jerga de la alquimia,

Ahora bien, las multitudes no conspiran más que contra los poderes reales; no tienen la ciencia de loque es verdadero, pero sí tienen el instinto de lo que es fuerte.

Estaba reservado al siglo XVIII el reírse, à la vez, de los cristianos y de la magia, cubriendo defango de igual modo las homilías de Jean-Jacques que los prestigios de Cagliostro.Sin embargo, en el fondo de la magia hay ciencia, como en el fondo del cristianismo hay amor, y enlos símbolos evangélicos vemos al Verbo encarnado, adorado en su infancia por tres magos aquienes guía una estrella (el ternario y el signo del microcosmos) y recibiendo de ellos el oro, elincienso y la mirra; otro temario misterioso bajo cuyo emblema están contenidos alegóricamente losmás elevados secretos de la cábala.

El cristianismo no debía odiar a la magia; pero la ignorancia humana siempre tiene miedo de lodesconocido. La ciencia se vio obligada a ocultarse para librarse de las apasionadas agresiones deun amor ciego; se envolvió en nuevos jeroglíficos, disimuló sus esfuerzos y disfrazó sus esperanzas.Entonces fue creada la jerga de la alquimia, continua decepción para el vulgo, ansioso de oro, perolengua viva para los verdaderos discípulos de Hermes

ElPOLICIA ESCRACHE PASAPALABRA

La princesa Letizia Ortiz ha cargado este jueves contra la ‘neolengua’ que tantas veces utiliza el Gobierno para hablar de sus decisiones ante la crisis. Durante un acto en La Rioja, ha asegurado que está segura de que “la crisis tiene su propio lenguaje y que su utilización también puede ser intencionada” porque “no es lo mismo decir ayudas que rescate, recesión por crecimiento negativo o reestructuración en vez de recortes”.
La nuera del rey ha pronunciado estas palabras durante la inauguración del VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo El lenguaje de la crisis, organizado por la Fundéu BBVA y la Fundación San Millán de la Cogolla. Durante su intervención, la princesa ha afirmado que es obvio que la economía y todo lo que tiene que ver con ella importa más que nunca a los ciudadanos y, por ello, espera que de este congreso concluya con “guías claras” para “afinar con las palabras lo que pensamos” algo que “agradecerán los ciudadanos, periodistas o no”.
La crisis significa “cambio brusco, mutación importante o momento decisivo”, ha recordado doña Letizia en alusión a las acepciones en el diccionario de la palabra crisis, que, según esos significados, también podría aceptarse como el paso a algo mejor. Pero, ha considerado, la palabra crisis ha sufrido un cambio semántico y, “a estas alturas, quizás no sean muchos los que otorguen a la palabra crisis esa connotación positiva”.

“Una especial simbiosis”

Ha añadido que es una “obviedad” que la economía y todo lo que tiene que ver con ella importa cada vez más a los ciudadanos y, como prueba de ello, ha afirmado que solo hay que ver, escuchar y leer lo que publica cualquier medio de comunicación o la cantidad “enorme” de tuits que la Fundéu lanza a diario acerca de dudas lingüísticas relacionadas con la crisis.
Por su parte, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, ha indicado que el lenguaje de la crisis muestra la capacidad del hablante para explicar la realidad y la facilidad con la que se consensúan nuevos significados para palabras ya existentes, se crean otras nuevas o se usan metáforas y eufemismos par explicar los acontecimientos actuales. “El lenguaje y realidad forman una especial simbiosis”, según Sanz, para quien “la crisis ha hecho que sean habituales en el discurso cotidiano palabras y términos antes restringidos a un sector muy concreto y exclusivo, como recesión, prima de riesgo, euríbor o fondos de inversión”.

“Una gran oportunidad”

La lección inaugural la ha pronunciado el filósofo y catedrático de Metafísica Ángel Gabilondo, quien ha afirmado que la crisis se ha convertido en “una gran oportunidad, prácticamente una coartada, para dejar de ser generosos y exigentes, con nosotros mismos y con los demás, con los asuntos más privados o públicos”. “O para dejar de escuchar la palabra del otro. Convertirla en la gran causa, en la gran razón, en la única, nos permite liberarnos de las debidas explicaciones. Es ya la gran justificación, incluso para nuestras incoherencias personales”, ha dicho el también exministro de Educación.
Gabilondo, durante su conferencia, titulada “La crisis tiene la palabra”, ha añadido que la crisis “pone en juego no simplemente lo que hacemos, sino quiénes somos” y ha defendido que “siempre se sale de las crisis siendo, en cierto modo, otros”. “Somos crisis, no solo estamos en crisis y la crisis no acaece solo en otro lugar mientras asistimos como espectadores, como víctimas a su irrupción”, ha precisado Gabilondo, quien ha añadido que “sin cultura y educación, la crisis tomará su palabra y no será la nuestra”.

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