fascismo – voluntas – utopia

hamlet:  la policia del pensamiento se ha encargado de reducir casi a cero la utopia, por tanto la alternativa que surgira a la globalizacion es casi con toda seguridad el fascismo

http://www.ivoox.com/triunfo-voluntad-doblado-en-audios-mp3_rf_866531_1.html
Toda intención que no se manifiesta por actos, es una intención vana, y la palabra que los representeuna palabra ociosa. Es la acción laque demuestra la vida y es también la acción la que manifiesta ycomprueba la existencia de la voluntad. Por esto se ha dicho en los libros simbólicos y sagrados quelos hombres serán juzgados, no por sus pensamientos y por sus ideas, sino por sus obras. Para ser esnecesario hacer.Vamos a penetrar ahora en el grande y terrible asunto de las obras mágicas. No se trata aquí deteorías ni de abstracciones; llegamos al terreno de los hechos y vamos a colocar en la mano deladepto la varita de los milagros, diciéndole: No procedas solamente según nuestras palabras; obra por ti mismo.

Casi un tercio de los griegos piensa que en su país se vivía mejor durante la dictadura militar que en la actualidad, según revela una encuesta publicada con motivo del 46º aniversario del golpe de Estado.

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La primera idea clave del fascismo es la organización de la totalidad de las fuerzas de la nación a través de las instituciones del Estado: el sindicalismo y el corporativismo. Se trata de poner las energías de la nación, todas, a trabajar de forma conjunta y coordinada en beneficio de la nación y de la totalidad del pueblo.
Esa sinergia de fuerzas nacional exige un sistema en el que no quepan las huelgas ni quepan los cierres patronales. Hablamos de un sistema en el que el Estado establece los límites justos de los posibles conflictos de intereses evitando la lucha de clases y los conflictos sociales que causan enormes perjuicios económicos a la nación y a todo el pueblo, incluso a aquellos que van a la huelga o al cierre patronal como forma reivindicativa.
El fascismo organiza tanto a la clase trabajadora como a la clase industrial y las pone a funcionar de forma coordinada. El fascismo no habla de la eliminación de la existencia de diferencias de clase porque le fascismo ni cree, ni proclama la igualdad como especificación de la idea de justicia., La igualdad, en todos los terrenos, es mentira porque no existe y su imposición es radicalmente injusta. Lo que hace el fascismo es proclamara la justicia en las relaciones entre las distintas clases y coordinarlas en beneficio del todo y de cada una de las partes que integran la totalidad de la nación.
Las soluciones que propone el fascismo no son ni socialistas, ni liberales. El fascismo protege la propiedad privada, pero la obliga a ser justa con lo que evita el error socialista que la niega y el error liberal que no la controla.
La exigencia del cumplimiento del deber, la exigencia de la disciplina social a la clase trabajadora y a la clase industrial es una nota diferencial del fascismo. . El fascismo no adula ni a la clase trabajadora, como la izquierda, ni a la clase industrial, como el liberalismo. Exige deber y disciplina a ambas clases sociales, a toda la nación. El cumplimiento del deber y la disciplina son los elementos generadores de derechos.
MUSSOLINI Y EL PUEBLO TRABAJADOR III
El pueblo que trabaja está encuadrado en las instituciones del Régimen: a través del sindicalismo y del corporativismo toda la nación esta organizada.
El sistema que se basa en el reconocimiento jurídico de los sindicatos profesionales, en el contrato colectivo, en la prohibición de huelgas y de cierres de la industria, en la Carta del Trabajo, documento fundamental cuyo alcance se valorara una vez mas, y, por último, en la Magistratura del Trabajo, es una viva realidad. El trabajo y el capital han cesado de considerarse antagonistas por insuperable fatalidad histórica. Los contrastes inevitables encuentran su armonía conciliadora en la cada día más consciente colaboración de las clases. La legislación social del Régimen Fascista es la más avanzada del mundo.
La clase patronal va también a la vanguardia; sobre todo en Italia los industriales se han liberado de prejuicios de clase, y mientras la disciplina de las masas obreras es absoluta, el sentido cívico y de solidaridad humana en la clase industrial italiana constituye un título de honor.
La formidable experiencia italiana, que se resume en la ordenación jurídica de todas las fuerzas que concurren a la producción, es objeto de estudio y está ya indicada como modelo en muchos países del mundo que sufren la dispersión y los conflictos de la lucha de clases.
Nada de socialismo, porque el Régimen respeta y hace respetar la propiedad privada, reconoce y hace reconocer la iniciativa privada y se niega a experiencias socializadoras que concluyen siempre en catástrofe; pero tampoco nada de liberalismo indiferente ante las coaliciones de intereses cuyos choques, si no se les detiene y evita antes de que se produzcan, pueden poner en peligro el bienestar y la vida humana de la nación.
El pueblo debe saber que el Régimen fascista no es el régimen liberal que deja hacer y deshacer, sino un régimen que provee y prevé.
Nosotros los fascistas trabajamos sobre todo por el pueblo y al pueblo no le predicamos solamente derechos, sino también deberes. Solo el hijo de un obrero pede hablar duramente, si es necesario, al pueblo.
Nosotros ponemos en esta obra de creación toda nuestra voluntad recta, decidida, inflexible como la lámina de una espada. Pero con la misma volunta recta e inflexible estamos dispuestos a destruir todo cuanto pueda ser un obstáculo o en el camino de la Revolución Fascista, la cual debe asegurar el bienestar del pueblo italiano y darle un sentido cada vez más alto de su renovada grandeza.
Otra brújula nos guía en el camino: la colaboración de las clases. En esta ciudad de tanta prosapia artesana, me complazco en afirmar solemnemente que las clases trabajadoras han cumplido su deber en la crisis y han sabido soportar con sus hombros las inevitables pesadumbres. Debo todavía añadir que las clases industriales italianas se mueven en esta atmósfera de concordia: se mantiene firmes en espera de mejores tiempos. Si en los días fáciles es necesaria la colaboración, todavía se hace más indispensable en las épocas difíciles, cuando cada despilfarro de energía, cada controversia, es una verdadera traición consumada en perjuicio de la Patria.
Nos hemos desligado ya del concepto de filantropía para llegar al concepto de asistencia, más vasto y profundo. Pero hay que dar aún un paso adelante: de la asistencia debemos pasara a la plenitud de la solidaridad nacional.
Hay quien piensa que nosotros nos preocupamos del invierno desde el punto de vista político. Pero yo me preocupo del invierno desde el punto de vista humano, porque el solo pensamiento de una familia sin lo necesario para vivir, me da un agudo sufrimiento físico. Yo sé, por haberlo vivido, lo que significan una casa desierta y una mesa desnuda.

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