es que “el error no tiene ningún derecho” y “sólo puede haber libertad para la Verdad”. Se trata de una negación directa de la libertad de expresión, que desarrolla aún más en el capítulo La prensa y la opinión pública de su libro La hora de la monarquía, en donde establece que la libertad de prensa “ha de tener forzosamente unos límites”, de modo que “quienes han propugnado una libertad absoluta de Prensa, han fracasado” (en sus pecados de senectud se opondría al cierre del diario proetarra Egin).
Tampoco admite que se haga el más mínimo elogio a un autor no católico, por sus virtudes literarias, ni mucho menos a un liberal. El que lee en un periódico católico que tal o cual poeta es admirable aunque liberal, va y coge y compra a aquel poeta aunque liberal y lo traga y lo devora aunque liberal. ¿Por qué hemos de hacer a la Revolución el servicio de pregonar sus glorias infaustas? Esta posición es inadmisible, ni a título de imparcialidad cuando se ofende a la verdad”. Es notorio que el senecto Anson ha abjurado de todas sus ideas juveniles. Incluso el concepto de abjuración se queda corto y resulta difícil encontrar un término que refleje este disparatado movimiento pendular. De lo que no ha abjurado ha sido de su fe monárquica, aunque sí, por completo, de su justificación. Escribe el joven Anson que “la Monarquía liberal es la táctica que emplean los republicanos para llegar más fácilmente a la República”.
El monárquico Anson propugna “la Monarquía pura, a la que hoy se llama representativa para diferenciarla de sus varias adulteraciones históricas: la Monarquía absoluta, la Monarquía liberal, la Monarquía electiva”. Quiere avisar con su trompetín reaccionario del peligro de lo que, andando el tiempo, propugnaría, al comienzo de la transición como “la monarquía de todos”. “En España –escribió en su juventud- la alianza de la Monarquía con el liberalismo o el izquierdismo significaría, en un plazo más o menos corto, indefectiblemente, la anulación y eliminación de la Monarquía. Por eso sobra la miopía política de algunos monárquicos que propugnan la colaboración con los grupos liberales o izquierdistas”. Según el joven Anson, “el derecho de sucesión no se funda solamente en que el heredero se ha educado desde la niñez en su profesión, convirtiéndose así en un ‘profesional’. Ni se basa tampoco en la permanencia de la Jefatura suprema del Estado. La justificación más profunda de la función monárquica consiste en que, en virtud de la herencia, el Monarca no ha de agradecer su puesto a éste o al otro grupo, sino sólo a la voluntad del Todopoderoso”. Puede ser, pero, desde luego, a través de Franco.
Andando los años, las cuestiones menores se irían exagerando en nuestro monárquico oficial por excelencia, como esa de la educación para ser un ‘profesional’, que, analizado con detenimiento, resulta execrable y representa una directa inhabilitación de la monarquía: no se debe formar para ser un profesional de la política y que eso sea constitutivo de una familia es censurable. El precoz reaccionario es, desde luego, un monárquico de tomo y lomo que se considera capacitado para demostrar la superioridad de la monarquía, “régimen perfectísimo”, al que todos deben rendir culto. “¡La doctrina monárquica, esa maravillosa desconocida! Es como un diamante oculto en la hora que vivimos a la mayor parte del mundo. Pero el día que los republicanos descubran esta doctrina mágica no podrán resistir al placer de quedar encadenados por los duros eslabones de sus razones luminosas y precisas”.
Estos delirios esotéricos adquieren cierta ambientación de la monarquía como doctrina revelada que sólo no es aceptada por ignorancia o perversión, aunque, por recordar lo obvio, Juan Carlos no le debe –al menos, directamente- el trono al Todopoderoso sino a Franco. Anson, para quien Donoso Cortés ya demostró que la dictadura era buena en ciertas circunstancias, considera que las naciones sin rey son un aborto de la historia, que padecen “una desgracia inevitable, producto del destino histórico.
Si algún día se hacen Monarquías coronando a algún caudillo, las generaciones siguientes podrán disfrutar de estar gobernadas por el mejor de los sistemas políticos”, porque “si el fin del Estado es el Bien Común, el sistema político más aceptable será aquel capaz de conseguir ese Bien Común de manera más perfecta. De aquí nace una adhesión espontánea a la Monarquía representativa y una repulsa completa de la República en cualquiera de sus formas, sobre todo en la más pura, la liberal y parlamentaria, del sufragio universal y del partidismo sin medida”, puesto que “pocos principios revolucionarios existen en la actualidad tan desprestigiados, teórica y prácticamente, como el del sufragio universal”. Nada peor: “el sufragio inorgánico es un pésimo, un lamentable sistema representativo”.
Resumiendo: “Es, sencillamente, el caos completo”. La Monarquía que Anson define como representativa o tradicional ha de ser católica. “La Monarquía en España o es católica o no puede existir porque la llamada Monarquía liberal es el puente tendido hacia la República, es el pacto entre la Institución y la Revolución”. Ante un monarca que firma leyes del aborto, lo del catolicismo ha ido siendo dejado en almoneda por los monárquicos, incluido, a la cabeza, nuestro monárquico oficial, quien, en su juventud, se ponía tremendista: “O restauramos íntegramente la Monarquía de Su Majestad Católica, o empujamos a la nación hacia la República, hacia la Revolución y hacia el abismo”. ¿Cabría tildar a Juan Carlos de Su Majestad Católica o sería un completo despropósito?
Esa monarquía católica que propugna el joven reaccionario Anson se parece bastante a la absoluta, e incluso a la medieval. El monarca concentra todos los poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial, aunque está limitado por los preceptos de la moral católica, asesorado por el Consejo del Reino, culmen de “jerarquías organizadas” –pues “una nación sin jerarquía es tan absurda como una casa sin escaleras” (sic)- y por unas Cortes, cauce de representación corporativa, mediante sufragio orgánico. Esa monarquía es incluso previa al Antiguo Régimen e incluso al diluvio universal, aunque no en pocos aspectos, analógicamente, semeja al juancarlismo.
Por de pronto, en las “jerarquías organizadas” partitocráticas. Como en el pasado, pueden surgir camarillas, facciones; digamos, partidos. El precoz reaccionario acude presto a atajar el peligro. “En los países gobernados por un Estado católico, no se puede consentir la existencia de ningún partido que propague principios religiosos, sociales o políticos distintos a los de la doctrina católica”. Hete aquí que lo de la alianza del trono y el altar es una broma ante la que se avecina: “En una Monarquía católica es inadmisible la existencia de cualquier partido que, directa o indirectamente, ataque o menoscabe los siguientes principios fundamentales: La Religión Católica, la unidad nacional, la Monarquía representativa, la legitimidad dinástica, la representación orgánica, los derechos y deberes de la persona y el resto de los principios contenidos en las leyes fundamentales de la nación”.
Fuera de eso, ¡todo es discutible! A la postre, en efecto, todo es discutible, en todo se puede ceder y se ha cedido –puedo ceder y cedo, paráfrasis suarista, ajustada a lo sucedido- menos en la monarquía, en el puesto de trabajo del Borbón y en el buen pasar de su familia. Anson llega a decir que una de las virtudes de la monarquía es que, al ser vitalicia y hereditaria, no está tan interesada en alimentar sin medida a las redes clientelares. El argumento es falso de toda falsedad en la teoría y en la práctica: la monarquía tenderá, por ser vitalicia y hereditaria, a generar la red clientelar lo más amplia posible. La monarquía siempre ha sido cuestión de castas. Lo dicho: Juan Carlos es el jefe de la casta parasitaria y el principal culpable de los males patrios.
*Del libro “La monarquía inútil” (editorial Rambla).
Para su adquisición:
EL CORTE INGLÉS: http://www.elcorteingles.es/tienda/libros/facet/facetGlossary.jsp?removeAllFacets=true&addFacet=SRCH%3ala+monarquia+inutil&facetTrail=SRCH%3ala+monarquia+inutil&trailSize=1&search=busqueda&_requestid=44453
FNAC: http://libros.fnac.es/a421958/Enrique-de-Diego-La-monarquia-inutil?PID=5&Mn=-1&Mu=-13&Ra=-1&To=0&Nu=1&Fr=0

Globalización y libre circulación

Si hay un sector clave y de importancia decisiva en la economía de un país, es el de la energía. Por eso se le apellida de “estratégico” y por eso las empresas (y los empresarios) del sector gozan de una relevancia y de un peso que no se da en otras actividades.

Las pugnas en el sector, como las críticas lanzadas por el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, contra la empresa italiana Enel, propietaria de Endesa y de capital público, atraen en seguida los focos. Nadal aseguró en el Senado que el hecho de que el propietario de una compañía (Endesa) con centrales clave fuera un Estado de la UE (Italia), dificultaba el diálogo sobre la reforma del sector.

¿Y que revelan los focos? Que ese sector estratégico, vital para la economía, en el caso español está muy penetrado por la inversión extranjera, especialmente por capitales chinos y árabes que en casos muy significativos dependen directamente de sus respectivos Estados.

Globalización y libre circulación

Los tiempos en los que la simple posibilidad de que un inversor árabe se sentara en el consejo de una gran empresa o banco levantaba ampollas han quedado muy atrás. La globalización, la libre circulación de capitales y, en último término, la necesidad de capital de las compañías en época de crisis facilita la toma de posiciones de compañías y Estados que saben que futuro y energía están íntimanente unidos.

Todas las compañías energéticas españolas tienen presencia de fondos de inversión extranjeros. En algunos casos, se trata de una apuesta en abanico: un fondo que invierte en todos los sectores de la economía de un país. Es el caso del fondo noruego NBIM (Norges Bank Investment Management), que gestiona el fondo de pensiones estatal y que en el sector energético ha invertido en Enagás (1,62%); Endesa (0,17%); Gas Natural (0,91%); Iberdrola (1,75%), Red Eléctrica de España (0,85%) y Repsol (1,26%).

Pero la toma de posiciones significativas es más evidente en los casos de fondos no europeos y no occidentales. Esos fondos han recalado en Cepsa (entera propiedad del fondo de Abu Dhabi, IPIC); en Repsol (en alianza con la china Sinopec en Brasil), que vendió un 5% de acciones propias al fondo soberano de Singapur Temasek Holdings (6,29%); en Iberdrola (Qatar Investment, 6,16%) y en Enagás (Oman Olil Company, 5%).

Gas Natural Fenosa también tiene una significativa participación de la compañía estatal argelina Sonatrach, un 3,85% de su capital, según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Portugueses y chinos

Como en el caso de la petrolera Cepsa-IPIC, que junto a Repsol domina la distribución de carburantes en España, la antigua Hidrocantábrico es propiedad, en su totalidad de EDP. La compañía portuguesa, a su vez, tiene como principal accionista a otra. compañía china Three Gorges, una pieza del enorme engranaje puesto en marcha por la potencia asiática para buscar y encontrar nuevos recursos.

El proyecto Medgaz es también un buen ejemplo de cómo la crisis mueve las posiciones e incrementa el poder de determinados inversores, en este caso, árabes. El gasoducto entre Argelia y España (más de 210 kilómetros de tramo submarino) comenzó hace 12 años como un proyecto de cinco grandes empresas internacionales, tres de ellas españolas (Iberdrola, Cepsa y Endesa), una francesa GDF-Suez y la argelina Sonatrach.

A finales del pasado año, acuciadas por la situación de crisis y la necesidad de reducir deuda, tanto Iberdrola como Endesa decidieron deshacerse de sus participaciones en Medgaz. Iberdrola vendió a la belga Fluxys (obtuvo 146 millones) y Endesa (controlada por Enel) a la argelina Sonatrach y a Cepsa. Tras las ventas, el accionariado del proyecto queda asÍ: 32% de Sonatrach (Argelia), 26% de Cepsa IPIC, Abu Dhabi), 205 de la belga Fluxys, 12% de la francesa GDF Suez y 105 de Gas Natural Fenosa. Mayoría de capital árabe.

Intereses entrelazados

Los intereses entrelazados en el sector de la energía, aparentemente, no preocupan en el Gobierno. Sólo la oposición de Enel-Endesa a los planes de Industria han provocado alguna crítica. Y sin embargo, sí hay voces que alertan sobre las consecuencias de ser un país dependiente, especialmente del gas, y con un sector energético completamente abierto en época de crisis.

La Fundación Renovables, esta misma semana, alertaba de que en 2012 siguieron aumentando las importaciones de gas a pesar de que el consumo sigue disminuyendo. “El futuro” sostiene el informe elaborado por la Fundación Renovables “no va a ser mejor dada nuestra vulnerabilidad ante los cambios en la geopolítica del gas”.

Como ejemplo de esa vulnerabilidad, la Fundación señala que España “prácticamente ha perdido el control del gasoducto Medgaz”. “Los contratos de suministro” añade “son secretos y esa opacidad la paga el consumidor a través de recargos que el Ministerio de industria aprueba en la tarifa del gas sin la más mínima transparencia”.

El secretario de Estado , hermano de Álvaro Nadal, el responsable de la Oficina Económica de Presidencia, aseguró que “Hay una empresa eléctrica clave que posee las centrales. Y el principal accionista de esa empresa es un Estado miembro de la UE. No son las mejores condiciones para negociar con ella. Mientras el diálogo con el resto del sector es fluido, no siempre es fluido con un consejo de administración que está sentado en otro país», señaló en referencia a la empresa italiana Enel, controlada por el Estado y propietaria de Endesa.

Con su declaración Nadal apuntaba con el dedo a Endesa, que sufre en forma de proyecto de ley, los planes del Ejecutivo para romper su monopolio en las islas. El llamado régimen extrapeninsular supone un sobrecoste para el sistema de 1.700 millones de euros e Industria cree que buena parte procede de los contratos de compra de combustible entre empresas de la propia Endesa. Por ello ha propuesto el control de esos contratos por la Comisión Nacional de la Energía y otras medidas para romper el monopolio de Endesa en las islas, entre ellas, la venta de determinados activos (regasificadoras e instalaciones de bombeo) a Red Eléctrica de España (REE) y Enagás.