A PROPÓSITO DEL TOTALITARISMO

Alain de Benoist.- Notable cuadro descriptivo de las prácticas totalitarias del siglo XX, la obra colectiva “Une si longue nuit” (“Una noche tan larga”), publicada bajo la dirección de Stéphane Courtois, permite zanjar definitivamente ciertos puntos controvertidos, empezando por la legitimidad política y moral que resulta de la comparación entre la Alemania nazi y el comunismo soviético, y que llega a considerar estos dos regímenes más allá de lo que los distingue como representantes típicos de una forma política radicalmente nueva: el totalitarismo.
Falta por saber si el totalitarismo, como producto innegable de la modernidad, ligado en su práctica a la racionalidad tecno-burocrática de las sociedades industriales, no tiene también cierto parentesco con otras formas políticas modernas. George L. Mosse pudo escribir que «en una reunión nazi de masas, Robespierre se habría sentido plenamente como en su casa». Algunos podrían establecer también un paralelismo entre el jacobinismo de 1793 y lo que Jacob Talmon llamó la «democracia totalitaria». Jacques Julliard afirmó por su parte: «El totalitarismo es, quizá, la democracia menos el sistema liberal representativo». Palabras que parecen contradecir la alternativa contenida en el título de la colección donde aparece esta obra: «Democracia o totalitarismo».
Pero podríamos ir más lejos. Preguntarse acerca del totalitarismo exige, en efecto, examinar la mentalidad que lo sostiene, identificar la naturaleza de sus aspiraciones. El fenómeno totalitario está fechado históricamente; pero la mentalidad que lo hace posible viene sin duda alguna de más lejos.
Los regímenes totalitarios han masacrado a gran escala y de una manera antes nunca vista. Pero ¿por qué lo hacen? Los amos de dichos regímenes no masacran por placer –hay que recordarlo–, pero no sabemos por qué considerarían necesarias dichas masacres. No basta con describir el crimen; hay que preguntarse por las motivaciones del criminal.
Podríamos evocar aquí temas como la absolutización de la subjetividad («sólo me interesan los míos, los demás hombres son demasiados»), el deseo titánico o mesiánico de crear un «hombre nuevo» –deseo acorde con la exaltación del novum propio de la ideología del progreso– o incluso el tema del tercero excluido, que consiste en considerar al mundo dividido en dos campos, uno de los cuales debe desaparecer («quien no está conmigo está contra mí»). Pero el corazón del totalitarismo está en otra parte. Lo que los regímenes totalitarios buscan cuando quieren erradicar al «enemigo de clase» o «de raza», no es solamente suprimir cualquier oposición. Es alinear el conjunto del cuerpo social en un modelo único que se presume como el mejor. En el fondo, la pasión de lo Mismo, la voluntad de reducir a lo único cualquier diversidad humana, cualquier complejidad de lo social, es lo que los lleva a suprimir cualquier diferencia, cualquier desviación, cualquier pluralidad.
Para definir esta voluntad por uniformar podríamos aludir a la ideología de lo Mismo y trazar su genealogía. Hace mucho, dicha ideología se limitaba a establecer que los hombres –más allá de lo que los distinguía en su existencia concreta– eran portadores de un alma que los ponía en una relación de igualdad ante Dios. Pero en la era moderna esta idea fue rebajada a la esfera profana. A la idea de que todos los hombres son fundamentalmente los mismos se suma la convicción de que también lo debían ser aquí abajo, al precio de suprimir las diferencias. En suma, se trata de hacer siempre a los hombres más semejantes. Es lo que los regímenes totalitarios han intentado hacer, sólo que con mayor brutalidad.
Si admitimos que esta pasión por lo Mismo está en el corazón del totalitarismo, entonces las formas que éste asume se vuelven secundarias. Si definimos al totalitarismo no por sus prácticas ni por sus métodos, sino por su intención y su finalidad, se nos revela otra visión. La cual nos conduciría a responder sin optimismo la cuestión que plantea Courtois: «Sólo el futuro dirá si el fenómeno totalitario no ha sido más que un paréntesis en el corazón del siglo XX, o si sigue su curso bajo una forma nueva en el siglo XXI».
Así, la ideología de lo Mismo se encuentra más que nunca en marcha.
El irresistible movimiento de globalización, de esencia tecnoeconómica y financiera, cada día tiende más a desarraigar a los pueblos y las culturas, a las identidades colectivas y los modos de vida diferenciados. Los poderes públicos disponen además, hoy en día, de medios de control que los antiguos regímenes totalitarios apenas pudieron soñar. ¿No sería posible llegar con suavidad, e incluso con el consentimiento de las víctimas, al estado de uniformidad que los sistemas totalitarios intentaron instaurar mediante la violencia? Tocqueville y Nietzsche, en registros muy diferentes, parecen haberlo previsto. El planeta transformado en un inmenso mercado homogéneo, una sociedad de vigilancia que poco a poco impone su designio: la «nueva forma» del totalitarismo no puede ser otra más que ésta

http://www.alertadigital.com/2013/06/22/a-proposito-del-totalitarismo/

cibeles -cifuentes y el nazismo

Así el universo está contrabalanceado por dos fuerzas que le mantienen en equilibrio; la fuerza queatrae y la fuerza que repele. Estas dos fuerzas existen en física, en filosofía yen religión. Ambas producen: en física, el equilibrio; en filosofía, la crítica; en religión, la revelación progresiva. Losantiguos han representado este misterio por la lucha de Eros y de Anteros; por el combate de Jacobcon el ángel; por el equilibrio de la montaña de oro, que está sujeta, con la serpiente simbólica de laIndia; los dioses de un lado y del otro lado 

Dos afirmaciones hacen posible o necesarias dos negaciones correspondientes. El ser estásignificado, la nada no lo está. La afirmación, como Verbo, produce la afirmación como realizacióno encarnación del Verbo, y cada una de esas afirmaciones corresponde a la negación de sucontraria.

Qué es la sabiduría? Es la conciliación y la unión de dos principios; es la dulzura de Abeldirigiendo la energía de Caín; es el hombre siguiendo las dulces inspiraciones de la mujer; es elvicio vencido por el legítimo matrimonio; es la energía revolucionaria dulcificada y domada por lassuavidades del orden y de la paz; es el orgullo sometido al amor, es la ciencia reconociendo lasinspiraciones de la fe.

“España una, grande y libre”, “Arriba España“, “Franco, Franco, Franco”. Esas fueran las proclamas que ayer, 1 de mayo, volvieron a resonar en pleno centro de Madrid. Brazo derecho en alto, un centenar de partidarios de Falange y el sindicato Trabajadores Nacional Sindicalistas (TNS), entre otras organizaciones ultranacionalistas, celebraron así su particular Día del Trabajador.
Con el beneplácito de la Delegación del Gobierno, portavoces del movimiento profascista leyeron su manifiesto en medio de la plaza de Chueca: “Esta Constitución nos la metieron con calzador, o mejor dicho, con vaselina, para que se enteren bien los del Día del Orgullo Gay“.  “Nosotros respetamos al máximo la dignidad de todas las personas, es más, la defendemos […] pero en momentos de necesidad patria hay que ser español antes que persona”, sentenciaron.
Así lo ha recogido, en un vídeo-reportaje, el periodista de Diagonal Jaime Alekos, que asegura que dicha concentración estaba permitida por el departamento que dirige Cristina Cifuentes. Quienes no consiguieron autorización, en cambio, fueron los cientos de antifascistas que, en las calles aledañas a la plaza, rodearon a los falangistas.
“Fuera fascistas de nuestros barrios”, “Madrid será la tumba del fascismo” o “No, no, nazis no, nazis no” fueron las proclamas más sonadas de la contramanifestación convocada como respuesta a la anterior
Como era de esperar, los disturbios no

Varios centenares de jornaleros liderados por el parlamentario Juan Manuel Sánchez Gordillo (IU) han ocupado hoy por segunda vez y con intención de quedarse la finca militar Las Turquillas de Osuna (Sevilla), según ha dicho a Efe el dirigente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero.
Los jornaleros han saltado la barrera de la finca, propiedad del Ministerio de Defensa y que ya ocuparon el verano pasado, situada junto a la carretera, aunque no han llegado hasta las instalaciones permanentes, distantes algo menos de un kilómetro de la primera barrera y custodiadas por agentes de la Guardia Civil.
Cañamero ha explicado que la ocupación es pacífica y ha añadido que tienen previsto celebrar esta tarde una asamblea para decidir lo que harán en la finca militar, cuya propiedad no quieren porque sólo buscan usarla “para generar trabajo”.
Esta finca ya la ocuparon durante dos meses el verano pasado, hechos por lo que están imputados Gordillo, que también es el alcalde de Marinaleda (Sevilla), y 53 jornaleros más.
La ocupación de hoy, que se ha realizado sin incidentes, se incluye como acto reivindicativo con motivo del Primero de Mayo y para ello se han desplazado hasta la finca varios autocares y numerosos vehículos. También está previsto que el SAT ocupe hoy la finca “La Rueda” en Jaén.
Sánchez Gordillo, que está imputado por delitos de daños y usurpación tras la ocupación de Las Turquillas en verano pasado, fue citado ayer ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, aunque se acogió a su derecho a no declarar.

Señor… ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón,
Si me das el éxito, no me quites la humildad,
Si me das humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si
La gente me ofende, dame valor para perdonar.
¡Señor… si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!