llegamos a la época de la fe inteligente y de la obedienciarazonable

:“El tiempo de la fe ciega paso, llegamos a la época de la fe inteligente y de la obedienciarazonable; el tiempo en que no creemos solamente en Dios, sino que lo vemos en sus obras,que son las formas exteriores de su Ser. He aquí el gran problema de nuestra época:- Trazar, completar y cerrar el circulo de los conocimientos humanos, después, por laconvergencia de sus rayos, hallar el centro, que es Dios.- Hallar una escala de proporción entre los efectos, las voluntades y las causas, para subir de ahí la causa y la voluntad primera.- Construir la ciencia de las analogías entre las ideas y su fuente primitiva.- Volver cualquier verdad religiosa tan cierta y tan claramente demostrada como lasolución de un problema de geometría”.

hamlet : aqui ofrecemos una vision historica, que no compartimos del todo

Para empezar a ponernos de acuerdo,  voy a contarles la historia desde el principio.

Para nadie es un secreto que la Iglesia Católica de Roma, no bien empezó a funcionar bajo la batuta de Constantino el Grande y su madre Elena, un par de sinvergüenzas paganos, adoradores de la “Reina del Cielo” (una deidad espuria que ahora se conoce como “la Virgen María”), continuaron el exterminio de cristianos que había iniciado su paisano Nerón años antes.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/12/jesus-era-fariseo.html

Cuando falleció el último de los apóstoles, Juan, muchos que se autodefinían como cristianos se colocaron como cabezas de sus congregaciones arguyendo que Dios en persona les había dado la autoridad para convertirse en jerarcas sobre sus hermanos de fe. Muchos cayeron en la trampa, pero algunos no les creyeron. Los primeros se aliaron con Constantino y se convirtieron en lo que hoy conocemos como “obispos” (y cardenales); mientras que los segundos fueron perseguidos y casi totalmente exterminados por la naciente Iglesia Católica Romana, que no es otra cosa que una religión babilónica seudo cristiana, con todas sus deidades paganas rebautizadas con nombres de “santos”.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/10/encrucijada.html

Constantino, el primer papa de esta hediondez llamada Iglesia Católica, utilizó técnicas muy sofisticadas para exterminar cristianos. Mientras el emperador Nerón había organizado iglesias cristianas falsas para atrapar incautos y dárselos de comida a los leones, el emperador-papa Constantino lanzó su célebre edicto de tolerancia que hizo salir a los cristianos de sus escondites. Cuando estuvieron todos visibilizados, Constantino les dio dos opciones: unirse a la Iglesia Católica (así se llamaría) y renunciar a su fe, o morir. Y muchísimos prefirieron morir.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/10/14-reunion-57-minisros.html

Con los años la babilónica Iglesia Católica, se fue afianzando y adquiriendo poder sobre príncipes y reyes de todo el mundo. Para consolidar su dominio, se inventaron la Inquisición donde asesinaron a millones que se atrevieron a poner en tela de juicio el derecho de la Santa Sede para gobernar y colocarse como mediadora entre Dios y los hombres.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/10/la-hoguera-con-ellos.html

Los asuntos marchaban bastante bien para el papa y sus séquito de corrompidos sodomitas y desaforados fornicadores, hasta que apareció un curita que quiso cambiar algunas cosas –solamente algunas- referentes a los dogmas católicos. El hombre en cuestión era Martín Lutero.

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/12/71-la-santa-alianza.html
Lutero nunca quiso exterminar la Iglesia Católica ni poner en tela de juicio la autoridad del papa. Pero las cosas se le salieron de control. Gracias a la traducción de las Escrituras a lenguaje del vulgo, cientos de miles de alemanes empezaron a leer la Biblia y se dieron cuenta de que los jerarcas de la iglesia Católica los estaban engañando con doctrinas que no estaban en la Biblia, y todo en aras de un interés económico y político. Surgió así lo que se conoce como la Reforma Protestante.
Cerca de 1550 un soldado-monje decidió crear una Orden religiosa-militar para combatir el protestantismo que estaba haciendo estragos en las finanzas de la Santa Sede. Por toda Europa corrían vientos de reforma y muchedumbres de personas estaban abandonando a la Iglesia Católica. Aunque la Inquisición estaba funcionando bien, ésta tenía ciertas limitantes en naciones cuyos emperadores se colocaban de parte de los reformistas y expulsaban a los representantes dominicos del papa. La orden religiosa creada fue la “Compañía de Jesús” (los jesuitas) y el soldado que ideó esta aberración, Ignacio de Loyola. Los Jesuitas pronto se convirtieron en la orden más cruel, despiadada y malévola de cuantas haya parido Roma.
Desde el mismo comienzo, los Jesuitas tenían bien claro su propósito: eliminar a los protestantes y someter a la humanidad bajo la autoridad temporal del papa. Y lo harían de dos maneras: mediante la lucha frontal, con las herramientas que les daba la Santa Inquisición, tribunal asesino que ellos revivieron donde quiera que estuviera derogado; y mediante la infiltración, colándose entre los protestantes fingiendo ser de ellos para, mediante el engaño y la persuasión, llevarlos poco a poco a los pies del papa.

Nicolini de Roma escribió: “Los Jesuitas, por su mismo llamado, por la misma esencia de su institución, están ligados a buscar, por cada medio, recto o malo, la destrucción del Protestantismo. Esta es la condición de su existencia, el deber que ellos deben cumplir, o cesar de ser Jesuitas”. (Las Huellas de los Jesuitas, R. W. Thompson, 1894)

http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/11/iran-o-no-iran.html
Jamás ha existido desde la creación de la “Compañía de Jesús”, ningún crimen que ellos consideren demasiado horrendo, ni ninguna perfidia extremadamente malvada que no estuvieran dispuestos a llevar a término. Con aparentes votos de pobreza y humildad eternas, su objetivo planeado siempre fue el de obtener riquezas y poder, dedicándose –como ya se dijo- al exterminio del Protestantismo y al reestablecimiento de la supremacía papal en el mundo. Han asesinado a hombres que se han atrevido a obstaculizar sus planes, como Abraham Lincoln; también han caído bajo estos verdugos varios valientes exjesuitas que se han atrevido a hablar y a denunciar la podredumbre de esta Orden.
En apariencia, los jesuitas parecen hombres que llevan una vida dedicada a la santidad y a la lucha en favor de los desamparados; que visitan hospitales, abren colegios y universidades, fundan hospicios, evangelizan, crean fundaciones sin ánimo de lucro para estudios sociales, se proclaman como defensores de los humildes y férreos denunciantes de las violaciones a los Derechos Humanos. Pero bajo esas sotanas se encuentran –sobre todo en los altos mandos- los criminales más espantosos y ateos que la humanidad haya conocido.
Fueron los jesuitas los que mejor aplicaron aquello de que “el fin justifica los medios”. En su teología, ellos justifican el robo, la esclavitud, el asesinato de gobernantes y humildes, las masacres y cualquier otro crimen por horrendo que éste sea, si tales cosas sirven a los intereses del Vaticano. Como creadores de esa nueva religión llamada socialismo, no nos extraña que sus tesis sean las mismas. Carlos Gaviria, como miembro del Opus Dei y presidente del Polo Democrático, partido político socialista apoyado por las FARC, ha expuesto estas premisas en muchas ocasiones. Esa es una constante en todos los líderes socialistas del mundo entero.
En el juramento que hacen los que ingresan a la élite de la Orden, como el padrecito Francisco de Roux debió hacerlo hace mucho tiempo, estos infames se comprometen a hacer cualquier salvajada necesaria, siempre y cuando esto beneficie al Vaticano. Cuando llegan a estos niveles superiores, los “generales” jesuitas ya están muy bien adiestrados en la injuria y el engaño. Muchos de ellos se despojan de su sotana e infiltran todos los estamentos del Estado. Se convierten en magistrados, jueces, educadores, políticos, militares, artistas, guerrilleros, y cuanto sea necesario para lograr su objetivo. Pueden ser sirvientes que espían a sus amos, o consejeros de presidentes y reyes que los asesoran en detrimento de las libertades individuales de los ciudadanos.
Como medio principal para su propósito, los jesuitas se dieron cuenta de que debían controlar el sistema educativo para levantar seres obedientes a ellos. Su propósito al abrir colegios y universidades, es obtener influencia sobre los hijos de gobernantes. La crianza en estos centros educativos está cargada de misticismo, disciplina rígida y ciega obediencia a las autoridades eclesiales. Y lo han hecho de maravilla.
Donde quiera que llegan los jesuitas, allí hay un florecimiento de la religión Católica y un renacer fervoroso de la adoración a la Reina del Cielo (la Virgen María), y al Sagrado Corazón de Jesús, dos rituales idolátricos que caracterizan especialmente a los jesuitas y que no son más que prácticas paganas oscurantistas.
http://matrix-matrixrev.blogspot.com/2011/12/ihs-ser-o-no-ser.html

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